La nueva Guerra Fría de Donald Trump / Víctor Flores Olea

Para quienes leyeron con atención los discursos electorales de Donald Trump fue claro que además del "nacionalismo" y el rechazo a la globalización, Donald Trump planteó un nuevo reto para Estados Unidos bastante explícito. Sus slogans de campaña, y de la época propiamente presidencial: "Estados Unidos es primero" y "no tenemos una rivalidad equivalente propiamente dicha", muestran una belicosidad mundial que revive los tiempos de la Guerra Fría. 

En efecto, un día después de la publicación del documento "Una nueva política de seguridad nacional de Estados Unidos", China condenó la "mentalidad de la Guerra Fría" de la Casa Blanca. En ese documento Estados Unidos etiqueta a China y a Rusia como "potencias rivales" y establece una serie de posibles amenazas que plantean. La "nueva estrategia de seguridad" dice que Pekín y otros gobiernos han estado decididos a desafiar al poder de Estados Unidos.  

Inmediatamente después de la publicación de una nueva política de seguridad nacional Donald Trump insistió en que se abría una nueva era de rivalidad con China y Rusia, en que estas potencias retan la influencia mundial de Estados Unidos. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China criticó nuevamente el documento al decir que "Ningún país o informe tendrá éxito en distorsionar los hechos o utilizar calumnias maliciosas". Y agregó "Urgimos a Estados Unidos a que deje de distorsionar los intereses estratégicos de China, abandone el juego de suma cero y la obsoleta mentalidad de la Guerra Fría". 

Rusia también criticó la postura estadunidense al asegurar que "no puede aceptar" que se le trate como una amenaza y cuestionó el "carácter imperialista" del documento. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó posteriormente que el mundo está entrando en una nueva etapa de competencia entre los grandes poderes y señaló a Moscú y a Pekín como los rivales a los que debe enfrentar Washington. 

En su discurso de presentación de su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional sostuvo además que "nos guste o no estamos comprometidos en una nueva era de rivalidad. Aceptamos que hay vigorosas competencias militares, económicas y políticas en juego alrededor de todo el mundo. Enfrentamos a regímenes parias que amenazan a Estados Unidos y a sus aliados", dijo también, aunque sin precisar a cuales regímenes se refería.  

Tanto Moscú como Pekín son tratados con un lenguaje duro en el documento de la Nueva Estrategia, en el que se les califica además como "potencias revisionistas, una condición similar a la que tenían Alemania y Japón en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, cuando eran potencias emergentes que retaban al status quo". Así ve el mundo actual el Presidente de Estados Unidos Donald Trump. 

En cuanto a Cuba, naturalmente también la emprendió en contra de las medidas de relativo acercamiento de Barack Obama, y habló de la "opresión comunista" que prevalece en la isla y mencionó nombres de disidentes, como las Damas de Blanco, para denunciar las violaciones a los derechos humanos que dijo han aumentado desde el deshielo anunciado en 2014. 

Además, agresivamente pidió al gobierno cubano que "ponga fin al abuso hacia la disidencia" y dijo que estará dispuesto a sentarse a negociar un mejor acuerdo con el gobierno de la isla si libera a los presos políticos, se legalizan todos los partidos políticos y se celebran elecciones supervisadas y libres.

Entre los puntos concretos para aumentar la presión sobre el gobierno de la isla, mencionó los siguientes: 1) Reducir las actividades económicas de Estados Unidos, incluidas las relacionadas con el turismo, con el conglomerado militar cubano Grupo de Administración Empresarial (Gaesa); 2) Permitir a los ciudadanos y entidades estadounidenses que desarrollen lazos económicos con el sector privado y emergente de Cuba; 3) Reforzar las restricciones de viaje para los estadounidenses que quieran visitar la isla; 4) Prohibir los viajes individuales de estadounidenses bajo la categoría "persona a persona" que había permitido el gobierno de Barack Obama; 5) Los cubanos radicados en EE.UU. podrán seguir enviando remesas y visitar a sus familiares en la isla; 7) Continuar el embargo económico impuesto a la isla hace más de 50 años; 8) Se mantienen los vuelos regulares y los cruceros a la isla. 

Otro medio de comunicacióm Cuba Debate, rechazó la nueva política de Trump y escribió en Twitter: "Bloqueo, imposiciones, bravuconería de imperio es la 'creativa' política de Trump para Cuba. ¿No hemos vivido bastante con esos cuentos? Claro, sin olvidar que Cuba es nuestra". 

Pero veamos que la ¨Nueva Guerra Fría" de Donald Trump, además de las implicaciones planetarias que por fuerza lleva consigo, parece tener una dedicatoria especial hacia América Latina, sobre todo después de la reciente gira del Secretario de Estado Rex Tillerson por cinco países latinoamericanos: México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica. 

Formalmente, la gira del Secretario de Estado tenía por objeto estrechar "relaciones con importantes países latinoamericanos. En el fondo, según se vio pronto con toda claridad, se trataba de un viaje para presionar a los países visitados a que impusieran sanciones de distinto calibre en contra de Venezuela para que su gobierno cambie de política, y en el fondo, para que deje la Presidencia Nicolás Maduro, su mandatario legal actual. Por supuesto, no faltó en alguno de los discursos de Tillerson las alusiones a la Doctrina Monroe, que ha sido una de las principales divisas de los Estados Unidos cuando prepara el ambiente para alguna de sus intervenciones en América Latina. No faltaron tampoco las alusiones a que algo "raro" o "extraño" ocurría en nuestros países, y que se trataba sin duda de una presencia rusa que no definió el Secretario de Estado.

Es decir, muy rápido fue obvio que la gira tenía por objeto alinear a nuestros principales países a la política de Estados Unidos intervencionista y golpista respecto a la República de Venezuela. Opinamos que en lo fundamental resultó un fiasco este intento de Donald Trump, y que los países latinoamericanos (¿también la Agentina de Macri?) no serán tan sumisos como para aceptar esta burda presión de un personaje como Donald Trump.

Por supuesto, en su visita el Secretario de Estado repitió las principales letanías provocadoras del tiempo de la Guerra Fría, hoy más que obsoletas.

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