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Anthony Bourdain, el hombre que bebió Tequila, amó a México y a sus inmigrantes

Redacción Sin Fronteras

Anthony Bourdain fue algo más que un chef de alta cocina y una estrella de rock de la cadena global CNN. Además de ello, este hombre de silueta larguirucha y voz estentórea se convirtió en un cronista formidable del drama de la inmigración y un declarado amante de México.

En uno de sus más entrañables blogs dedicados a México, bajo el título de “Bajo el Volcán” —un guiño a la obra literaria de Malcolm Lowry—, Bourdain se preguntaba porqué los gringos amaban la comida mexicana, el tequila, la música de mariachi y , por supuesto, sus drogas.

Y, sin embargo, algunos de ellos eran incapaces de amar a los inmigrantes mexicanos.

“Entonces, ¿por qué no amamos a México?

“Nos encogemos de hombros ante lo que sucede al otro lado de la frontera. Tal vez porque estamos avergonzados. Porque México, después de todo, siempre ha estado ahí para ayudarnos a satisfacer nuestras más oscuras necesidades y deseos.”

La reflexión de Bourdain, un trotamundos que lo convirtió en un gringo excepcional y lo liberó de sus prejuicios, tiene además la ventaja de la experiencia como empresario restaurador y como chef de cocina:

“En casi 30 años de cocinar profesionalmente, cada vez que entraba en una cocina nueva, un tipo mexicano era el que me cuidaba. El que me cubría las espaldas. Que me mostraba qué era qué. Que siempre estaba allí, como cuando me escapaba a esquiar o surfear, o simplemente cuando caía rendido de cansancio.

“Con el tiempo, he tenido la suerte de rastrear de dónde provienen algunos de esos cocineros mexicanos, para volver a casa con ellos.”, aseguró Bourdain en un gesto nada condescendiente y de agradecimiento a los trabajadores mexicanos que, con papeles o sin ellos, siempre estuvieron a su lado en la cocina.

Efectivamente, con el tiempo, Bourdain tendría la oportunidad de viajar a México tras los pasos de aquellos mexicanos que le contaban de sus tradiciones, su familia y su amor por la comida o el tequila o el mezcal. Tras uno de sus rodajes en México, con el programa que tenía en la cadena CNN, Bourdin escribió:

“En años de hacer televisión en México, es uno de los lugares donde, como equipo, somos más felices al terminar la jornada. Porque nos reuniremos alrededor de un puesto callejero y ordenaremos tacos con salsas frescas, brillantes y deliciosas: bebemos cerveza mexicana fría, mezcales ahumados y escuchamos con los ojos húmedos las canciones sentimentales de los músicos callejeros.

“Miraremos alrededor y observaremos, por centésima vez, qué lugar tan extraordinario es este.”

Bourdain, un iconoclasta por derecho propio, tenía además la mirada de un ciudadano del mundo que entendía como muy pocos la compleja relación de Estados Unidos con México:

"México es nuestro hermano de otra madre. Un país con el que, nos guste o no, estamos inexorablemente, profundamente involucrados, en un abrazo cercano, aunque a menudo incómodo".

Anthony Bourdain murió este viernes en París. Su amigo íntimo Eric Ripert, el chef francés, encontró a Bourdain inconsciente en su habitación de hotel, la mañana del viernes.

Al parecer, Bourdain decidió irse de este mundo bajo sus propios téminos cuando apenas tenía 61 años de edad y gozaba una de las etapas más exitosas en su carrera.