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Apuntes postsoviéticos

Mensaje

A

mediados de la semana entrante, el presidente Vladimir Putin va a pronunciar, ante los miembros del Parlamento ruso, su Mensaje anual, una suerte de catálogo de logros e intenciones, que esta vez –según las filtraciones interesadas­– se centrará, aunque en la parte de política exterior por supuesto se referirá a la situación en Medio Oriente y otros temas, en la agenda social del quehacer político interno, reiterando promesas que distan de ser nuevas.

Con este Mensaje comienza toda una campaña para levantar el deteriorado índice de popularidad del partido oficialista, Rusia Unida, de cara a las elecciones para renovar la composición de la Duma en 2021, pero para el futuro del país Putin, a fines del año recién concluido, lanzó otro mensaje, acaso más relevante: acepta que se hagan enmiendas a la Constitución, en particular que se suprima la palabraconsecutivos del enunciado que establece que no se puede ser presidente más de dos periodos seguidos.

Si se fija sólo en dos el número de mandatos posible, Putin ya no podría repetir el estratagema que le permitió, en 2008, concertar un enroque con su fiel subordinado y actual primer ministro, Dimitri Medvediev, para mantener en sus manos las riendas del poder y, sin violar la Constitución, retornar triunfal al Kremlin.

Al mismo tiempo, eso no significa que Putin haya decidido ya retirarse de la política en 2024, al término de su segundo mandato consecutivo, en realidad cuarto, tras intercambiar cargos con Medvediev.

Aún faltan cuatro años y hay tiempo para resolver de qué manera modificar la Constitución. Tres opciones parecen ahora las más obvias: la primera, dar por fenecido el actual presidencialismo y dotar a Rusia de un sistema parlamentario, donde la mayoría de los diputados nombre las veces que quiera al jefe del Ejecutivo, llámese primer ministro o como se prefiera. La segunda sería crear un nuevo cargo a la medida de Putin como, por llamarlo de alguna manera, presidente del Consejo de Estado con facultades ampliadas y, una tercera posibilidad, presidente del Estado unificado de Rusia y Bielorrusia.

Que hay Putin para rato después de 2024 es el verdadero mensaje que quiso mandar el presidente de Rusia, a reserva de que sus operadores políticos diseñen la fórmula que le permita perpetuarse en el poder.