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Ver día anteriorMartes 30 de abril de 2019Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ciudad perdida

Guardia Nacional en la ciudad, ¿con qué fin?

E

ntonces la ciudad medio estrena –tal vez esa sea la mejor manera de describirlo– al cuerpo de seguridad llamado Guardia Nacional. Y decimos que medio estrena porque no será totalmente de la capital, pero tampoco de los estados circunvecinos.

Los guardianes deambularán, eso sí, por los límites entre la ciudad y las entidades que la rodean, pero no queda claro cuál será su radio de acción. ¿Cuándo y por qué se adentrarían en las colonias de esta ciudad? ¿Accionarán en apoyo de algún o algunos ciudadanos que lo soliciten? ¿Y la policía de esta ciudad? ¿Estará subordinada a los mandos de la GN?

La verdad no entendemos bien a bien la función de los guardianes. No hace mucho desapareció el cuerpo de granaderos, el cual, desde luego, era imposible que sobreviviera a un gobierno como el que nos ha prometido la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Y no sólo porque era el reclamo de una generación y el símbolo más vergonzoso del atraso del país en aquello de los derechos humanos, sino porque estaba entendido que la represión no era el camino para lograr la paz en las calles de la CDMX.

Pero si los guardianes ingresaran a las calles de esta metrópoli, entonces tendríamos que decir que nos salió más caro el caldo que las albóndigas. Por eso es que no entendemos cuál será el desempeño de estos guardianes. ¿Será, entonces, que dentro de muy poco tiempo tendremos que asistir a la muerte oficial de la policía de la Ciudad de México, en todas sus expresiones, para dar entrada a los guardianes?

Dentro de muy pocas horas la Auditoría Superior de la Ciudad de México ofrecerá un informe sobre los resultados de sus investigaciones sobre el desempeño del gobierno, y un rubro muy interesante será el que ocupe la hoy Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Son varias las cuartillas que ocupa el análisis ejecutivo de la auditoría, en el que se refleja, sin duda, el descuido, el relajamiento de todos los órdenes de control de la policía de la ciudad. Leer el informe sobre la auditoría al capítulo 300 (servicios generales) no da idea de que el cuerpo de seguridad de la ciudad se dejó a merced de los grupos mafiosos internos de la propia secretaría, en el mejor de los casos, y en el peor, muy vulnerable a todo lo que significa el crimen organizado. De ese tamaño es el asunto.

El problema será saber si ese abandono se orientó hacia alguno de esos intereses o si sólo era parte del seguimiento inconsciente de las reglas del neoliberalismo que debían cumplir los gobiernos. Será fácil dilucidar este problema, sólo hace falta mirar qué pasó con los cuerpos policiacos de otros estados de la República para darnos cuenta de cuál era el plan para la CDMX. ¡Cuidado!

De pasadita

Poco a poco empieza a moverse la transformación en esta capital. Ha sido difícil romper la costra de malos manejos y corrupción que se acumularon, pero ya se empiezan a ver algunos signos de recuperación. En seguridad parece que por fin el joven Orta entendió que había que tener un plan para reducir, hasta donde se pueda, la violencia que hoy se siente en las calles; y en salud, rubro fundamental para poder hablar de desarrollo, los planes empiezan a tomar tierra. Los hechos serán los que hablen sobre estas acciones que rompen, por fin, con el paradigma que hasta podríamos calificar de crueldad que, por ejemplo, se ha levantado en los hospitales de todo el país, pero también en la ciudad.

Ya no hay lugar para discusiones estériles que cobijan impunidad; la ciudad tiene prisa, no arriesguemos nuestro tiempo.