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Crisis en Venezuela

Guaidó arribó a Cúcuta en helicóptero colombiano

Disputa sonora: conciertos a favor y en contra de Maduro

Alientan golpistas el ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela

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▲ Concierto de dos días convocado por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para competir con un festival organizado por el empresario británico Richard Branson.Foto Afp
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Periódico La Jornada
Sábado 23 de febrero de 2019, p. 20

Caracas. Es un nuevo episodio en el largo matrimonio por interés entre farándula y política. Es parte de la más reciente escalada antichavista con ropaje artístico-cultural y de las acciones para resistirla. Frente a frente, en orillas opuestas del río Táchira, en el puente Las Tienditas, a 300 metros de distancia entre uno y otro, separados por la línea fronteriza de Colombia y Venezuela, se realizaron dos grandes conciertos musicales.

Del lado colombiano se reunieron los simpatizantes del autoproclamado presidente Juan Guaidó, algunos de los cuales pagaron 60 dólares para asistir al festival Venezuela Aid Live, que se realiza en nombre de la ayuda humanitaria, la cual, según sus detractores, no es más que la cabeza de playa para una intervención militar estadunidense.

Del lado venezolano los seguidores del presidente constitucional Nicolás Maduro, que rechazan la invasión, efectuaron el primer día de actividades (de dos de duración) de la tocada Hands-off Venezuela.

Como en esta ocasión no fue suficiente la influencia del clan Estefan para echar adelante un show antichavista, quienes auspician el golpe de Estado en Venezuela echaron mano de un multimillonario anglo ligado a la industria musical. Se llama Richard Branson, es sir y comenzó su fortuna vendiendo discos usados.

Richard Branson tiene un patrimonio neto estimado en 5 mil 100 millones de dólares. Según Forbes es la persona 286 más rica del mundo y la 12 con más dinero del Reino Unido. Comenzó a hacer fortuna en el negocio de la música. Algunas de sus principales inversiones están localizadas en los teléfonos celulares y aviación. Venezuela tiene grandes yacimientos de coltán y petróleo, los dos principales suministros de estas industrias.

La primera pieza fue movida por los antimaduristas. Como si fuera una reedición tardía de Fitzcarraldo, la célebre película de Werner Herzog, en la que el personaje central decide construir un teatro de ópera en plena selva amazónica, este 22 de febrero Branson y socios montaron el enorme set de Venezuela Aid Live en la ciudad de Cúcuta, Colombia. Le diseñaron un logotipo y un lema muy parecido al memorable Concierto para Bangladesh, organizado en 1971 por el beatle George Harrison en beneficio de las víctimas de la hambruna en esa nación asiática.

En el cartel participaron unos 30 artistas, muchos de ellos colombianos que viven en Nueva York y Miami, los españoles Alejandro Sanz y Miguel Bosé, Carlos Vives, el DJ Alesso (DJ), Carlos Baute, Camilo Echeverry, Cholo Valderrama, Gusi, Juan Luis Guerra, Lele Pons, el puertorriqueño Luis Fonsi, Maluma, Mau y Ricky, Nacho, y los mexicanos Maná, Paulina Rubio y Reik.

La disputa sonora de ese lado arrancó con la interpretación de José Luis Rodríguez El Puma. Es la hora de terminar con las dictaduras de izquierda en América Latina, dijo, al tiempo que reivindicaba la figura del dictador Augusto Pinochet.

El cantante colombiano Juanes ondeó la bandera de Israel durante su actuación.

A las estrellas del firmamento artístico antichavista se le sumaron otros de la constelación política de la derecha sudamericana, como los presidentes de Colombia, Iván Duque; de Chile, Sebastián Piñera, y de Paraguay, Mario Abdo, además del uruguayo Luis Almagro, secretario general de la OEA.

Del lado venezolano, en el Hands-off Venezuela, actuaron alrededor de 43 músicos y cantantes locales, como Omar Enrique, Banny Kosta y Alexander Viana. En el centro estuvo la denuncia de la barbarie y el bloqueo estadunidense a ese país.

Cúcuta es un municipio colombiano fronterizo con Venezuela de unos 750 mil habitantes, en el que campea el paramilitarismo. Según estadísticas oficiales, 50 por ciento de su población vive en extrema pobreza y ocupa el primer lugar en el índice de desempleo en Colombia. Su economía es parasitaria de la venezolana. A pie de carretera pueden verse decenas de vehículos desbordados con bidones de combustible introducidos de contrabando. Mientras el precio de un litro de gasolina en Venezuela es de 0.01 dólares, en Colombia alcanza fácilmente el dólar por litro.

Curiosamente, a pesar de la enorme precariedad y marginación que se vive en Cúcuta, el magno concierto no fue organizado para mitigar el hambre en esa ciudad, sino la supuesta crisis humanitaria del otro lado. Los venezolanos están sufriendo, dijo Branson en el discurso inaugural de su festival.

Ya antes, al anunciar la iniciativa para recaudar 100 millones de dólares, siguiendo el mismo guion de Donald Trump, advirtió: “Venezuela (…) Se enfrenta a la peor crisis humanitaria en el hemisferio occidental. Más de 3 millones de venezolanos han sido desplazados en la región (…) No hay comida. El sistema de salud se está desmoronando y millones están sintiendo los impactos, muchos de ellos niños y ancianos”.

Si bien los esfuerzos diplomáticos para traer bienes humanitarios deben ponerse en marcha, todos debemos movilizar el apoyo financiero que tanto necesitan, y debemos hacerlo rápidamente, añadió.

La ofensiva de cantantes y músicos contra Nicolás Maduro ha sido una constante desde que ganó las elecciones en abril de 2013. Ricky Martin, Amanda Miguel y Paulina Rubio han apoyado entusiastamente las guarimbas (bloqueos callejeros violentos) que pretendían derrocar al presidente.

Justo después de que los militares colombianos bombardearon en territorio ecuatoriano un campamento de las FARC, en el que falleció Raúl Reyes, Juanes organizó, el 16 de marzo de 2008, en el puente Internacional Simón Bolívar, el concierto Paz sin Fronteras en Colombia. Su objetivo fue disminuir las tensiones diplomáticas entre Colombia, Ecuador y Venezuela. En los hechos, sirvió de cobertura a una grave agresión militar. Participaron Juan Luis Guerra, Carlos Vives, Ricardo Montaner, Miguel Bosé y Alejandro Sanz.

Muchos de estos artistas son manejados por el cubano-estadunidense Emilio Estefan, ligado estrechamente al lobby anticastrista en Miami. La ascendencia de Estefan y su esposa Gloria en el medio musical latino es proverbial, al punto de que él es apodado El Padrino. El clan es capaz de hacer y deshacer carreras, lanzar al firmamento o condenar al infierno a intérpretes y compositores.

Y a su tradicional anticastrismo le han sumado el antichavismo. “Rezamos –tuiteó hace unos días Emilio Estefan– muchos por nuestros hermanos venezolanos para que puedan tener y lograr lo más importante... Libertad”, acompañándolo de la imagen de una movilización de apoyó a Juan Guaidó.

Justificó su participación en la iniciativa diciendo: Como sé una o dos cosas sobre el negocio de la música, y tengo la edad suficiente para recordar cómo los conciertos de George Harrison para Bangladesh y el Live Aid de Bob Geldof llevaron el mundo a la acción, me ofrecí a organizar el Aid Live Venezuela.

Juan Guaidó, quien tiene prohibido salir de Venezuela, llegó al concierto en Colombia, después de esconderse durante 30 horas. En varias fotos se le pudo ver en helicópteros de la presidencia colombiana.

El opositor declaró abiertas las fronteras de Venezuela para permitir el ingreso de la ayuda humanitaria. Minutos después, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez declaró que el país tenía las fronteras cerradas.

Desafiando las órdenes que le prohibían salir de Venezuela, Guaidó hizo una aparición sorpresa hacia el final del concierto en Cúcuta acompañado de tres presidentes latinoamericanos –Sebastián Piñera, de Chile; Iván Duque, de Colombia, y Mario Abdo Benítez, de Paraguay– y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

¿La pregunta es cómo logramos llegar aquí hoy a Colombia, cuando prohibieron realizar vuelos, prohibieron todo tipo de zarpe marítimo, obstaculizaron las vías, dispararon a diputados que venían en caravana a la frontera?, dijo. Estamos aquí precisamente porque las fuerzas armadas también participaron en este proceso. Esa es la verdad, y sobre todo el pueblo de Venezuela al que le agradezco todo su respaldo para poder estar aquí hoy en Colombia representándolos, agregó.

Esta noche cayó el telón en Cúcuta. Pero el show sigue. Aid Live Venezuela es mucho más que un mero concierto musical para acercar ayuda humanitaria a los pobres. Es una monumental puesta en escena para provocar un incidente diplomático que justifique una vuelta de tuerca más en la escalada militar estadunidense en ese país. Ahora que los mariachis callaron, sigue el montaje televisivo para meter a territorio venezolano, con las cámaras de televisión como testigos, la asistencia alimentaria que el gobierno estadunidense trasladó a Colombia.