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Encuentro amistoso

Peña Nieto y AMLO afinan detalles del relevo presidencial

El presidente electo invitó al jefe del Ejecutivo federal a comer en su casa // Le agradezco sus atenciones, tuitea

 
Periódico La Jornada
Jueves 22 de noviembre de 2018, p. 3

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, abrió ayer las puertas de su casa en Tlalpan al presidente Enrique Peña Nieto. Ahí, acompañado de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, ofreció una comida y, de acuerdo con la única imagen que circuló del encuentro, ambos conversaron de forma animada.

Peña Neto se dirigió al sur de Ciudad de México desde el hangar presidencial, al que llegó a las dos de la tarde después de realizar una gira de trabajo en Guadalajara, Jalisco, donde vistió ropa informal.

Diez minutos después, el Presidente, vestido de traje y corbata, bajó del avión y se trasladó en helicóptero, acompañado por el jefe del Estado Mayor Presidencial, general Roberto Miranda, y algunos integrantes de su equipo a la casa de López Obrador.

A su vez, Andrés Manuel López Obrador salió de la casa de transición cerca de las 13:30 horas para trasladarse a su domicilio a esperar a su invitado.

Se supo del encuentro gracias a un tuit y un mensaje en Facebook del presidente electo, que se difundieron aproximadamente a las siete de la noche:

Invité a comer a mi casa al Presidente. Como es de dominio público, me he reunido en otras ocasiones con él por razones de carácter institucional. Ahora, por primera vez, nos encontramos para definir el programa del primero de diciembre y también en plan amistoso, porque le agradezco sus atenciones. Es probable que sea la última entrevista que sostengamos en este periodo de transición, señaló.

Se informó que la reunión se desarrolló en un ambiente de cordialidad, como ha ocurrido en las otras tres ocasiones en que se han encontrado después del primero de julio.

La primera reunión se dio dos días después de las elecciones, el 3 de julio, en Palacio Nacional. El jefe del Ejecutivo federal ofreció a su sucesor realizar un esfuerzo de coordinación para concluir su gestión sexenal de manera ordenada y eficaz, así como brindar a la próxima administración las mejores condiciones para un inicio exitoso.

Conversaron en privado por segunda vez el 9 de agosto, también en Palacio Nacional. Entonces llegaron a un acuerdo para la creación de la Secretaría de Seguridad Pública, enviar al Congreso de la Unión las ternas para designar a los fiscales general, anticorrupción y de delitos electorales, así como la disolución del Estado Mayor Presidencial.

El 20 de agosto se reunieron de nuevo en un encuentro inédito con ambos gabinetes, donde quedó de manifiesto una de las mayores diferencias que existen entre el gobierno que termina y el que llegará el primero de diciembre: la reforma educativa.

En esa ocasión Peña Nieto dijo que los cambios legales en la enseñanza mantendrán el impulso a lo que está en la ley, mientras que López Obrador ratificó su decisión de cancelarla para dar paso a un nuevo modelo, en cuya elaboración se escucharía a los maestros y a los padres de familia.

El 15 de septiembre, el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, afirmó que no habría otra reunión sino hasta el primero de diciembre, cuando López Obrador rindiera protesta. No fue así. Ayer comieron juntos en la casa de Tlalpan.