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Continuarán las investigaciones en curso

AMLO: habrá perdón y punto final; no podemos empantanarnos
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▲ El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, montó una guardia de honor en el parque Alameda Ánfora, sitio donde asesinaron a Francisco I. Madero y José María Pino Suárez. En el acto dijo que habrá perdón y punto final para los corruptos, porque el país no se puede empantanar por perseguirlos. Estuvo acompañado por la jefa de Gobierno electa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y su esposa, Beatriz Gutiérrez.Foto José Antonio López
 
Periódico La Jornada
Miércoles 21 de noviembre de 2018, p. 7

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, dijo que habrá perdón y punto final para los corruptos, porque el país no se puede empantanar por estar persiguiéndolos. Que se acabe la historia trágica, horrenda de corrupción e impunidad. Que se acabe la política antipopular, entreguista para comenzar una nueva etapa este primero de diciembre.

Precisó que seguirán su curso las investigaciones en marcha sobre casos de corrupción, porque yo no soy cacique, no aspiro a ser un dictador, soy un demócrata. Entonces no se darán órdenes a los poderes Judicial o Legislativo, que son independientes, para que detengan procesos iniciados.

Enseguida insistió en que todo lo que esté en curso se va concluir y que resolverá la autoridad competente. Aclaró entonces que hacia delante ya no habrá perdón.

En una entrevista que ofreció a los medios tras montar una guardia de honor en el sitio donde asesinaron a Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, en la hoy Alameda Ánfora, señaló que el perdón y punto final a los corruptos es porque no apuesta a la persecución.

Desde la campaña he sostenido, insistió, que nosotros no apostamos por la persecución. Lo que he venido diciendo es que no es mi fuerte la venganza y que no creo que sea bueno para el país el que nos empantanemos en estar persiguiendo a presuntos corruptos.

Si se optara por eso, como somos honestos, tendríamos que empezar por los de arriba, y no sólo los de ahora, (sino los) de tiempo atrás, porque esta crisis no es del mes pasado, del año pasado, de este sexenio y equiparó los 36 años que lleva imponiéndose la política neoliberal con los 34 del porfiriato.

Afirmó que busca evitar que todo sea puro escándalo. “A los periódicos, a las revistas amarillistas –que no las hay en México porque la mayor parte son profesionales y dan información objetiva–, sí les convendría: ‘hoy cayó fulano de tal, mañana mengano, pasado mañana perengano’, porque tiene que ser a los de mero arriba, no chivos expiatorios, porque eso es una burla”.

Al insistirle sobre el perdón que plantea, mencionó que busca decir al pueblo de México: punto final, que se acabe la historia trágica, horrenda de corrupción de impunidad, que se acabe la política antipopular, entreguista, y que comencemos una etapa nueva, que ya inicie una historia y que hacia adelante no haya perdón para ningún corrupto, que ya no se perdone a nadie y que se pueda juzgar al presidente si es corrupto, a sus funcionarios, a sus familiares, y que se destierre la corrupción de México para siempre.

Previamente, López Obrador –quien montó la guardia de honor acompañado por la jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum; su esposa, Beatriz Gutiérrez; la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el alcalde perredista Julio César Moreno– resaltó un año más de la Revolución Mexicana, hecho histórico sobre el que pidió no tener amnesia.

Uno de los problemas del periodo neoliberal, entre otros, es que se apostó a que olvidáramos nuestra historia. Ahora resulta que el 20 de noviembre, una fecha tan importante, se convierte en un fin de semana para el consumismo y hoy prácticamente no se recuerda lo que significó esa gesta histórica.

Recordó que gracias a la Revolución se avanzó mucho en el terreno social, mejoraron condiciones para trabajadores, se entregó la tierra a los campesinos y se recuperaron los bienes que en el porfiriato se dieron a extranjeros.

También pidió no olvidar la canallada que significó el asesinato del apóstol de la democracia, Francisco I. Madero, y del caballero de la lealtad, José María Pino Suárez, pues recordó que hasta el lunes pasado el lugar, donde dejó una corona de flores, estaba abandonado, grafiteado. Como decidimos venir, se limpió, esto ya no puede seguir sucediendo en nuestro país, tenemos que seguir manteniendo nuestra memoria histórica.