20 de octubre de 2018     Número 133

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Biocombustibles, ingredientes
activos y reservas petroleras


La industria espera destilar cantidades masivas de combustibles y otros compuestos de alto valor en contenedores gigantes de organismos modificados sintéticamente FOTO: Construcción Internacional de Capacidades para la Evaluación y Gobernanza de la Biología Sintética

Grupo ETC

Como industria al alza y sector científico prestigiado, la biología sintética se enfocó entre 2008 y 2012 en la modificación de microbios para descomponer la celulosa y producir la segunda generación de biocombustibles. Sin embargo, la producción de combustibles derivados de biomasa pronto llegó a las contradicciones que la dejaron en un muy segundo plano: el volumen de biocarburantes no puede igualar la demanda de un mundo con cada vez mayores requerimientos energéticos.

Para obtener cantidades masivas de biodiesel, por ejemplo, se requieren igualmente masivas cantidades de tierras para plantaciones de caña, maíz o ricino. Plantaciones que además requieren fertilizantes y agua, en peligrosa competencia con los recursos agrícolas para cultivos alimentarios. Al desarrollarse la crítica a los biocombustibles, los promotores de la biología sintética cambiaron rápidamente su foco, hacia la producción de compuestos derivados de productos botánicos: ingredientes de poco volumen y alto valor de mercado, de los que se obtienen saborizantes, fragancias, aceites esenciales y productos medicinales. Las compañías de cosméticos, aditivos, fragancias y fármacos más grandes del mundo —Novartis, Givaudan, International Flavours & Fragances Inc. y Roquette Frères— ya cerraron filas con los desarrolladores de la segunda ola de la biología sintética.

La industria de sabores y fragancias actualmente adquiere entre 200 y 250 cultivos agrícolas distintos provenientes de todo el mundo; cerca del 95% son cultivados y cosechados por campesinos, predominantemente en el sur global (1). Se estima que 20 millones de personas, incluyendo pequeños campesinos, trabajadores agrícolas y otros trabajadores a lo largo de la cadena productiva, dependen de los cultivos botánicos empleados en la producción de sabores y fragancias naturales. Algunas asociaciones empresariales de la industria reconocen que esos cultivos botánicos son “muy importantes en términos de su impacto socioeconómico en las poblaciones rurales y pueden generar enormes beneficios ambientales dentro de los sistemas agrícolas” (2).

Los aceites esenciales derivados de cultivos botánicos, “generalmente clasifican como ‘cultivos menores’, pero poseen una gran importancia económica, social y ambiental y cultural para las comunidades involucradas en su producción y frecuentemente constituyen su principal fuente de ingresos, dentro de la combinación de cultivos, lo que les permite mejorar su situación en los indicadores sociales, especialmente en términos de salud y educación”. Si incluso una pequeña fracción de esos sabores y fragancias —obtenidos de cultivos botánicos— es sustituida por alternativas biosintetizadas, el impacto en los modos de vida de esas comunidades podría ser muy grave.

Actualmente, los miocroorganismos que se usan para producir sustitutos de derivados botánicos mediante biología sintética se alimentan con azúcar u otra forma de biomasa. Producir el mismo volumen de productos botánicos convencionales que circulan ahora, mediante biología sintética, requeriría una enorme ampliación de monocultivos de gran escala para obtener las materias primas con que se alimentarían los microorganismos.

No menos de 39 compañías de síntesis de genes están fabricando ADN artificial o sus partes. Seis de las diez mayores trasnacionales petroleras; seis de las diez mayores de los agronegocios; seis de las diez mayores químicas; y las siete mayores farmacéuticas del mundo están involucradas en el desarrollo de ingredientes biosintetizados.

39 compañías están fabricando ADN artificial, entre ellas:

  • Seis de las 10 mayores trasnacionales petroleras

  • Seis de las 10 mayores agroindustrias

  • Seis de las 10 mayores químicas

  • Siete de las mayores farmacéuticas

En años recientes se han desarrollado alianzas entre la vieja guardia petrolera (Shell, BP, Total), con las empresas enfocadas en biologías sintéticas como Calysta, Intrexon, Coskata y Lanzatech.

Las nuevas técnicas de la biología sintética, como la llamada “fermentación gaseosa”, permiten que el gas natural sea transformado en combustibles, sustancias químicas, plásticos e incluso posiblemente proteínas, lo cual agregará más valor al gas procedente de los campos de petróleo y los extraídos mediante fractura hidráulica, y volverá potencialmente rentables entre 40 y 60% de las reservas globales de gas que actualmente se hallan perdidas o “estancadas” (esto es, gas de tan difícil acceso, que no es rentable recuperar).

Al mismo tiempo, los productores de combustibles fósiles dirigen su interés hacia la posibilidad de utilizar microbios de diseño en los pozos de petróleo y las minas de carbón para extraer entre dos y cuatro billones de barriles de petróleo existentes en los campos que eran considerados inaccesibles. La inyección de microbios en campos petroleros constituye una apuesta tecnológica que podría expandir las reservas globales de petróleo en 150% si demuestra su eficacia, pues permitiría una mayor recuperación de gas de las actuales reservas de carbón.

Notas

1. IFEAT e IFRA, “The Socio-economic importance of essential oil production sector”, en www.intracen.org/uploadedFiles/intracenorg/Content/Exporters/Market_Data_and_Information/Market_information/Market_Insider/Essential_Oils/The%20socio-economic%20importance%20of%20the%20essential%20oils%20production%20sector.pdf.

2. La estimación conservadora del Grupo ETC está basada en las estadísticas de IFEAT e IFRA, que indican que, solo en India, hay entre 12 y 15 millones de campesinos y pequeños destiladores involucrados en la producción de Mentha arvensis (fuente del mentol). Ver: IFEAT, “IFEAT Socio-Economic Impact Study: Mint”, septiembre de 2014, ifeat.org/wp-content/doc_folder/2017/03/2014_september_ifeat_world.pdf.

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