20 de octubre de 2018     Número 133

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Una amenaza para los
pueblos de América Latina


El potencial del cacao. FOTO: Rajesh Pamnani

Silvia Ribeiro y Verónica Villa Grupo ETC

A pesar de las promesas de mejorar la nutrición y resolver el hambre, la primera generación de organismos genéticamente modificados (OGM) en América Latina y el Caribe no fue desarrollada para la alimentación humana, sino animal, y predominantemente para la exportación, no para el consumo interno.

Los beneficios fueron para las empresas trasnacionales y los grandes terratenientes, en tanto que los impactos negativos se manifestaron en la salud pública, el medio ambiente, la economía campesina y los consumidores.

En los cinco países con mayor presencia de la industria biotecnológica (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Colombia), se debilitaron notablemente las regulaciones sobre bioseguridad, protección precautoria a los consumidores y la biodiversidad, lo que dejó un mal precedente y debilitó las bases de una política regulatoria adecuada para enfrentar la siguiente generación de biotecnologías. Los países latinoamericanos y caribeños necesitan reflexionar críticamente respecto a las promesas con que se promueve la segunda ola de ingeniería genética: la biología sintética.

La sustitución de productos naturales por ingredientes obtenidos mediante biología sintética afectaría la demanda de los primeros en los mercados de exportación, de los que dependen innumerables economías locales, nacionales o regionales; impactaría el empleo, la cultura y los tejidos sociales en general, cuando la producción de esos nuevos productos se traslade a países industrializados que tienen la tecnología para desarrollarlos.

Ya hay docenas de compuestos de origen biosintético entre los que se incluyen sabores, fragancias, combustibles, farmacéuticos, textiles, endulzantes, químicos de uso industrial e ingredientes alimentarios con sabor, olor y comportamiento similar al de los compuestos de origen natural.

América Latina es rica en biodiversidad. Históricamente ha sido fuente de muchos productos botánicos altamente codiciados, incluyendo especias, saborizantes, cosméticos y aceites esenciales. Las especias, en particular, requieren de procesos y conocimientos muy especializados para cultivarse y procesarse. La cosecha de un cultivo como la vainilla o el vetiver requieren sortear el clima, la altitud, el aislamiento e incluso, las crisis políticas. La extracción artesanal de aceites, fragancias y medicamentos depende, a menudo, de bosques bien conservados.

La producción de especias es de enorme relevancia en Centroamérica, el Caribe y otras regiones tropicales. La recolección y producción y procesamiento se realiza principalmente en comunidades indígenas y campesinas, generalmente por mujeres, para quienes estas actividades constituyen a veces su única fuente de ingresos, lo que les permite permanecer en sus territorios y continuar realizando su importante papel como cuidadoras de la biodiversidad. Algunos productos que pueden ser sustituidos por derivados de biología sintética son de gran importancia económica. Es el caso de la manteca de cacao y sus equivalentes para los pueblos del Caribe y algunas zonas de Brasil, México y Ecuador; o el vetiver para la economía de Haití. Estos productos tienen un profundo significado e importancia cultural, ambiental y social para los campesinos e indígenas que los cultivan.

Todos los países de América Latina y el Caribe excepto Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay producen manteca de cacao y aceite de coco o sus equivalentes (CBE, por sus siglas en inglés). Mesoamérica es centro de origen del cacao, y estudios recientes también lo atribuyen a algunas regiones amazónicas. Campesinos de seis países producen stevia: Paraguay, Brasil, Colombia, Argentina y Uruguay. Paraguay es el centro de origen de la stevia. La vainilla tiene su centro de origen en México y se produce en México, Costa Rica, la isla Guadalupe, y otras islas del Caribe. El vetiver es clave en la economía de Haití y también se produce en otras islas del Caribe, Brasil y Paraguay. El escualano, derivado de las aceitunas o el amaranto, se produce en Argentina y Chile. Dos países de la región cosechan sándalo: Costa Rica y Haití. México tiene una significativa industria del aceite de rosas y Dominica, de pachuli.

Estos son algunos de los productos importantes para las economías locales de América Latina que están amenazados por los sustitutos de la biología sintética (omitimos el caso de la stevia, pues está tratado ampliamente en otro artículo de este número de La jornada del campo):

1. Manteca de cacao y sus equivalentes (CBE)

La manteca de cacao es una grasa vegetal que se usa en alimentos y cosméticos. Se obtiene de las semillas oleaginosas del cacao cultivado en los trópicos. Existen otras mantecas de esta clase como las derivadas de murumuru, mango, coco y palma. El cacao se usa principalmente en la producción de chocolate, mientras que otras mantecas tienen usos alimentarios y cosméticos. Todos los países de AL, excepto Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina, cosechan y obtienen manteca de cacao o equivalentes.

En América Latina, nueve países representan 80% de la producción global de alta calidad y sustentable de cacao y manteca de cacao. Este cacao es sustento principal de más de tres millones de campesinos latinoamericanos, de acuerdo con el Development Bank of Latin America.

La producción mundial de cacao está creciendo a una tasa de 10 por ciento anual, por el aumento en la demanda de Europa y Estados Unidos. Sin embargo, el 13 de abril de 2017, la empresa de biología sintética TerraVia (antes Solazyme), anunció que su manteca de algas había obtenido el estatus de producto “Generalmente reconocido como seguro”, de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. De acuerdo con la información proporcionada por TerraVia, “la manteca de algas es una nueva y revolucionaria grasa estructurante para usarse en pastelería, alimentos untables y dulcería”, y el objetivo de producirla es sustituir la manteca de cacao de AL y otras regiones(1). Su comunicado del 13 de abril dice: “La manteca de alga es un producto exclusivo de la alianza TerraVia y Bunge SB Oils, y su meta es remplazar un mercado valuado en más de dos mil millones de dólares”. Aunque TerraVia cayó en bancarrota a fines de 2017, sus activos fueron adquiridos por Corbion, empresa productora de ingredientes, la cual, al parecer, pretende, junto con Bunge, continuar con el plan de colocar la manteca de algas biosintética como sustituto de la manteca de cacao (2).

2. Babasú y aceite de coco

El babasú es un árbol de palma cuyo origen se ubica en la Amazonía y crece silvestre en los estados brasileños de Tocantins, Marañón y Piauí. Sus nueces son la fuente del aceite de babasú, similar en propiedades al aceite de coco. La mayor parte del aceite de babasú se emplea en la producción de jabones y cosméticos y como aceite de cocina. La pasta remanente de la extracción del aceite sirve como alimento para animales. El babasú es crucial para los campesinos del noreste de Brasil. La recolección de sus nueces es una actividad intensiva en trabajo, tradicionalmente realizada por mujeres. Más de 400 mil mujeres y sus familias procesan la palma para extraer aceites, harinas y alimento para animales (3).

El aceite de coco se produce en varios países de América Latina y el Caribe, entre ellos Brasil, México, República Dominicana y Venezuela. La sustitución del babasú y el aceite de coco por manteca de algas TerraVia podría sustituirlos en el mercado. TerraVia diseñó genéticamente algas para producir aceites que “genéticamente predispuestos” a expresar ácidos grasos como los ácidos láurico y mirístico. TerraVia se asoció, entre otras, con Unilever, ADM y Bunge. Algunas marcas de jabones producidos por Unilever se fabrican hoy usando los aceites de algas biosintéticas de TerraVia, en vez de con las materias primas naturales que anteriormente empleaban.

3. Vainilla

La vainilla natural se obtiene de la vaina curada que contiene las semillas de la orquídea de la vainilla, que crece en climas tropicales. La producción de la vainilla es intensiva en fuerza de trabajo, porque requiere que los cultivadores polinicen a mano las viñas dispersas en extensas áreas forestales. Las vainas necesitan cinco meses para madurar antes de recolectarlas a mano y curarlas. Los bosques deben estar sanos para que florezcan las orquídeas de vainilla, de modo que el cuidado del bosque es parte del trabajo de los campesinos vainilleros. Se estima que cerca de 200 mil personas están involucradas en la producción de vainas curadas de vainilla. Madagascar es el principal país productor, pero México es su centro de origen y mantiene su producción de vainilla natural, la cual tiene una enorme importancia cultural y valor económico para las comunidades campesinas e indígenas.

En México, la vainilla se poliniza  manualmente en los meses de marzo y abril, cuando el desempleo aumenta en las comunidades, por lo cual la emigración puede reducirse y evitar mayor desintegración de las familias. La polinización manual de la vainilla es un momento de asamblea y celebración comunitaria. El sostenimiento de los modos tradicionales de cultivo de esta orquídea mantiene la cohesión entre  comunidades y familias. Durante el periodo de polinización, los niños aprenden su cultura, los mayores se sienten incluidos y útiles, y los jóvenes permanecen en la comunidad. Los problemas importantes de las comunidades son abordados colectivamente durante ese tiempo.

En el extremo del consumo, la vainilla natural se vende por miles de dólares por kilogramo, mientras que su sustituto sintético, la “vainillina”, se vende a un precio diez veces menor. En 2014, Evolva, la empresa suiza de biología sintética y la gigante estadounidense International Flavors and Fragrances, comercializaron un sabor de vainillina biosintética que se usa en la línea de productos “Always Vanilla”. Evolva promociona su vainillina de biología sintética como “natural”.

4. Vetiver

El vetiver es un pasto perenne y tupido. Se siembra en muchos lugares porque su eficiente sistema de raíces previene la erosión y filtra el agua. El aceite de vetiver, derivado de sus raíces, es un ingrediente de alto valor que se utiliza en 90% de los perfumes occidentales, así como en lociones, productos de limpieza y conservadores alimentarios, entre otros. En Haití el aceite de vetiver es el producto agrícola de exportación más valioso, del que dependen más de 60 mil personas. En el suroeste de Haití el cultivo de vetiver proporciona empleo a más de 27 mil familias campesinas. Además del ingreso en efectivo, el cultivo del vetiver proporciona muchos beneficios adicionales: el pasto crece abundante en ambientes difíciles, puede plantarse en pendientes pronunciadas y así servir para controlar derrumbes y deslaves. En las zonas costeras, su siembra controla inundaciones provocadas por la marea alta y en las ciénagas ayuda en la producción de peces.

La empresa suiza Evolva posee patentes sobre el vetiver y pretende producir compuestos estructuralmente relacionados con él, aunque recientemente aseguró que no tiene por el momento el objetivo de sustituir el ingrediente natural (4).

El cultivo y la producción de aceites esenciales en Haití es una actividad económica importante. El vetiver es sólo uno de los aceites que la industria de la biología sintética busca remplazar y es un claro ejemplo de cómo los productos biosintéticos podrían ocasionar impactos devastadores en la subsistencia de los campesinos más pobres.

5. Escualano

El escualano es un ingrediente humectante “libre de grasas” que se encuentra en la naturaleza y se usa en muchos cosméticos. Hace poco se extraía de los hígados de los tiburones de aguas profundas, pero el escualano que se emplea hoy se deriva principalmente de fuentes botánicas como el aceite de oliva y el amaranto. Argentina y Chile han desarrollado con éxito la producción botánica de escualano.

Desde 2010, la empresa líder en biología sintética Amyris Biotechnologies promueve su escualano “derivado del azúcar”, Neossance™, el cual se produce mediante una levadura de diseño genético alimentada con caña de azúcar brasileña, y ha adquirido un lugar importante como ingrediente principal de una amplia gama de marcas de cosméticos, además de que se vende bajo una marca propia de Amyris, Biossance™.

Es importante decir que Brasil es el mayor productor de caña de azúcar y principal exportador de azúcar en el mundo. Es también sede de numerosas instalaciones de biología sintética, cuya demanda de azúcar tiene impactos significativos en el medio ambiente y los derechos humanos. En 2016 un informe de la ONU que analizó las violaciones de derechos humanos en los países que cultivan caña de azúcar, encontró en las plantaciones condiciones de trabajo cuasi-esclavo, conflictos violentos por la tierra, adquisiciones fraudulentas de tierras que derivaron en expulsiones masivas de comunidades y pérdida de tierras de pastoreo y caza, además de la deforestación que incrementa la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

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Los efectos adversos de la biología sintética en América Latina y el Caribe pueden tener un rango muy amplio. Incluyen riesgos para el ambiente, la salud humana y animal, e impactos negativos en los sustentos de los pueblos.

Es importante que la investigación de organismos equipados con impulsores genéticos se trate con extrema precaución, que se evite cualquier liberación en campo de cualquier tipo, particularmente en las regiones de mayor biodiversidad, dada la naturaleza irreversible de la tecnología. El campo regulatorio, incluyendo los usos restringidos de las técnicas de biología sintética, debe revisarse y fortalecerse para que los organismos, componentes y productos de la biología sintética se regulen eficazmente y se consideren de forma adecuada los riesgos socio-económicos.

Notas

1. Elaine Watson, “Algal butter could replace shea stearin, cocoa butter, palm oil, PHOs”, FoodNavigator, 3 de mayo de 2017. Disponible en: www.foodnavigator-usa.com/Article/2017/05/04/TerraVia-algae-butter-to-launch-in-early 2018?utm_source=copyright&utm_medium=OnSite&utm_campaign=copyright.

2. Información en: algawise.com/wp-content/uploads/2017/09/Algawise-Algae-Butter.pdf.

3. Biofuels Digest, “Babassu palm gets blame for Amazonian deforestation”, 25 de abril de 2011, disponible en: www.biofuelsdigest.com/bdigest/2011/08/25/babassu-palm-gets-blame-for-amazonian-deforestation/.

4. Grupo ETC, “Haiti, essential oils and synthetic biology”, 2016, disponible en: http://www.etcgroup.org/content/haiti-essential-oils-synthetic-biology.

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