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Testimonios de jóvenes

Porros andan entre miedo de alumnos e impunidad

En algunas escuelas es parte de la normalidad ser taloneado; reclutan a novatos con engaños

 
Periódico La Jornada
Sábado 8 de septiembre de 2018, p. 7

La existencia de porros en escuelas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) –sobre todo de nivel bachillerato– genera un clima de temor e inseguridad debido a las amenazas, robos y extorsiones cometidas por esos sujetos contra alumnos, las cuales se han asumido en varios planteles como parte de su vida normal.

Bajo la condición de no revelar su nombre –por temor a sufrir represalias– una estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur contó en entrevista que a las afueras de ese plantel el grupo de choque conocido como GES 3 de Mayo acude a intimidar a los alumnos, pero también a tratar de reclutarlos con engaños y amenazas.

De acuerdo con la joven, una vez que los grupos de porros logran convencer a alguien de unírseles, empiezan a pedirles cuotas de 10 o 20 pesos diarios, aunque en algunas ocasiones les exigen más de mil pesos para comprar los jerseys de futbol americano usados por los golpeadores.

Uno de los ganchos que utilizan los grupos de choque para reclutar alumnos es la promesa de ayudarlos a aprobar materias a cambio de dinero y resolver los problemas que tengan dentro del plantel. Te venden la idea de que el porrismo es tranquilo y uno se deja llevar por lo que dicen, lamentó.

Una vez dentro del grupo, los jóvenes son obligados no sólo a pagar cuotas diarias, sino también a asistir a reuniones mensuales o bimestrales en donde se les exige más dinero para otras personas, y a ir a aniversarios de otros colectivos de porros. Siempre existía la amenaza de que podían golpearlos en caso de no obedecer.

Además de lo anterior, los estudiantes son sometidos a una novatada, que consiste en llevarlos al parque de Los Dinamos y meterlos al río de agua fría durante más de una hora, para luego golpearlos con objetos diversos e incluso lastimarlos con aparatos de choques eléctricos.

Un egresado del CCH Azcapotzalco contó que en ese plantel la existencia de porros es bastante normalizada, entre otros motivos porque las autoridades de la escuela no hacen nada por evitar que actúen.

De acuerdo con el estudiante, los grupos de choque invitan a sumarse a sus filas a los jóvenes que comienzan a tener un trato más cercano con ellos; para ser admitido es necesario cumplir con una especie de rito de iniciación, que incluye entregar dinero al líder del colectivo, pelear con uno de los porros, aguantar una correputiza e invitar unas cervezas a sus nuevos compañeros.

Los incentivos para sumarse a los golpeadores, consideró, son tener fiestas, el relajo y el sentido de pertenencia a una comunidad para que te protejan. Muchos actúan sin miedo ni preocupación de que sean capturados. Ahorita expulsaron a algunos por las fotos que les sacaron (en redes sociales, para exhibirlos), pero nunca me ha tocado ver que una autoridad los saque.

Los porros de Azcapotzalco, recordó, cometían con cierta frecuencia pequeños robos en tiendas de los alrededores y taloneaban a los alumnos dentro y fuera del plantel, además de intimidarlos para convencerlos de dar dinero.

La madre de una joven del CCH Sur narró que al ser víctima de extorsiones y amenazas, su hija empezó a comportarse con preocupación e irritabilidad; cuando finalmente ella le confesó lo que vivía, decidió denunciarlo en una carta al rector Enrique Graue, pero éste únicamente le contestó que lo sentía mucho, pero no hizo nada para frenar a los porros.

“Los padres de familia no dormimos, vivimos con mucho miedo. A mí las autoridades me dan mucha desconfianza porque los porros no son de ahorita, han existido desde hace mucho tiempo”, alertó.

En tanto, los grupos porriles identificados como agresores de los estudiantes el 3 de septiembre de la UNAM han manifestado no haber participado en los hechos, según textos que fueron publicados en sus redes sociales, en las que aseguran ser organizaciones culturales y deportivas.

La agrupación Tres de Marzo, señalada por el rector Enrique Graue como una de las que participaron en la agresión, indicó en un comunicado que rechaza totalmente los hechos violentos contra estudiantes. Aseguraron no haber participado en la agresión y que quienes lo hicieron, son ajenos a su organización y no comparten con ellos la visión de lo que hoy en día son los lazos fraternales y el respeto.

En el perfil de Facebook de este grupo, donde se realizó la publicación, la mayoría de los comentarios calificaron de cínico su pronunciamiento, ya que son identificados por la comunidad universitaria como un grupo porril y de choque.