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La causa contra Franco, filme para entender las heridas de la dictadura

Documental sobre la querella argentina, caso que instruye una juez desde Buenos Aires

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▲ En la imagen se observa a Francisco Boix, fotógrafo y militante comunista español.Foto tomada de playloud.org
 
Periódico La Jornada
Sábado 8 de septiembre de 2018, p. 7

Madrid. A ver si puede usted ayudarnos, porque se nos acaba la vida... La frase es de Antonio Narváez, hijo de una pareja asesinada por falangistas durante la guerra civil española. Quien le escucha es la juez María Servini, quien instruye desde Buenos Aires la investigación de los crímenes del franquismo.

La escena fue filmada por Lucía Palacios y Dietmar Post en 2014 durante el primer viaje a España de la magistrada argentina, y ahora forma parte del documental La causa contra Franco, en el que los cineastas indagan en el presunto exterminio perpetrado durante el golpe de 1936 contra la República española, así como durante la guerra civil (1936-1939) y la dictadura de Francisco Franco (1939-1975).

Más de 100 mil personas siguen desaparecidas en España. Y las víctimas han tenido que cruzar el Atlántico para reclamar justicia en lo que se conoce como la querella argentina, después de que un tribunal español cerrara la causa sobre el franquismo en 2010.

Quizá no lleguemos a tener un juicio como el de Núremberg, pero al menos ahora tenemos oportunidad de que hagan con los franquistas lo mismo que se hizo con los nazis, explica en el documental Julen Kalzada, quien pasó siete años en prisión durante la dictadura.

En la película, Palacios y Post dan voz a los protagonistas del que podría ser el último gran juicio contra una dictadura fascista del siglo XX, similar al proceso que entre 1945 y 1946 juzgó a responsables de las atrocidades del régimen de Adolf Hitler.

La intención era crear una especie de juicio imaginario en el que todas las partes estuvieran presentes, señala Palacios.

Como documentalistas sentimos la obligación de hablar con todos. Nuestra opinión personal la dejamos en la puerta, añade su compañero.

En la hora y media que dura el documental, despojado de cualquier efecto externo que pueda influir en el espectador (también la música), víctimas del franquismo, historiadores, abogados, un ex ministro franquista imputado, la hija de un general del golpe del 36 y la propia juez Servini exponen sus razonamientos y sus historias.

Historias como la de Asunción Mendieta, quien a los 91 años pudo recuperar los restos de su padre, Timoteo Mendieta, fusilado por los falangistas tras la guerra civil en la provincia de Guadalajara. O la del historiador Nicolás Sánchez-Albornoz, quien en 1948 logró fugarse del Valle de los Caídos tras haber sido detenido y trasladado allí. De los demandados, sólo accedió a ponerse delante de la cámara José Utrera Molina, ministro en las postrimerías del franquismo. También lo hizo María Eugenia Yagüe, hija del general Juan Yagüe, quien pasó a la historia como responsable de la masacre de Badajoz de 1936.

Entre los entrevistados se crea una especie de diálogo en diferido gracias a una computadora, en la que unos escuchan las palabras de los otros y reaccionan. La gran pregunta que plantea el documental es si la querella argentina, que abarca desde crímenes cometidos en los albores de la guerra civil española hasta después de la muerte de Franco, en 1975, desembocará en el juicio esperado por las víctimas.

El gobierno español, encabezado desde junio por el socialista Pedro Sánchez, propuso impulsar una comisión de la verdad para conocer todo lo que ocurrió durante la guerra civil y el franquismo, similar a la que se puso en marcha en Argentina tras la dictadura. Es un tema complejo. Una comisión de la verdad tendría mucho sentido, pero al mismo tiempo no juzgaría a nadie, así que muchos crímenes quedarían impunes, analiza Palacios. Entiendo que haya muchas personas que quieran un juicio y que, sin embargo, haya otras que simplemente quieran que se reconozcan los hechos, añade.

La relación con el nazismo

Palacios, española, y Post, alemán, querían retratar también la relación entre franquismo y nazismo; para ello bucearon en los archivos del The Robert H. Jackson Center, entre otros, donde está depositado todo el material audiovisual de los juicios de Núremberg.

En España ya se sabe que los alemanes ayudaron a Franco con material bélico, pero no tanto que la Gestapo tenía a gente en España enseñando a los franquistas, destaca Palacios. “Para la ‘querella’ (argentina) es importante la internacionalización de los crímenes.”

En el documental aparece también el Valle de los Caídos, enorme mausoleo que Franco ordenó levantar al norte de Madrid para sepultur a las víctimas de la guerra civil, que fue construido con el trabajo forzado de presos republicanos. Allí, yacen hoy todavía los restos del dictador, cuya tumba está ubicada bajo la cúpula central de una imponente basílica horadada en la roca.

El polémico monumento, lugar de peregrinación de nazis y neonazis, está en el centro del debate en España debido a la propuesta del gobierno de Sánchez de exhumar y sacar de allí los restos de Franco y dar nuevo significado al recinto. Ese monumento es un insulto a la democracia, asegura Post. La pareja de documentalistas lleva años indagando en diferentes aspectos del franquismo. El germen de su último documental es una obra anterior, Los colonos del caudillo.

El interés de los cineastas por llevar a la pantalla este tema surgió en 1999 cuando, mientras viajaban por España, se toparon en la zona de La Mancha con una señal que anunciaba la localidad de Llanos del Caudillo. ¿Cómo puede ser que un pueblo se llame así en plena democracia?, se preguntó entonces Post. Ahí surgió una idea que continúa ahora con su nuevo documental, aseguran.

Aquella primera obra sobre la dictadura dio lugar también a un libro, Los colonos del Caudillo: ejemplo de la marginación del documental de indagación, en el que entre muchos otros aspectos se analiza el franquismo y su influencia en nuestros días.

Los cineastas no descartan un tercer documental. Sin nada concreto sobre la mesa, especulan con una obra del propio juicio contra el franquismo, si finalmente tuviera lugar, o con indagar en el expolio perpetrado durante la dictadura. Heridas del franquismo todavía sin cerrar.