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Balance de la jornada

Evadir impuestos, el principal deporte de la FMF

Marlene Santos Alejo
L

a lucha sobre el césped disimula los desastres extracancha de la Liga Mx. La Máquina no se conforma con estar invicta y en la cima, tiene enfrente una semana para convencer a los escépticos: el miércoles recibe al Toluca y en la fecha siete visitará al campeón Santos.

No obstante, Cruz Azul no se desprende de esa vena gitana que suele aproximarlo al dramatismo, y sazona su buena marcha con expulsiones para dar tintes épicos a sus triunfos. Sin embargo, Toluca no se parece a sus víctimas y espera ponerle freno.

Las Chivas ganaron y dieron respiro al técnico José Cardozo. El aceptable accionar por fin redituó frutos y bastó aprovechar la visita al convulsionado equipo jarocho. El Rebaño dejó el sótano en solitario para el Atlas, que ni con Rafael Márquez en la directiva logra reaccionar y suma ya 450 minutos sin gol.

El deporte que mejor practica la Federación Mexicana de Futbol (FMF) es la evasión de impuestos, vive convencida de que es un privilegio que le corresponde. En 1999 el empresario Juan Antonio Hernández, quien fungía como tesorero, cometió la osadía de pagar impuestos por primera vez; fueron 23 millones de pesos. La indignación invadió a los propietarios de equipos... lo destituyeron.

Raúl Quintanilla, el siguiente tesorero, tramitó la devolución, lo que logró sin gran esfuerzo. En 2012 Justino Compeán, entonces titular de la FMF, presumió que Hacienda les condonaba pagos porque fomentamos el deporte. Poco después, el panorama se endureció y en 2016 fueron multados con 79.9 millones de pesos por no declarar ingresos hacia el Mundial de Sudáfrica 2010.

No tardaron en encontrar otras rutas. De pagar 700 mil pesos al fisco, como debería ser, ¡pues claro que uno acepta que quede en 50 mil pesos!, exclamó un técnico desde el anonimato. El tema retomó vigor tras la renuncia de Guillermo Vázquez al timón del Veracruz: cuando acusó a Fidel Kuri de pagarle sólo el concepto menor de dos convenios, el ex diputado, sin rubor, aceptó su adicción a los dobles contratos.

Aunque muchos dueños se quejan de tener sólo pérdidas, el futbol tiene todas las características de un negocio. Hacia un Mundial la FMF recibe importantes sumas de dinero, convoca a múltiples patrocinadores y recibe cifras millonarias de las televisoras para la transmisión de partidos. Lo mismo ocurre con cada club, por tanto, están obligados a pagar tributo.

La promoción del deporte es una falacia. Los dueños, aficionados a importar jugadores, debutan jóvenes sólo coaccionados con reglamentos. El SAT no debe simular, está obligado a escudriñar a cada club y cumplir el anuncio de entregar resultados a más tardar en un par de meses, a pesar de clamores como el de Gustavo Guzmán (Atlas-Tv Azteca), quien pide un régimen fiscal especial.

Kuri concitó el enojo y está en el umbral del adiós. Como el goteo constante que rompe la roca, escándalo tras escándalo, el polémico personaje de nuevo desató la tormenta. ¡Y así quieren aumentar a 20 equipos, si con 18 abundan los incómodos e insolventes! Más de un prospecto a dueño debería de pasar antes por el alcoholímetro y el diván.

Fidel –quien en estado etílico llamó mandilón y traumado a Vázquez– acumula castigos que sólo le provocan risa. Todo en él es incoherente, pues mientras contrata al chileno Juvenal Olmos, prometiéndole 5 mil dólares al mes, ofrece al mejor postor al equipo. No queda más que darle la razón a Pedro Caixinha: el futbol es como un microcosmos social.