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El primero de julio, la sociedad civil ingresó a la política, opina Semo

Comenzó el ciclo de conferencias por 65 años del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México

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▲ El historiador Enrique Semo Calev dictó la conferencia México revolucionario.Foto Cristina Rodríguez
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Viernes 3 de agosto de 2018, p. 3

El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) cumple 65 años y para celebrar ha organizado un ciclo de conferencias en torno a sus fundadores.

La primera, México revolucionario, estuvo a cargo de Enrique Semo Calev. El investigador planteó si después de las elecciones del primero de julio ‘‘es legítimo preguntarnos si todavía es actual la existencia de una importante y exitosa institución dedicada al estudio de las revoluciones mexicanas. O, ya se le pasó el tiempo del tema y debemos buscar otro para otro instituto”. Reconoció que ‘‘desde muchas corrientes de pensamiento y cátedras se viene atacando el concepto mismo de revolución y su papel fundacional en la historia de México. El carácter trascendente y la importancia decisiva de las tres revoluciones en nuestra historia: la de la Independencia, la de Reforma y la gran Revolución de 1910-1940, su papel en el cambio social y el desarrollo nacional es cuestionado desde muchos ángulos”.

La revolución, dijo Semo, es ‘‘la irrupción del pueblo en la cosa pública, en el gobierno de sus propios destinos; una irrupción que marca todas las constituciones, los documentos, los ‘planes’ de una época”. En los pasados comicios ‘‘se produjo una de esas irrupciones. Treinta millones de mexicanos, 53 por ciento del electorado, votó por un candidato crítico del proyecto que se impuso a México durante 33 años”.

Movimiento de humillados, ofendidos y expropiados

Enrique Semo consideró que detrás de esa abundante votación hay una gran efervescencia social, una revitalización de la sociedad civil que se expresa en un cambio de opinión masivo, claro y contundente’’. Es ‘‘un movimiento de una gran heterogeneidad, de humillados, ofendidos y expropiados, de envergadura nacional, local e incluso individual: son las personas que fueron humilladas con dos fraudes electorales nacionales y muchos locales; los que tienen hijos desaparecidos impunemente; son maestros a quienes se trató de culpar injustamente de la crisis educativa que sufre el país; son emigrantes que han sido expulsados de Estados Unidos; comunidades que han visto sus tierras arrasadas por las compañías mineras o expropiadas por grandes empresas turísticas”, entre muchos otros sectores.

Aclaró que ‘‘no es un movimiento revolucionario; tampoco lo mueve una ideología común, pero es la sociedad civil entrando en la política, cosa que le había sido impedida por todas las limitaciones del sistema político vigente”.

Entonces, ‘‘hoy más que nunca, el estudio de las revoluciones mexicanas y el INEHRM son actuales”. Hizo votos para elevar las actividades del instituto ‘‘al nivel que necesita la sociedad mexicana en la coyuntura presente”.

Patricia Galeana, titular del INEHRM, dijo que es ‘‘único. Ha continuado la labor de sus fundadores de promover la investigación, docencia y difusión de las grandes revoluciones que han definido la historia nacional, y se ha abocado a estudiar el presente con una visión histórica y prospectiva”.