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Abren al público la casa de El Nigromante; será convertida en museo y centro cultural

La inauguración estuvo a cargo de Jesusa Rodríguez y el artista Rafael Lozano-Hemmer, quien animó la máscara mortuoria del ideólogo liberal

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▲ Jesusa Rodríguez en la apertura del espacio cutural con actores que representan la obra de teatro Un perro en barrio ajeno.Foto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Lunes 25 de junio de 2018, p. a10

San Miguel de Allende, Gto.

La casa donde vivió Ignacio Ramírez, El Nigromante, ubicada en la calle Umarán número 38, en el centro de esta ciudad, fue recuperada e inaugurada para convertirla en museo y centro cultural.

El acto incluyó una sesión entre los visitantes y El Nigromante por medio del arte digital de Rafael Lozano-Hemmer, artista electrónico que trabaja con ideas del teatro tecnológico y performance, conocido por sus intervenciones interactivas en espacios públicos.

El artista mexicano, radicado en Montreal, logró una instalación con la máscara mortuoria del prócer y la voz del actor Damián Alcázar, para que la recreación interpretara más de 300 frases, citas y preguntas del escritor, poeta, periodista, politólogo e ideólogo liberal mexicano.

Esta es una animación de la máscara mortuoria, una pieza híbrida de realidad aumentada que permite que la máscara se anime, despierte o haga comentarios o preguntas, dijo Lozano-Hemmer en entrevista con La Jornada.

¿Eres corrupto?, preguntó El Nigromante al funcionario cultural Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en su visita a la casa y a la instalación artística interactiva.

En tanto, Jesusa Rodríguez, coordinadora de los festejos, y el artista abrían al público la casa recuperada de El Nigromante, los rectores de la Universidad de Guanajuato y de la UNAM, Luis Felipe Guerrero y Enrique Graue, respectivamente, recordaban el legado del prócer en el teatro Ángela Peralta.

La actriz y activista contó los detalles del inmueble recuperado: Esta casa tiene una historia muy larga; todavía tiene vestigios del siglo XVIII. Imagínense al niño Ramírez corriendo por esta casa... dicen que ya entonces era un prodigio.

En la casa de El Nigromante los visitantes hacían fila para ver la instalación permanente de Lozano-Hemmer: Al final, la máscara mortuoria se convierte en un espejo, extraemos tu rostro y se lo ponemos a la máscara para que se vean a sí mismos, explicó el artista mexicano multipremiado.

Añadió: “A mí me gusta mucho trabajar con la figura de El Nigromante porque es un personaje que tenía sentido del humor. Ante la casi santidad que le damos a un altar o a una figura solemne histórica y heroica, aquí creé una pieza espectral, fantasmal, muy inspirada en las fantasmagorías del siglo XIX en Europa”.

El espectador entra a una habitación completamente oscura para poder admirar la animación de la máscara mortuoria de El Nigromante, quien de entrada dice: los muertos no hablan, y hace algunas preguntas como: ¿Ya se secó el lago de Texcoco? Es una mezcla de realidad y de ficción. Eso hace interesante a la pieza. Al proclamar que Dios no existe la gente lo ha demonizado, pero él acepta este término de nigromancia de manera irónica, de hablar con los muertos.

Los festejos por el bicentenario del natalicio del ideólogo liberal concluyeron ayer con un diálogo abierto con los conferencistas, una fiesta con comida vegana y con la obra de teatro escrita por El Nigromante, Un perro en barrio ajeno, con dirección de Jesusa Rodríguez, quien también actuó en el teatro Ángela Peralta con lleno total.

Finalmente, ayer por la tarde se estrenó una sinfonía en honor de Ignacio Ramírez, creada por la compositora, pianista, cantante y activista animalista Liliana Felipe, con la orquesta de la escuela Carlos Chávez y dirección de Eduardo García Barios.