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Menores enjaulados // ¿Triunfó la razón?

D

e forma por demás alegre, por decirlo suave, la comunidad de naciones celebra el triunfo de la razón ante la política de cero tolerancia, porque –según su versión– “gracias a la presión internacional Donald Trump reculó en su afán de criminalizar a migrantes menores de edad. Así, cómodamente, da por cerrado el caso, se lava las manos y a otra cosa, con todo y que la violación a sus derechos humanos sea el pan de todos los días.

El primer exceso es suponer que el inquilino de la Casa Blanca razona y que, por lo mismo, decidió firmar una orden para evitar la separación de familia, de tal suerte que el éxito de la comunidad internacional es que los niños permanecerán enjaulados, pero ahora con sus padres en el mismo agujero.

Por ejemplo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos advirtió al gobierno estadunidense que los niños tienen derecho a no ser separados de sus padres y, por lo mismo, no hay que privarles su libertad en ninguna circunstancia. Ante este señalamiento el razonamiento de Trump es usar a los menores como anzuelo para procesar a sus padres por venir aquí ilegalmente, y eso hay que hacerlo, separar a los niños.

Y como prueba fehaciente del triunfo de la razón, Trump ordenó el inmediato retiro de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, porque, según su embajadora ante dicho organismo, nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y centrada en sí misma, que hace una burla de los derechos humanos.

¿En serio Trump razona cuando tipifica a los migrantes de animales y plaga, y advierte que no permitiré que nos infesten? (muchos de los integrantes de su gabinete repiten los calificativos) Un salvaje no razona y el ahora mandatario estadunidense ha dejado clara su posición desde su campaña electoral, de tal suerte que nadie puede llamarse sorprendido porque enjaula a los niños y los separa de sus padres.

El salvaje de la Casa Blanca pretende culpar a otros, pero como bien lo ha documentado La Jornada (David Brooks), “la política de separación de niños fue diseñada por Stephen Miller, asesor de Trump; promovida por John Kelly, jefe de gabinete; oficialmente anunciada en abril por Jeff Sessions, procurador general, e implementada por Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Interna, quien afirma: no vamos a ofrecer disculpas por hacer nuestra tarea.

¿Trump realmente reculó?, o ¿simple y cínicamente se dio unos días para agarrar vuelo y darse tiempo para reencontrarse con su partido político? Ello, porque los niños migrantes son mantenidos en jaulas y en condiciones totalmente violatorias de sus derechos humanos. Una victoria real hubiera sido la liberación inmediata de los menores y no condicionar su reclusión al estatus migratorio de sus padres o de los adultos que los acompañaban, y no encerrarlos a todos en la misma jaula.

De allí la urgencia de tomar medidas en serio, sanciones reales y concretas en contra de un Hitler en potencia, porque, ante las constantes salvajadas del mandatario estadunidense, hasta ahora la respuesta de la comunidad internacional se asemeja a los éxitos diplomáticos que presumía el primer ministro británico Chamberlain, mientras el régimen nazi preparaba la guerra, intensificaba sus prácticas discriminatorias y segregacionistas, al tiempo que ponía en práctica su política de exterminio. Los resultados son conocidos.

Entonces, es cinismo puro (con Trump en el papel estelar: no me gustaba el sentimiento de la separación de familias; cualquiera que tenga corazón sentiría algo fuerte) asegurar que el salvaje reculó y que triunfó la razón. Tal vez lo digan, porque en materia migratoria y de respeto a los derechos humanos todos los gobiernos tienen cola que les pisen.

Las rebanadas del pastel

El Banco de México aumentó a 7.75 por ciento su tasa de referencia, nivel no registrado desde 2009… Y el dólar a 20.73 pesitos.