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Javier, Daniel y Marco ya se confunden entre los rostros de los 43

Marchan en la capital del país por los tres alumnos del CEAV y por miles más
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Familiares, amigos y activistas marcharon ayer del Ángel de la Independencia al Antimonumento a los 43 para exigir la presentación con vida de los desaparecidosFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Viernes 30 de marzo de 2018, p. 9

Javier, Daniel y Marco, los tres estudiantes de cine desaparecidos en Jalisco el 19 de marzo, son nombres que hoy ya se confunden entre los rostros de los 43 normalistas de Ayotzinapa y se suman a la indignación ante los casos de cientos y miles de asesinados y desaparecidos en el país.

Ese fue el mensaje que poco más de un centenar de personas lanzaron ayer para demandar la presentación con vida de los tres alumnos de cine y de miles de ausentes más.

Fueron pocos los que respondieron a la convocatoria ciudadana emitida en redes sociales para marchar ayer del Ángel de la Independencia al Antimonumento a los 43 (en Reforma y Bucareli), y así sumarse a las voces que exigen verdad y justicia, cese de la violencia en el país y una estrategia de seguridad en la que las fuerzas armadas no tengan protagonismo.

La indignación ya no es suficiente; el dolor se vuelve cotidiano, el miedo se convierte en desesperación y la incertidumbre se apodera de nosotros. Pero una cosa es un hecho: los jóvenes no estamos dispuestos a seguir poniendo los muertos y los desaparecidos, aseveró la joven que leyó el pronunciamiento de los convocantes a la movilización.

Agregó que el sistema ha despojado a la juventud de sus derechos más elementales: trabajo digno, salud, educación pública y gratuita. “Pero la nuestra es una generación rebelde, que no se calla, y para silenciarnos nos criminalizan, nos asesinan, nos desaparecen.

No estamos dispuestos a ser cómplices con nuestro silencio sobre la violencia, la militarización y la guerra. Los jóvenes queremos y tenemos derecho a la educación, la salud y un trabajo digno como alternativa al destino de muerte que significa sumarse a las filas del crimen organizado vestido de narcotráfico, militares o policías.

Los manifestantes se pronunciaron contra la Ley de Seguridad Interior y la impunidad con que los elementos de las fuerzas armadas, la policía y las fiscalías eternizan la violencia. Son ellos quienes nos criminalizan, asesinan y desaparecen.

Subrayaron que para el pueblo mexicano, 2018 no es un año de elecciones, sino de luto, indignación y lucha. Si algún compromiso con el pueblo tienen los farsantes que hoy nos piden el voto, tendrían que comprometerse a terminar ya con esta absurda guerra que todos los partidos han sostenido y promovido, presentar con vida a todos los desaparecidos y encerrar ya a los militares en sus cuarteles.

Se sumaron a la marcha ciudadanos sin filiación política, activistas de algunas organizaciones sociales y estudiantes universitarios, entre otros.