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Insta el ombudsman nacional a las procuradurías local y federal a indagar y resolver el problema

Rechaza Graue riesgo de que la policía o el Ejército entren a CU

La presencia de narcomenudistas es de meses, incluso años, reconoce el rector

La violencia desatada el viernes anterior no es entre universitarios, aclara

La Gaceta UNAM aborda el asunto

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El rector Enrique Graue Wiechers, durante la inaguración de la segunda Conferencia internacional seguridad y justicia en democracia. Hacia una politica de Estado centrada en los derechos Humanos, organizada por la CNDH y la UNAM, en la Antigua Escuela de JurisprudenciaFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Martes 27 de febrero de 2018, p. 30

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers, aseveró que pese a la operación de narcomenudistas en las instalaciones de la institución, la presencia de las fuerzas armadas o de seguridad está descartada.

En entrevista tras la inauguración de una conferencia sobre seguridad y justicia en la Antigua Escuela de Jurisprudencia, negó categóricamente que exista riesgo de que en el 50 aniversario del movimiento estudiantil de 1968 (cuando se vulneró la autonomía universitaria con la presencia del Ejército en las instalaciones de la UNAM) las fuerzas del orden, incluido el Ejército o la policía, vuelvan a irrumpir en el campus.

Reconoció que la presencia de narcomenudistas en instalaciones de la universidad es un problema de meses, incluso años, por lo que ha habido acercamientos frecuentes con las autoridades correspondientes para tratar de resolverlo. “Hay detenciones; ya son más de tres decenas de narcomenudistas capturados. Los hechos (violentos que dejaron dos muertos) del viernes pasado deben interpretarse en este contexto. No es una violencia entre universitarios, pero sí sucedió en la casa de estudios”.

Llamó a los jóvenes universitarios a entender que la presencia de narcomenudistas dentro y en las inmediaciones del campus, así como el contacto con ellos, son un riesgo.

Aunado a las declaraciones del rector, de manera inédita la portada de la edición de ayer de la Gaceta de la UNAM está dedicada al problema del narcotráfico que enfrenta esa casa de estudios y que ha derivado en un clima violento que se ha agudizado en los días recientes. Contiene sólo el encabezado “No es tu amigo. Es un narco”, escrito con grandes letras amarillas y blancas dentro del contorno negro de la cabeza de un hombre visto de perfil.

La publicación oficial de la UNAM –que se edita dos veces a la semana y que tiene un tiraje de 45 mil ejemplares los lunes y 35 mil los jueves– contiene en esta ocasión, en la contraportada, el mensaje que Graue Wiechers dirigió el pasado sábado a la comunidad universitaria, tras los hechos violentos suscitados el viernes dentro de Ciudad Universitaria, donde dos personas ajenas a la institución, “presumiblemente narcomenudistas”, perdieron la vida en un enfrentamiento a tiros.

También en la conferencia sobre seguridad y justicia, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, exigió a las procuradurías General de la República y General de Justicia de la Ciudad de México indagar y resolver ese problema.

Tiene que haber una articulación entre esas instancias; tienen que establecer una estrategia de inteligencia que permita ver dónde está el crimen organizado, a dónde van a surtirse (de droga) para después llevarla a los chavos. Y no es en el campus; hay que dar seguimiento a dónde está esa asociación del crimen organizado, por eso los sistemas de inteligencia deben funcionar.

González Pérez, quien fue abogado general de la UNAM, fue interrogado sobre cómo resolver el problema sin violentar la autonomía universitaria. Autonomía no significa aislamiento ni impunidad; no es una barrera para que las autoridades competentes puedan perseguir el delito y prevenirlo. Se refiere a la capacidad que tiene la universidad para darse sus planes y programas de estudios, para que los universitarios resuelvan sus problemas de educación, de investigación, de extensión de la cultura; pero no debe de ser pretexto para que las autoridades de procuración de justicia no cumplan con el deber que les asiste.