Espectáculos
Ver día anteriorDomingo 4 de febrero de 2018Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 

Armando Vega-Gil publica su libro 32, Ritual del Lagarto

No te conviertas en lo que más odias, no te traiciones
 
Periódico La Jornada
Domingo 4 de febrero de 2018, p. 9

Nunca entierres al adolescente que llevas dentro. No lo mates, no tires sus cenizas a un basurero entre los restos calcinados de otros adolescentes arrojados allí por un puñado de perversos, por una turba de hijos de la chingada. No te conviertas jamás en lo que odias.

Armando Vega-Gil escribe lo anterior en Ritual del lagarto, novela publicada por Penguin Random House Grupo Editorial, y aunque el autor es popularmente conocido desde los años 80 por formar parte de la banda de rock Botellita de Jerez, éste ya es su libro 32.

En entrevista, subraya: “‘No te conviertas en lo que más odias’, dicen los chavos; la frase es un tema del libro. No se trata de prolongarse en la adolescencia, de padecer el síndrome de Peter Pan, sino de no perder la frescura que el mundo te va devastando, lo cual le ocurre al personaje principal de la novela, Emiliano o Emi, quien se vuelve amargado hasta traicionar sus propias ideas”.

–¿Por qué escribiste El ritual del lagarto? –le preguntamos.

–Quizá la razón más profunda es que quiero tender un puente entre mi padre muerto y mi hijo. Y yo soy el tránsito entre ellos, para hacer un contraste entre lo que ocurre hoy y lo que sucedía en 1971, cuando era un chavo. Esto le puede dejar ver a mi hijo lo que me pasaba por la cabeza, por el país y también amarrar las cosas que quedaron sueltas con la muerte de mi padre y con la devastación de este país. No pretendo hacer un libro de historia, sino una Emihistoria, la historia de Emiliano.

Engranes humanos

“Lo que hago es un reclamo a la obligación de volverte un engrane, a ser productivo en el peor sentido del término, economicista, lo que veo cuando me encuentro a alguien en la calle y me dice ‘me ves de traje porque me casé y tuve que sentar cabeza’, como si casarte implicara que dejes de ser quien quieres ser.

“Hoy, que tengo 62 años, veo con mucha ternura al chavo que era a los 16; con la misma sensación que miro a mi hijo pequeño, y también me da terror verlo en un mundo devastado que seguirá destruyéndose, flotando en él, como Emiliano en 1971, cuando todo se vino abajo con la muerte de Jim Morrison, cuatro días antes del halconazo, y aunque se realizó el festival de Avándaro, después se prohibió el rock en México.”

Además de escritor y músico, formado en buena parte de manera autodidacta, Vega-Gil estudió antropología, es fotógrafo, periodista de viajes y radiofónico, así como cineasta, bagaje que le permite señalar en el libro hechos como la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la destrucción ecológica que provoca la minería trasnacional o la alteración química de los alimentos, así como citar a los escritores Pablo Neruda o George Orwell o a la fotógrafa Gerda Taro.

Foto
Pretendo mostrar a mi hijo el mundo de 1971Foto María Elena Rivera

A Taro y a Neruda, en particular los refiere, “porque mi padre –quien a veces es Chon en la novela– era fotógrafo y se llevaba con los bohemios de su época, como aquel poeta chileno, y también tuvo amigos en la entonces Unión Soviética y Cuba”.

–¿Por qué aparece El rey lagarto –seudónimo de Jim Morrison– en el libro?

–Para mí la muerte de Morrison fue devastadora y lo admirábamos mucho. De hecho, la novela está pensada para lectores jóvenes porque muchos también oyen a Morrison, lo vuelven icono de lo contestatario, lo rebelde y también del exceso… él era seguidor de Aldous Huxley y de William Blake, quien dijo que el exceso conduce al palacio del conocimiento. La muerte de Morrison es el primer golpe que recibe Emiliano, quien, como yo, estaba en la vocacional en ese momento.

“Aunque nos compete muchos a los adultos, la novela está pensada para adolescentes. Cuando contrasto el mundo de 1971 con el de hoy les ofrezco una especie de máquina del tiempo: oír música en platos de vinil o un mundo muy extraño donde no habían celulares ni conversaciones por computadora. Tenía muchas ganas de mostrarles todo eso.

“Hay un dato fuerte en el libro. Mi abuela, que escuchaba música muy diferente al rock, un día viajó a Europa y cuando estuvo en Londres nos trajo de regalo, no sé por qué razón, el disco The Soft Parade, hecho que para mí fue una señal y un motor dramático para escribir la novela. Como no nos llevábamos muy bien, la incógnita siempre se me quedó en la punta de la lengua.”

Rock y mainstream

Al preguntarle a Vega-Gil su opinión sobre el rock mexicano actual dice: “Siento que le falta mucho filo crítico. En general, el rock en México ha sido así; como que sus ideas y sus elecciones no están en las raíces de lo que ocurre en el país. Yo tengo la esperanza de que habrá una música de fondo para el México que se está cayendo a pedazos.

“Claro que dentro del mainstream hay bandas contestatarias –Panteón Rococó, por ejemplo– con muchos seguidores, pero también volteas para el otro lado y ves mucha vacuidad; no hay crítica ni una propuesta distinta. Es como si en este sentido el rock estuviera en los engranes que van al mismo lugar de la máquina. Creo que en la cultura y en el arte todos tendríamos que estar pugnando por reventar contra las ideas fijas y los lineamientos mercadológicos que controlan al arte en general.

“Hay mucho rock que no conocemos, que es subterráneo y está fuera del mainstream, que sí hace mucha crítica y mucha reflexión, pero falta que se vuelva un movimiento sólido, y creo que esto puede llegar a darse.”