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Republicanos tienen listo el regalo de Navidad para empresarios y multimillonarios

Congreso de EU aprueba la reforma fiscal más grande en tres décadas

Reduce de 35 a 21 por ciento el impuesto a corporaciones

Trump, entre los beneficiados

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Protesta en calles de Nueva York por la reforma tributaria que se vota en el Capitolio y que según analistas beneficiará sólo a los más ricos de Estados UnidosFoto Mike Fleshman
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de diciembre de 2017, p. 23

Nueva York.

Los republicanos están ofreciendo este martes su regalo de Navidad a los grandes empresarios y multimillonarios de este país al aprobar una reforma tributaria que otorga la mayor reducción de impuestos a corporaciones en la historia moderna del país.

Con lo que será el primer triunfo legislativo mayor desde que Donald Trump y los republicanos tomaron control del gobierno este año, el presente será entregado esta semana por el propio presidente cumpliendo su promesa reciente de dar esto como un bello regalo de Navidad al país.

Un par de demoras por problemas parlamentarios menores en la reforma descubiertos la noche de este martes obligarán a una modificación, y con ello, a una segunda ronda de votación en el Congreso este miércoles, pero ambas cámaras con mayoría republicana aprobarán la legislación y no se espera ningún cambio.

A pesar de que la mayor reforma tributaria en tres décadas sólo goza de un apoyo minoritario entre la población (la encuesta más reciente de CNN registró este martes sólo 33 por ciento de apoyo) y la mayoría opina que beneficiará sólo a los más ricos –algo confirmado por múltiples análisis independientes– los representantes del pueblo en ambas cámaras del Congreso aseguraron este martes que todo el país se beneficiará.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, celebró el voto al afirmar que la legislación es una de las más importantes que el Congreso ha aprobado en décadas para ayudar al trabajador estadunidense a hacer crecer la economía. Declaró: hoy le regresamos su dinero a la población de este país.

Pero la líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi –ningún miembro de su bancada votó en favor– sostuvo que esto es un robo total a Estados Unidos, un robo total a la clase media. Acusó que es la peor legislación en la historia y que será recordada como uno de los actos más escandalosos de plutocracia en nuestra historia.

En el Senado, poco antes de la votación, el líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, expresó que el Congreso está al borde de hacer historia al promover esta legislación que sacará dinero de los bolsillos de Washington y lo colocará de regreso en los bolsillos de los estadunidenses de clase media. Pero el líder de la minoría democrata, Chuck Schumer, señaló que la gran prisa por aprobar esta legislación tenía que ver con ocultar los detalles, no quieren que nadie se entere que está ahí porque es tan, tan mala, y la población lo sabe.

El componente central de la reforma es una reducción sin precedente de la tasa máxima de impuestos sobre las corporaciones de 35 a 21 por ciento. El plan, con bajas tributarias de 1.5 billones de dólares, también incluye reducciones para individuos en todos los rangos de ingreso sólo los primeros años, pero las disminuciones inmediatas más dramáticas están destinadas a los estadunidenses de mayor riqueza.

Más aún, el proyecto de ley incluye algunas medidas que ni tienen que ver con los impuestos, como autorizar la exploración y perforación petrolera en el refugio nacional ártico en Alaska y eliminar un componente central de la reforma de salud promulgada por Barack Obama.

También hay medidas que críticos señalan que beneficiarán directamente los intereses empresariales y personales de Trump, varios multimillonarios de su gabinete y no pocos legisladores.

Según cálculos oficiales, la reforma elevará el déficit federal un billón de dólares, y críticos señalan que ya no es secreto que el objetivo real de los estrategas republicanos no sólo es reducir los impuestos de los más ricos, sino enfrentar el déficit que esto generará argumentando la reducción y hasta el desmantelamiento de programas federales de bienestar social en el mediano plazo.

Las negociaciones para elaborar el proyecto de ley fueron realizadas a puerta cerrada excluyendo a cualquier demócrata, y nunca se llevaron a cabo audiencias públicas para debatir y evaluar las propuestas. La versión final se dio a conocer apenas el viernes pasado y por eso los expertos apenas están examinando los detalles y los cambios que implicará la nueva ley a partir del primero de enero.

El voto no procedió sin ruido. Manifestantes en las galerías de la Cámara de Representantes gritaron: “mienten, mienten (…) sólo los ricos obtendrán dinero” y vergüenza, vergüenza. Varios fueron escoltados a la salida por la policía. La medida ha generado protestas en varias partes del país, incluida la capital.

Este martes, frente la Bolsa de Valores, en Wall Street, cientos de sindicalistas, líderes religiosos y representantes de organizaciones comunitarias, entre otros, realizaron una manifestación con pancartas y las consignas de que la avaricia mata y los criminales están en el Congreso, culminando con un acto de desobediencia civil que se saldó con unos 15 arrestados. Un acto paralelo se realizó en el Capitolio.

En medio del festejo republicano sigue la intriga al interior del palacio del gobierno con un intento de matar no al mensajero, sino al mensaje, proveniente de la investigación del entorno Trump.

En días recientes se intensificó la pugna entre Trump y los encargados de la investigación federal sobre su campaña y la mano rusa en las elecciones, con los aliados de Trump atacando al equipo de investigadores encabezados por el fiscal especial Robert Mueller, acusándolos de falta de parcialidad y de violar procedimientos legales para obtener documentos, entre otras cosas. Algunos incluso afirman que la investigación es realmente un intento de golpe contra Trump.

Aunado a esto, aumentan los rumores de que Trump está considerando despedir a Mueller, e incluso al subprocurador Rod Rosenstein, quien nombró al fiscal especial después de que el presidente despidió al jefe de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) anteriormente encargado de esta misma investigación. El propio presidente reiteró sus ataques contra la FBI en estos días.

Pero otros analistas sugieren que el objetivo es sembrar dudas sobre la integridad de Mueller y su gente, sentar las bases para cuestionar los motivos y hasta justificar que se otorguen perdones presidenciales para algunos de los acusados.

Esta semana hay reunión entre abogados de la Casa Blanca y el equipo de Mueller, y según versiones extraoficiales reportadas por el Washington Post, hay indicaciones de que la investigación podría prolongarse un año más, algo que seguramente provocará aún más tensiones con Trump, quien insiste en que todo esto es una cacería de brujas.

Sin embargo, el presidente no ha logrado mejorar su imagen ante la opinión pública, sino todo lo contrario: una encuesta de CNN este martes registró el índice más bajo de aprobación de cualquier presidente en la era moderna en este punto de su periodo en la Casa Blanca, con sólo 35 por ciento que lo aprueba y 50 por ciento que reprueba su gestión.