Opinión
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Un holandés en México
U

n museo de la Ciudad de México que ocupa uno de los edificios más bellos del siglo XVIII es el de las Culturas del Mundo, que se encuentra en el número 13 de la calle de Moneda. Hay que decir que este majestuoso recinto fue el que bautizó la vía, ya que antes de su uso actual fue la sede de la Casa de Moneda.

Cuando ésta se trasladó a la Casa del Apartado, un tiempo funcionó como oficinas. El presidente Guadalupe Victoria había proyectado la creación de un museo que no se materializó. Al llegar a gobernar México el austriaco Maximiliano de Habsburgo tenía la intención de hacer un gran museo. Al buscar un sitio adecuado descubrió la antigua Casa de Moneda y lo eligió para establecer el primer museo del continente americano.

Ya hemos comentado que el recinto lo podemos considerar la madre de los museos, ya que a lo largo de los años, de ahí salieron las colecciones para crear los de Historia Natural, Historia,Virreinato y el magno de Antropología, que emigró en los años 60 del siglo XX.

El edificio antiguo se pretendía dedicarlo a oficinas; gracias a la inventiva del maestro Eusebio Dávalos entonces director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), conservó su vocación museística al convertirse en el Museo de las Culturas del Mundo, uso que guarda hasta la fecha.

Además de su magnifica colección permanente con muestras de distintas regiones del orbe: Grecia, Roma, Egipto, Levante, Mesopotamia, Persia, China y Corea, presenta exposiciones temporales de gran calidad.

Acaba de inaugurar Bob Schalkwijk, un holandés en México, que reúne los primeros 15 años de trabajo fotográfico del artista en nuestro país. Desde que llegó en 1958, fascinado con lo que veían sus jóvenes ojos azules, se dedicó a descubrir las formas de vida del pueblo mexicano. Documentando cómo una mirada europea intenta capturar la riqueza de las culturas ancestrales de México, afirma Bob con emoción.

Las 275 fotografías tomadas entre 1959 y 1974 muestran la naturaleza social y cultural de la vida en México, desde los rincones de la Sierra Madre Occidental, donde habitan los rarámuri, hasta las ajetreadas calles de la Ciudad de México.

La belleza de las imágenes, que reflejan una mirada sensible y amorosa, es también un recorrido apasionante por la historia de la ciudad y de diversas regiones del territorio nacional. Entre los escenarios, personajes y edificios de la Ciudad de México se puede apreciar como se iban construyendo el Museo Nacional de Antropología, el Estadio Azteca y el Polifórum Siqueiros. Asimismo, nos traslada a sitios entrañables como la Alameda Central o La Villa de Guadalupe.

Igualmente conmovedoras son las fotografías que muestran las escenas de la vida diaria en poblados de Chiapas, Oaxaca, Yucatán o Hidalgo. Una de sus pasiones ha sido la región tarahumara, sitio que visitó en 17 ocasiones entre 1965 y 2015. En esas cinco décadas conformó un vasto archivo que muestra el universo de la cultura rarámuri, sus festividades, costumbres y rituales. Varias exposiciones y libros dan cuenta de ello.

Un atractivo especial de la exposición son unos originales objetos tipo archiveros de los que se usaban para ver tarjetas, que nos permiten admirar varias fotos en cada unos de ellos. Al estar organizadas por lugares, podemos hace un viaje a través del país y por la Ciudad de México, con la ubicación detallada de cada sitio. Son una creación de Adrián, el hijo de Bob, talentoso diseñador.

Una fotografía monumental nos enseña el enorme estudio en su casa de Coyoacán; en otra, aparece de joven montando a caballo por el campo, con su infaltable cámara.

Al terminar la visita con el espíritu satisfecho, fuimos a satisfacer el cuerpo con una rica comida en La Casa de las Sirenas. Se encuentra en Guatemala 32; en su bella terraza se degusta cocina mexicana que inicia con sopecitos preparados en un gran comal. El caldo mixteco y el cerdo en mole verde de pepita, van muy bien de primer y segundo plato. De postre el pan de elote con salsa de azafrán.