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Prosigue la octava Mesa Redonda de Palenque en el museo de sitio Alberto Ruz L’Huillier

Difunden información novedosa y polémica alrededor de los mayas

La pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá no se construyó con la finalidad de presenciar juegos de luz y sombras del descenso de la serpiente emplumada en el equinoccio, sostienen arqueólogos

 
Periódico La Jornada
Miércoles 8 de noviembre de 2017, p. 5

Información novedosa y polémica en torno a la civilización maya se ha dado a conocer durante los primeros días de ponencias en la octava Mesa Redonda de Palenque, dijo a La Jornada la arqueóloga Adriana Velázquez Morlet, directora del Centro INAH-Quintana Roo.

Desde estudios arqueoastronómicos que proponen que la pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá no fue construida con el objetivo de presenciar los juegos de luz y sombras del descenso de la serpiente emplumada en el equinoccio, hasta la identificación de 14 gobernantes de Cobá, son algunas de las investigaciones que se han compartido en esta reunión que se desarrolla en Palenque, Chiapas.

El tema general del encuentro, en el que participan especialistas de México, Guatemala, Estados Unidos, Japón, España, Eslovaquia y Eslovenia, es la sustentabilidad de las ciudades mayas, con el título: Chan Ch’e’en: el cielo y el pozo, por lo que también se ha hablado de la forma en la que los mayas aprovechaban sus recursos naturales.

Una de las intervenciones más reveladoras, continuó Velázquez Morlet, es la de Octavio Esparza Olguín alusiva a los estudios epigráficos realizados sobre los monumentos grabados de la antigua ciudad maya de Cobá, los cuales han permitido identificar a 14 gobernantes. Los datos arrojan también que este sitio ubicado en el noreste de la península de Yucatán, en Quintana Roo, mantuvo interacción con otras urbes mayas, incluso del Petén guatemalteco.

Trabajo arquitectónico

Ivan Sprajc y Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), presentaron un trabajo en el cual mostraron que, con base en los estudios arqueoastronómicos practicados en 106 sitios del área maya y de los que obtuvieron 305 orientaciones, lo que realmente medían los pueblos mesoamericanos eran los cuartos de año, no los equinoccios ni solsticios.

Es decir, que el fenómeno de luz y sombras del descenso de Kukulkán en la pirámide de Chichén Itzá, así como otros juegos lumínicos relacionados con la llegada de la primavera o los atardeceres en una fecha especial, no fueron hechos a propósito, sino que son el resultado de un trabajo arquitectónico. Los equinoccios y solsticios no eran tan relevantes para los mayas como se cree tradicionalmente, reiteró Velázquez Morlet.

Esta información, añadió la arqueóloga, es interesante para los que gestionan actualmente las zonas arqueológicas del sureste del país, “porque no es lo mismo saber que los mayas buscaron ciertas orientaciones astronómicas para dar sentido al trazo de la ciudad, que creer que edificaron sus edificios para obtener un fenómeno de luz y sombras en primavera y verano.

Hay que diferenciar muy claramente esto, sobre todo para replantear los eventos arqueoastronómicos de otra manera, que el público se entere de que el fenómeno del descenso de Kukulkán se puede apreciar durante 10 días, no en uno solo, y así establecer programas de visitas que generen menor impacto de las personas en la zona.

Sprajc y Sánchez Nava recordaron que el mito del juego de luces y sombras en El Castillo de Chichén Itzá fue difundido apenas hace unas décadas, en publicaciones de Jean Jacques Rivard y Luis E. Arochi, quienes afirmaron que se trataba de un fenómeno conscientemente diseñado por los mayas, lo cual es falso, insistieron.

La sede de la octava Mesa Redonda de Palenque es el museo de sitio de esa zona arqueológica chiapaneca, llamado Alberto Ruz L’Huillier, en honor al destacado arqueólogo, descubridor de la tumba de Pakal.