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La elegancia, cercanía y coqueteo que caracterizan al género atraen a movimientos juveniles

Bailarines buscan revitalizar a su majestad, el danzón

Nació en Cuba, pero si México no lo adopta, ya habría desaparecido, asegura experto

Es música que revive al cuerpo, ¿no ve que bailo sin bastón?, dice un nonagenario

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En México, el danzón es un género venerado, que se baila todos los días, pero aún lucha contra la etiqueta de que es cosa de viejitos, señalan aficionadosFoto Afp
 
Periódico La Jornada
Sábado 4 de noviembre de 2017, p. 7

Veracruz.

Considerado baile nacional de Cuba, el danzón, fusión de ritmos europeos y criollos, lucha por quitarse la etiqueta de cosa de viejitos para llegar a los jóvenes, siguiendo los pasos de México, que lo ha adoptado, enriquecido y le da trato de su majestad.

Si México no adopta el danzón como manifestación importante de su cultura popular, seguramente hubiese desaparecido, según Miguel Zamudio, director del Centro Nacional de Investigación y Difusión del Danzón, con sede en el puerto de Veracruz.

Derivado de la contradanza francesa, surgió el primero de enero de 1879, cuando el músico cubano Miguel Failde presentó en el liceo de Matanzas Las alturas de Simpson.

El danzón se caracteriza por un estribillo que se repite y en el que los bailarines descansan, conversan, las mujeres se abanican coquetamente o, al estilo cubano, caminan tomados del brazo. La parte final, la más alegre, es el montuno.

Hacer el amor o la revolución

Hay mitos sobre el descanso en el danzón: que si es para enamorar a la pareja, que en Cuba lo utilizaban para pasar información de la revolución, explica Zamudio.

Se baila con el cuerpo erguido, en posición abierta o cerrada, y los compases son de precisión matemática.

En la plaza central de Veracruz, cuatro tardes por semana hay danzón con música en vivo de una danzonera, como se llama a las orquestas.

Entre las bailarinas destaca Carolina Salinas, pedagoga de 26 años que baila desde la universidad. Porta un vestido de encaje en tonos ocre y zapatillas plateadas. Su cabello y maquillaje lucen impecables mientras se abanica delicadamente.

En el danzón te enseñan que la imagen y la postura es importante tanto en la dama como en el caballero. Elegancia, eso es el danzón, resume.

Tan pronto nació, el danzón llegó a México por Yucatán, pasó a Veracruz y de ahí a la capital, desde donde se contagió a todo el país por películas rodadas en los años 40.

Compositores mexicanos han alimentado con piezas míticas el repertorio de su majestad, el danzón, como lo veneran, y alcanza niveles clásicos bajo la batuta del maestro Arturo Márquez, cuyo Danzón número 2 ha sido interpretado por filarmónicas de renombre internacional.

En Veracruz se mantiene una similitud con la forma de interpretarse y bailar en Cuba, mientras en Ciudad de México ha tenido una evolución porque ha involucrado otros géneros, señala Zamudio al evocar los pasos casi acrobáticos de parejas capitalinas.

En Cuba, Ethiel Fernández Failde, músico de 25 años y tataranieto del padre del danzón, busca relanzarlo con su danzonera y promoviendo un festival internacional en Matanzas.

Fernández Failde no cree que el danzón esté de capa caída en Cuba, pero concede que es necesario revitalizarlo, darle mayor espacio, crear más danzoneras y difundirlo entre los jóvenes, amantes del reguetón.

Se baila danzón todos los días en México, hay movimientos juveniles. Ellos realmente lo respetan mucho, explica el músico. Las danzoneras sólo tocan danzón y dentro de sus repertorios pueden llegar hasta más de 100 (...). En Cuba no tenemos esa posibilidad, ya no hay salones de baile.

Óscar Peñader llega impecable de traje y corbata a la peña de Arroyo Naranjo, en el sur de La Habana, donde hay baile dos domingos al mes.

El Profe, de 92 años, es el decano de los bailarines, pero lamenta que toquen un puñado de danzones en un mar de guarachas y salsas.

La afición por el danzón ha bajado mucho, yo lo digo así. Si no lo actualizan más, (será) muy pobre. Solamente no es hablar de él, sino ejecutarlo en las sociedades. Y orquestas que toquen bien el danzón, dice.

Peñader camina con bastón, pero su cuerpo revive al sonar el danzón. ¿Usted no vio que yo bailo sin el bastón? Porque la música me lleva, la siento en mi alma, en mis huesos, exclama.

A veces, el amor y el danzón van de la mano. Muchas parejas se conocieron bailando este género y otras se han vuelto a enamorar.

Los cubanos Lázara Genes, de 74 años, y Claudio Hernández, de 73, se conocieron en la peña hace 15 años siendo viudos.

Él la enseñó a bailar y se acoplaron tan bien que han ganado festivales. Empezó a enamorarme, muy discretamente, cuenta Lázara.

Jesús Escobedo y María Isabel Cruz tienen 46 años de casados. Pensaban separarse hasta que se aficionaron al danzón en Veracruz.

Ya andábamos perdidos, dice María Isabel. Con el danzón nos hemos rencontrado.

Estamos como recién casados, añade Jesús, quien inventó el romántico paso el beso y la caricia.