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Expertos aseguran que la defensa podría argumentar que no hay garantía de un juicio justo

Trump pide pena de muerte para el atacante en Nueva York y complica trabajo del fiscal

Avanza la investigación de la trama rusa, en breve serán interrogados miembros del gabinete

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Vigilia en la zona de Manhattan donde un individuo de origen uzbeko embistió con una camioneta a ciclistas y provocó ocho muertos el martes pasado. El multihomicida está hospitalizado y de acuerdo con autoridades, se ha declarado orgulloso de su ataqueFoto Afp
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 3 de noviembre de 2017, p. 23

Nueva York.

El presidente Donald Trump posiblemente ayudó a la defensa del hombre acusado del atentado terrorista en Nueva York al pedir su ejecución, mientras la investigación sobre su equipo electoral procede con más interrogaciones y posiblemente más acusaciones próximamente.

Aunque retiró su propuesta de que Sayfullo Saipov, el acusado de atropellar a por lo menos 20 personas dejando ocho muertos y 12 heridos graves en Nueva York el 31 de octubre, fuera trasladado a la prisión militar de Guantánamo, esta mañana, por tuit, Trump pidió su ejecución, al publicar: las cosas deben proceder rápido. ¡Pena de muerte!

Mientras algunos expresaron alivio de que la Casa Blanca abandonara la idea de Guantánamo para proceder por el sistema judicial civil, expertos en leyes señalaron que el pedido para aplicar la pena máxima acaba de complicar la tarea de los fiscales federales encargados del caso y potencialmente ayuda a los abogados defensores. Señalan que declarar culpable a un individuo antes de que un juez haya evaluado cualquier evidencia o prueba mina la premisa esencial de que un acusado es considerado inocente hasta que los fiscales comprueban su culpabilidad. Pedir cualquier tipo de condena contamina aún más el proceso porque los abogados defensores podrían argumentar que un juicio imparcial ya es imposible, y que no podrían conformar un jurado que no esté indebidamente influido por las declaraciones del presidente.

Por eso, a los presidentes se les aconseja evitar intervenir de cualquier manera, y eso incluye declaraciones públicas, en casos criminales pendientes. Lisa Monaco, ex jefa de la división de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia durante la presidencia de Barack Obama, comentó al New York Times que esos comentarios “no ayudan (…) minan la habilidad de los fiscales de carrera para realizar su trabajo”.

Mientras tanto, la investigación sobre el atentado avanzó, agentes federales continuaron sus entrevistas con Saipov, el inmigrante de Uzbekistán acusado del atentado, y ubicaron a un segundo hombre que estaban buscando, amigo o posiblemente primo del detenido, pero que aparentemente estaba horrorizado con el ataque.

Saipov, quien fue formalmente acusado el miércoles de proveer apoyo a una organización terrorista y cometer actos de violencia, expresó orgullo por lo que hizo, manifestó que deseaba desplegar la bandera del Estado Islámico (EI) en su cuarto de hospital y relató que para perpetrar su atentado se inspiró en videos del EI, según informaron autoridades. También, de acuerdo con la versión oficial, divulgó que había tenido la intención de continuar con su ataque en el puente de Brooklyn antes de chocar y ser baleado y apresado por la policía.

La otra indagatoria

Mientras el presidente se proclamaba juez y jurado en torno al atentado en Nueva York, la investigación federal sobre él y su círculo continúa con anuncios de que más integrantes de su entorno serán entrevistados por el equipo encabezado por el ex director de la FBI Robert Mueller. Después de haber interrogado a ex funcionarios de la Casa Blanca, incluyendo al ex jefe del gabinete Reince Priebus, y al ex jefe de prensa Sean Spicer, fuentes informaron que esta semana por primera vez se empezará a interrogar a miembros activos del equipo del presidente, incluyendo una entrevista con su actual directora de comunicaciones, Hope Hicks, al concluir la gira de Trump por Asia que inicia este viernes.

Después de que la semana empezó con la presentación formal de las primeras acusaciones de esta investigación contra tres ex miembros de la campaña electoral de Trump, entre ellos Paul Manafort, su socio Rick Gates y, por separado, la revelación de un acusado, el ex asesor de política exterior George Papadopoulos, que ahora coopera con los investigadores, las olas de preocupación entre el equipo de Trump siguen creciendo.

De hecho, esto ya cobró una víctima más: Sam Clovis, nominado por Trump para ser el científico en jefe del Departamento de Agricultura (a pesar de que no es científico y tampoco experto en agricultura y es conocido más por ser conductor de un programa de radio ultraconservador que ha criticado el consenso científico sobre el cambio climático y expresado opiniones anti-gay), retiró su nombre de consideración ante revelaciones de que estuvo entre los altos funcionarios de la campaña de Trump que estaba en comunicación con Papadopoulos en torno a esfuerzos para establecer una relación entre la campaña y funcionarios del gobierno ruso. Clovis continuará como asesor en Agricultura. Había sido un copresidente nacional de la campaña electoral de Trump.

Una nueva encuesta del Washington Post/ABC News registra que 58 por ciento de los estadunidenses aprueba la investigación de Muller. El 49 por ciento cree o por lo menos sospecha que Trump ha cometido algún tipo de delito. El presidente insistió esta semana: no estoy bajo investigación.

Por otro lado, una iniciativa llamando por el juicio político o impeachment de Trump ya ha recaudado más de un millón de firmas en su primera semana. El esfuerzo impulsado por el multimillonario Tom Steyer, quien ya ha comprado anuncios publicitarios en televisión y otros medios –incluso durante la Serie Mundial de Beisbol– como parte de una inversión de más de 10 millones de dólares para lograr su objetivo. Incluso compró anuncios en el programa favorito de Trump, Fox @ Friends, lo cual provocó un tuit del presidente en el que lo calificó de loco.