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Muerte de soldados en Níger descubre frente desconocido en la guerra contra el terrorismo

Estados Unidos tiene presencia militar en al menos 172 países

Resurge debate sobre autorización de presidentes para enviar tropas a acciones bélicas

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Myeshia Johnson recibió el cuerpo de su esposo, el sargento LaDavid Johnson, en un aeropuerto de la ciudad de Miami, Florida. El soldado fue asesinado en NígerFoto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 28 de octubre de 2017, p. 25

Nueva York.

Algo chistoso sucedió en medio de otra controversia más, provocada por el comportamiento del presidente esta semana: se descubrió otro frente de la aparente infinita guerra contra el terrorismo de Estados Unidos.

Pocos dentro y fuera del gobierno sabían que casi mil militares estadunidenses operan en Níger, hasta que cuatro de ellos murieron en un enfrentamiento, uno de los cuales detonó otra controversia, ya que el comandante en jefe, Donald Trump, no recordó su nombre cuando llamó a la viuda para consolarla, la semana pasada.

Al comienzo toda la atención giró sobre el asombroso intercambio entre Trump y la familia de uno de los soldados caídos en una emboscada en el país africano, algo que ha continuado hasta el momento. Trump insistió el miércoles en que todos, menos él, están mintiendo, incluyendo la viuda del soldado, quien sostiene que Trump no recordó el nombre de su marido cuando la llamó para consolarla. Afirmó que tenía una de las mejores memorias de todos los tiempos y se ufanó de haberse comunicado con todas las familias, más que sus antecesores, entre otras cosas que después han sido disputadas.

La prensa

Trump enfatizó que fue sumamente cordial y muy cortés con la viuda del sargento LaDavid Johnson. Interrogado sobre las críticas de senadores de su partido por, entre otras cosas, su capacidad como comandante en jefe y sus respuestas descalificándolos, se quejó de que la prensa me hace parecer más incivilizado de lo que soy. Fui a una universidad del Ivy League, fui un estudiante agradable y me fue muy bien. Soy una persona muy inteligente.

Mientras el comandante en jefe presumía qué tan bueno e inteligente es, otros empezaron a preguntar qué fue lo que sucedió en Níger el 4 de octubre y la naturaleza de la misión militar estadunidense ahí y en esa región.

Los legisladores encargados de supervisar el Pentágono no estaban enterados de la operación ni de las dimensiones de la presencia estadunidense. El influyente senador republicano y halcón pro militar Lindsey Graham, del Comité de Fuerzas Armadas, dijo: No sabía que había mil tropas (estadunidenses) en Níger. El líder de la minoría demócrata en la cámara alta, Chuck Schumer, también afirmó que no tenía conocimiento de la presencia de tantas tropas de su país ahí. El presidente del Comité de Fuerzas Armadas y veterano de guerra John McCain insistió en que el Pentágono –que después informó que tiene 800 efectivos en Níger– debe proporcionar más datos sobre sus operaciones en África.

Ante ello, ahora se abrió un debate sobre la autorización del comandante en jefe de enviar tropas para operaciones bélicas sin autorización expresa del Congreso. Hasta ahora, con Trump y sus antecesores, esas operaciones son consideradas autorizadas por la orden aprobada en 2001 por el gobierno estadunidense para el uso de fuerza militar inmediatamente después de los atentados del 11-S, pero algunos dicen que es hora de que el Congreso limite o por lo menos autorice ese despliegue de fuerza internacional.

Todo esto es parte de las guerras más largas en la historia del este país que se lanzaron a partir y con la justificación del 11-S de 2001. Según datos oficiales, Estados Unidos tiene hoy día más de 240 mil tropas desplegadas en por lo menos 172 países –o sea, casi toda nación–, más otros 40 mil que aparentemente están en misiones secretas, ya que el Pentágono no revela dónde están ubicados.

La lista de países donde hay militares estadunidenses incluye lugares menos conocidos, como Níger, hasta ahora, junto con Jordania, Tailandia y Somalia, además de los frentes más conocidos: Afganistán, Irak, Siria y Yemen. El Pentágono informó –después de lo ocurrido en Níger– que tiene aproximadamente 6 mil efectivos en 53 países en África.

Más allá de decenas de miles de tropas que han permanecido durante décadas en Europa o Japón y Corea del Sur desde que Estados Unidos se convirtió en el superpoder militar tras la Segunda Guerra Mundial, a partir de 2001 las invasiones de países, (Irak y Afganistán) más la ampliación de la llamada guerra contra el terror, ahora la misión militar en diversas regiones gira en torno al contraterrorismo, con un nuevo perfil para las fuerzas especiales y nuevas tecnologías, como los drones. Estas no se llaman intervenciones militares ni guerras, sino cosas como operaciones de contingencia. Aunque el nivel total de tropas estadunidenses desplegadas en el exterior se ha reducido en las últimas décadas, su alcance es tal vez más amplio.

Vale señalar que esto no es promovido sólo por Trump. El Congreso ya aprobó unos 700 mil millones para el presupuesto militar del próximo año –más de los que había solicitado el comandante en jefe.

Trump carece de credibilidad y genera preocupación no sólo por su carácter ya tan comentado, ni por sus afirmaciones groseras durante su campaña de que él era más inteligente que los generales, sino también porque evadió el servicio militar. Cuando éste era obligatoria durante la guerra de Vietnam, Trump, como muchos hijos de ricos, obtuvo aplazamientos médicos de su servicio en cinco ocasiones, con el diagnóstico de esporas de hueso en el pie. El senador McCain, veterano condecorado de la guerra de Vietnam y prisionero de guerra, hizo alusión a eso hace días, cuando comentaba sobre esa guerra y cómo el reclutamiento obligatorio se aplicó a “los de ingresos más bajos… mientas el nivel de ingreso más alto encontraba un médico que diría que tienen una espora de hueso. Eso está mal”.

Mientras tanto, ante las tensiones con Corea del Norte, que en un momento llevaron al comandante en jefe a declarar que se tenía que contemplar destruir totalmente a ese país –no dijo su aparato militar ni su complejo nuclear, sino todo el país, lo cual tendría que incluir a sus 25 millones de habitantes–, ha regresado al centro de atención, ya que Trump, calificado de mentalmente inestable por expertos, tiene su dedo sobre el botón del arsenal atómico más grande del mundo, con unas 4 mil ojivas.

Trump no únicamente ha amenazado con el uso de las armas nucleares, sino aparentemente sugirió, durante una reunión en julio, que ese arsenal actual debería de multiplicarse por 10. Por ese comentario supuestamente su secretario de Estado, Rex Tillerson, habría dicho que su jefe era un imbécil.

Por el momento, bajo la Ley de Energía Atómica de 1946, el presidente tiene el control exclusivo para lanzar bombas nucleares. Podría desatar la fuerza apocalíptica del arsenal nuclear sólo por su palabra, y en minutos, recuerda el New York Times en un editorial reciente.

No por nada el Congreso está considerando promover una ley que prohíbe al mandatario lanzar un ataque nuclear sin una declaración de guerra por el poder legislativo.

El experto militar y ex coronel Andrew Bacevich, en un texto de TomDispatch.com, afirma que hoy día dos hechos son indisputables: Estados Unidos está permanentemente involucrado en operaciones de conflicto en por lo menos siete países, y el segundo es que a la mayoría de los estadunidenses no les importa. “En el Estados Unidos del siglo 21 la guerra ya no es gran tema… los estadunidenses podrían no darle la bienvenida (a la guerra), pero han aprendido a vivir con ella”.