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Ante el fascismo no vale hacer concesiones, sostiene el consejero catalán del Exterior

Crear la república de Cataluña es una necesidad de supervivencia

No se convocará a elecciones bajo ningún concepto, advierte el vocero de la Generalitat

Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 23 de octubre de 2017, p. 26

Madrid.

Ante el fascismo no valen equidistancias ni concesiones. Por eso hay que defender la construcción de la nueva república catalana, que no es sólo una opción, sino una absoluta necesidad de supervivencia, aseguró Raül Romeva, consejero de Asuntos Exteriores del gobierno catalán, un día después de la activación del artículo 155 de la Constitución, mediante el cual el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, pretende destituir en una semana a todos los miembros del gobierno catalán, controlar las iniciativas que se presenten en el Parlamento y convocar a elecciones autonómicas en un plazo máximo de seis meses.

El pasado sábado, después de un consejo de ministros extraordinario, Rajoy autorizó las medidas más extremas que se han aprobado en la historia reciente de la democracia española contra una comunidad autónoma. En este caso contra Cataluña, la región del noreste español con una de las rentas per cápita más altas del país y en la que ha proliferado un masivo movimiento independentista por los históricos desencuentros con el Estado español, sobre todo por diferencias en el financiamiento y el reparto de los recursos fiscales.

El mandatario español se granjeó el apoyo de dos de los tres principales grupos de oposición: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE, que es además la segunda fuerza parlamentaria) y Ciudadanos. Además de lograr el apoyo cerrado de las principales instituciones de la Unión Europea (UE) y la mayoría de los países que la integran.

Las medidas se aplican por primera vez en la historia de la Constitución, redactada y aprobada en un referendo en 1978, y entre las que destacan la destitución –vía votación en el Senado, donde el PP y aliados tienen amplia mayoría– de todo el gobierno catalán, empezando por su presidente, Carles Puigdemont.

Desde Cataluña se entendió la medida como un golpe de Estado de facto a sus instituciones y a la soberanía popular, al incluir entre sus atribuciones el control del Parlamento e incluso asumir las riendas de la policía autonómica (los Mossos d’Esquadra) y de la radio y la televisión públicas catalanas, que han sido acusadas en reiteradas ocasiones de hacer propaganda en favor del independentismo.

Ante esta situación, Romeva, quien fue europarlamentario y es una de las voces más significadas del movimiento soberanista, afirmó durante un homenaje a los milicianos asesinados por el franquismo en Barcelona que ante el fascismo no valen equidistancias ni concesiones. Y añadió: no nos dejaremos arrastrar a una arbitrariedad, por mucho que algunos quieran maquillarla de legalidad. Porque Cataluña sufre los peligros de la extrema derecha, que está acechando a Europa, en parte por el hechizo del olvido de la transición fallida, que hizo muchas promesas, pero pocos compromisos.

Romeva aseguró que ahora Cataluña vive momentos parecidos a los de la dictadura: persecución de dirigentes, presos políticos, agresiones policiales en las calles, pero también un ansia de libertad que perdurará frente a tanto autoritarismo, tantas máscaras caídas, ante tanta falsa equidistancia que en el fondo lo único que quiere es legitimar un silencio absolutamente execrable.

Mientras, en el Palacio de la Generalitat, el vocero Jordi Turull confirmó que el gobierno catalán no considera bajo ningún concepto convocar a elecciones anticipadas como posible salida a la crisis. Ya nos hemos contado muchas veces y ya sabemos lo que hay: un Estado que no quiere a Cataluña y ayer se volvió a demostrar.

División entre socialistas

Mientras, las primeras consecuencias políticas entre las formaciones que respaldan la medida de suspensión de la autonomía se sintieron en el Partido Socialista de Cataluña (PSC), que a pesar de tener vínculos históricos con el PSOE, tiene autonomía. Una de sus dirigentes más destacadas y alcaldesa de la localidad de L’Hospitalet de Llobregat, Núria Parlón, decidió renunciar al comité ejecutivo del PSOE para expresar su profundo desacuerdo con la aplicación del artículo 155. Además de exigir a su líder regional, Miquel Iceta, que se oponga radicalmente a las medidas anunciadas por Rajoy.

Pedro Sánchez, líder nacional del PSOE, justificó su apoyo con el argumento de que todas las constituciones de los estados miembros de la UE tienen su propio 155 para enfrentar los embates unilaterales que intenten romper la integridad territorial. No ha habido en la historia política de España o de Cataluña un autogobierno tan intenso y profundo como el que ha reconocido la Constitución española, y nadie ha hecho tanto contra este autogobierno de Cataluña como el secesionismo, dijo.