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El maíz en tiempos de guerra, de Alberto Cortés, opta por el premio Mezcal del FICG

Documental sigue el curso anual de cuatro milpas indígenas

Denuncia la ofensiva de corporaciones contra el campesinado del país

En México el ataque es descarnado: es contra el grano y las tierras, y se enfrenta al crimen organizado, apunta el realizador

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Queríamos resaltar lo que hacen estos campesinos indígenas mexicanos por todos nosotros, puntualizó el cinerrealizador en entrevista con La Jornada. La imagen corresponde a un fotograma de la cinta
Enviado
Periódico La Jornada
Martes 14 de marzo de 2017, p. 8

Guadalajara, Jal.

El cinerrealizador Alberto Cortés participa en el 32 Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) con su nuevo trabajo titulado El maíz en tiempos de guerra, con el cual aspira al premio Mezcal.

En declaraciones a La Jornada, Cortés mencionó: En México vivimos una guerra contra el maíz por varios lados: el del grano mismo, el del territorio y el del crimen organizado; eso es parte de lo que sucede en el campo mexicano.

El maíz en tiempos de guerra sigue el curso anual de cuatro milpas indígenas en distintas regiones de México. El largometraje ilustra el proceso del maíz, la delicadeza para seleccionar la semilla y preparar la tierra que va a recibirla, la tenacidad de sus cuidados, la cosecha al cabo de los meses y los usos vitales de sus frutos.

Cortés agregó: Queríamos resaltar lo que hacen estos campesinos indígenas mexicanos por todos nosotros, que se concreta en la defensa del maíz.

El papel de la Red

Alberto Cortés resaltó que se localizó a estas cuatro familias mediante la Red en Defensa del Maíz. “Gracias al trabajo que realizan desde hace muchos años pudimos encontrar a algunos de los participantes en el documental.

El productor de la película, Ramón Vera, y la Red me conectaron con Eutimio Díaz, de la etnia wirrárika; de ahí nos fuimos relacionando con otros. Por ejemplo, en Chiapas encontramos a muchos compañeros que pertenecen al ejido de San Sebastián. Una cosa nos llevó a otra.

Ramón Vera tomó la palabra y precisó: En realidad hay una guerra contra el campesinado; es decir, todo este ataque que se hace a las comunidades con el maíz transgénico es la etapa de un proceso para expulsar a los campesinos de sus tierras, de su vida, al arrebatarles sus semillas y el control de sus territorios, para instalar sus agroindustrias y corporaciones para producir alimentos insanos, todo esto en medio de una violencia generalizada en un país que es como el crimen organizado hecho gobierno. Es un tiempo de guerra para los campesinos indígenas que siembran milpa.

En la primera función se encontraba Camila Reza, representante de Chile en La Red en Defensa del Maíz, quien mencionó: “Podríamos hablar una semana de la película y aún faltaría tiempo. Lo que se muestra ahí no es privativo de México; la guerra que se ha emprendido contra el campesinado es en todo el mundo. En México es más descarnada que en buena parte del mundo, es una guerra que se pelea en diferentes frentes de manera violenta, brutal y otras que no tanto, pero destructiva.

“Comencé a enterarme de la situación del maíz cuando entró el transgénico; una cosa que no se dice es que no entró por casualidad ni accidente, sino a propósito y a la mala, contraviniendo todas las reglas éticas y el respeto por el maíz.

El de tipo transgénico no ha seguido avanzado por lo que muestra la película, porque los pueblos defienden al maíz a través de su vida... tiene que ser una defensa de todos nosotros, no sólo de algunos.

Eutimio Díaz, del pueblo wirrárika, quien participa en el documental, mencionó: Es importante que se sepa que para los pueblos indígenas el maíz es su único sustento, vivimos de él y esa es la mejor vida para nosotros; pero cuando invaden nuestras tierras y nos condicionan no podemos sembrar libremente. Mientras tengamos el territorio podemos cuidar y sembrar el maíz, cuidar el agua, los animales y la vegetación, porque sabemos hacerlo.