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No importa si mi carrera es corta por ofrecer peleas violentas

Estoy dispuesto a dar todo por ser grande: Bandido

A finales de mes expone título del CMB ante Miguel Berchelt

 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de enero de 2017, p. a11

Cuando sonríe, las cicatrices en los párpados se hacen más profundas en el rostro del campeón mundial Francisco Bandido Vargas. Dos grandes tajos que resultaron del encarnizado combate contra Orlando Salido, con quien intercambió alrededor de 2 mil golpes hace medio año en Carson, California.

Tuvo que esperar seis meses para que las heridas cicatrizaran y pudiera volver a defender su campeonato mundial superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que expondrá el 28 de enero ante Miguel Berchelt, en una pelea que se anticipa tan sanguinaria como las que acostumbra ofrecer Vargas.

Desde que conquistó el título ante el japonés Takashi Mihura, en un combate en el que ambos estuvieron al borde del nocaut, Bandido pelea una vez cada semestre y no tres al año como quisiera. Cada entrega es tan violenta que debe guardar un adecuado periodo de recuperación.

“No tengo miedo de que mi carrera sea corta por este tipo de peleas. Voy a dar todo en el boxeo; puede que me arriesgue a que no dure tanto, pero ese es mi estilo y no pienso cambiarlo, dijo desafiante.

El pleito contra Siri Salido fue de tal magnitud de violencia que las páginas de estadística en este deporte registraron una asombrosa cantidad de golpes. Los estragos en sus rostros resultaron más contundentes que las cifras de aquella noche de junio de 2016.

Acepto estas peleas porque son las que la gente quiere ver. Desgraciadamente la televisión es la que no permite que enfrente a cualquier rival, indicó.

Le advirtieron que el campeón interino Berchelt, a quien enfrentará en Indio, California, pretende salir a destrozarlo, pero el Bandido sonríe. Está acostumbrado a pelear así y no entiende el boxeo de otra forma.

Vargas está impaciente por regresar a pelear. Hace medio año que no lo hace por recomendación médica y del CMB. Sabe que cada que baja del cuadrilátero deja algo, pero aclara que cuando llegue el momento del retiro no dudará en tomar la decisión correcta.

Cuando sienta que ya no puedo seguir, me retiraré. No voy a hacer lo mismo que otros boxeadores que siguen ahí aunque ya no deberían, afirma, aunque también conoce las abundantes historias de peleadores que no reconocen el momento de marcharse.