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Ante la crisis, México está obligado a reinventarse

En los jóvenes hay una percepción de desesperanza

El próximo año se espera efervescencia y volatilidad en los mercados y la UNAM debe seguir siendo un espacio de libertades, reflexión y serenidad. Donde puedan discutirse todos los temas y darse algunas propuestas de solución a los conflictos de México y el mundo

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El rector Enrique Graue durante la entrevista con La Jornada en su oficina de la torre de rectoríaFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Viernes 18 de noviembre de 2016, p. 16

La crisis que se vive en el país y los difíciles tiempos que vienen, obligan a México a reinventarse. Por ello, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) debe seguir siendo un espacio de libertades, reflexión y serenidad, donde puedan discutirse todos los temas y darse algunas propuestas para la solución de los problemas nacionales.

El rector Enrique Graue percibe una juventud desesperanzada por la falta de oportunidades y con una visión poco optimisma de su futuro. En ese sentido, enfatiza, se debe atender a los jóvenes, brindarles más espacios educativos y laborales para que renazca en ellos la certidumbre de que los años por venir serán mejores. En entrevista con La Jornada, Graue Wiechers hace un balance de su primer año al frente de la casa de estudios y asegura que la UNAM seguirá creciendo aunque con el difícil año presupuestal será complejo.

El médico oftalmólogo, de 65 años, llegó a la rectoría en noviembre de 2015, cuando la mayoría de las apuestas se inclinaban hacia otras dos propuestas. Así, se convirtió en el tercer egresado de la Facultad de Medicina en ocupar el cargo después de la huelga estudiantil de 1999-2000, lo antecedieron Juan Ramón de la Fuente (1999-2007) y José Narro Robles (2007-2015). Ayer cumplió un año de haber tomado posesión y con el sentido del humor que lo caracteriza afirma: Ya le voy entendiendo.

–¿Cuál es su balance?

–Encontré una universidad en crecimiento y estable, un año después sigue en crecimiento y estable. Hemos ampliado la oferta académica: aprobamos tres licenciaturas nuevas (matemáticas aplicadas, música y tecnología artística y neurociencias), con lo que se llegó a 118 licenciaturas; dos planes de especialización y mejoramos el número de posgrados inscritos en el padrón de calidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; en tecnologías de la información y redes sociales y en reglamentación. Vamos para adelante en todo.

–¿Qué dificultades ha encontrado la rectoría?

–La mayor dificultad de una institución como ésta son los presupuestos, son siempre insuficientes. Uno quisiera satisfacer las necesidades de todos y no es posible. Hoy nos enfrentamos a una etapa muy difícil, donde todas las instituciones públicas de educación superior sufrieron (recortes para 2017). A nosotros nos respetaron por lo menos cierto ritmo de incremento, es marginal si se descuenta la inflación, pero es 0.5 por cierto mayor (al de 2016), lo cual para las épocas que vive el país, fue muy bueno.

–¿Con el difícil año por venir, podrá crecer la matrícula?

–Será muy difícil. Se ha ampliado. Este año aumentó, poco, pero tuvimos 5 mil alumnos más. Ya estamos muy saturados. El problema está claro: cada vez hay más egresados del bachillerato (en todo el país), lo que es espléndido, superamos 70 por ciento de cobertura en ese nivel. ¡Pero no estamos ampliando la educación superior! Ese sera un primer problema que viviremos en agosto, tendremos mayor egreso en bachillerato y en consecuencia mayor presión sobre las licenciaturas de las universidades públicas, cuando no hemos recibido el presupuesto suficiente para cubrir esa demanda.

–En su plan de trabajo pone énfasis en la actualización de los planes de estudio en los dos sistemas de bachillerato. ¿Cómo se ha avanzando en ello?

–Ha habido cambio en contenidos. Se han dado reuniones tanto en el Colegio de Ciencias y Humanidades como en la Escuela Nacional Preparatoria, y los cambios propuestos son menores. También hemos avanzando para tener todos los contenidos educativos del bachillerato en línea, esperamos que a mediados del próximo año esté casi completo.

–¿Qué se ha hecho para mejorar la seguridad en la UNAM?

–Incrementamos las cámaras de seguridad, casi a 300 en Ciudad Universitaria, y tenemos un centro de vigilancia. Esto ha permitido que la comunidad se sienta más protegida y detectar de forma temprana actos de violencia. Todos los delitos bajaron casi 5 por ciento este año y en el caso de robos hasta 9 por ciento. Hay una mejoría, aunque no la que quisiéramos. Hay zonas riesgosas, como el camino hacia el Metro Universidad. Estamos trabajando en una app de seguridad que tendrá botón de pánico, forma de chatear directamente con la oficina central, de filmar y de subir de inmediato los videos y también podrá alertar sobre en cuánto tiempo llegará el siguiente pumabús, aunque la tenemos atorada por el asunto de la cobertura en el campus, pero ya trabajamos en ello. Compramos 30 vehículos nuevos para vigilancia y siete cuatrimotos, hemos creado senderos seguros, y percibo en los trabajadores administrativos un ánimo de hacerlo mejor.

–¿Se ha atendido el problema del narcomenudeo?

–Se han detenido a algunos grupos, no quisiera agregar mucho. Seguro se detendrá a otros, pero aun así, sigue. Había una zona muy riesgosa, la conocida como Los Bigotes (cerca del Metro Universidad) y hemos mejorado, aunque por el Frontón Cerrado (en la zona deportiva) todavía hay problemas. En este tema no quitaremos el dedo del renglón.

–¿Qué pasará con el auditorio Che Guevara?

–En marzo el mandato del Consejo Universitario fue solicitar a los ocupantes que salieran y que evitáramos la violencia, en eso hemos trabajado. Nos acercamos a organizaciones no gubernamentales y a un grupo de profesores de la facultad para que ellos intentaran hablar con estos jóvenes. No hemos obtenido respuesta. En estos momentos evaluamos las acciones que se tomarán este mismo mes. Esto no quiere decir que vaya a haber golpes ni mucho menos, pero sí daremos pasos jurídicos.

–¿Su administración analizará el método de designación de autoridades en la UNAM?

–Es un tema complejo, muchos de los cambios que se han propuesto (algunos académicos) son inadmisibles para nuestra Ley Orgánica, lo que implicaría cambiarla, para ello habría que llevarla al Congreso de la Unión; en principio no es una buena idea, porque es dejar nuestra estabilidad en manos de partidos políticos. Mientras no tengamos una propuesta en la que, respetando nuestra estructura orgánica, pudiéramos hacerlo mejor, no lo haría.

–¿Cómo ve a los jóvenes?

–Enfrentan una falta de oportunidades. Hay que crear más espacios educativos en todos los niveles, es una pena que en el reciente proceso (de discusión presupuestal) no haya habido recursos para ellos, ni más espacios laborales. Hay una percepción de desesperanza, de no poder tener un futuro claro. Es el país el que tiene que cambiar, sobre todo ahora, que Trump será presidente de Estados Unidos. Tenemos que reiventarnos en todos sentidos, en nuestra relación con el vecino país, en la forma en que somos dependientes, en que somos empleados y pensar en autoemplearnos buscando innovar cosas. La sociedad debe tener un ánimo diferente en la parte comercial, en la industrial y en la educativa para que tengamos mejor esperanza de futuro.

El próximo año se espera efervescencia y volatilidad en los mercados y la UNAM debe seguir siendo un espacio de libertades, reflexión y serenidad. Donde puedan discutirse todos los temas y darse algunas propuestas de solución a los conflictos de México y el mundo.

–¿Se arrepiente de sus nombramiento en las direcciones de Tv UNAM y Radio Universidad?

–Tv UNAM mejoró mucho sus contenidos, se modernizó. No, no me arrepiento de haber nombrado a Nicolás Alvarado (quien renunció tras sus críticas a Juan Gabriel). Inició una transformación y falta mucho.