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Miles de personas cumplen con el ritual anual de recordar a difuntos

Abarrotan los 120 panteones de la ciudad

Autoridades reportan saldo blanco

En Tláhuac, Iztapalapa y Tlalpan, los cementerios más concurridos, señalan

 
Periódico La Jornada
Jueves 3 de noviembre de 2016, p. 31

Con sus flores y cubetas a cuestas, medio millón de personas abarrotaron ayer los 120 panteones de la Ciudad de México durante la celebración de Día de Muertos, con saldo blanco, aseguraron autoridades del gobierno capitalino.

Solos o en familia, desde muy temprano arribaron a los cementerios para recordar y rendir tributo a sus difuntos, pero fue a partir del mediodía cuando se registraó la mayor afluencia.

En el panteón de Dolores, las familias limpiaron y adornaron las tumbas con cempasúchil y flor de terciopelo, que a lo lejos asemejaban pequeños tapetes amarillos y guinda, colorido que contrastó con las gélidas lápidas de concreto que quedaron en el olvido.

Cada familia celebró a su manera el ritual. En silencio, algunas se tomaron de la mano y pronunciaron plegarias a quienes ya no están. Otras fueron más festivas y, según les alcanzó el bolsillo, contrataron grupos musicales, mariachis o norteños, que ofrecieron sus servicios a 40 pesos por canción.

Una de ellas fue la de Marta Félix, quien murió hace 22 años, pero en esta época reúne a sus descendientes. Venimos todos a verla, desde los hijos hasta los bisnietos; ahora somos menos porque unos trabajaron y no les dieron permiso, pero le trajimos sus flores, sus veladoras y su copal, comentó una de sus hijas.

Acordes de música norteña acompañaron a la familia Vélez Martínez, cuyos integrantes se organizaron para llevar los adornos y la comida. Refrescos, enchiladas y tortas de huevo duro fue el menú que ingirieron sentados entre los sepulcros abandonados a su alrededor.

Lápidas, cruces y hierba

A unos pasos, Mario Valencia aún llora frente a la tumba de su hija Karla Marisol. Cumple apenas siete meses; me la mataron para robarle el coche, quien sabe qué desgraciado. Era doctora y se dedicó a dar vida. Hubiera visto cuánta gente vino a su funeral. Vengo cada 15 días y hoy no podía faltar, expresó.

A otros difuntos el olvido los alcanzó. Varias son las tumbas que se ven abandonadas, con lápidas y cruces rotas y hierba a su alrededor. Este es uno de los panteones más tradicionales, pero también de los más antiguos. Hay gente que murió hace muchos años de la que, la verdad, ya nadie se acuerda, opinó el señor Alberto, quien lamentó que algunas familias pierdan esta tradición.

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El corredor cultural de la avenida Álvaro Obregon fue escenario de la gran reunión de Catrinas y Catrines organizado por el grupo La Catrina Fest MXFoto Yazmín Ortega Cortés

De acuerdo con las autoridades de la delegación Miguel Hidalgo, alrededor de 100 mil personas visitaron este panteón y el Sanctorum, ubicados en la demarcación.

Resguardados por elementos de seguridad, los panteones más visitados fueron los de Tláhuac, Iztapalapa y Tlalpan.

En los 10 cementarios de Iztapalapa, según cálculos de las autoridades, se contabilizaron 350 mil asistentes desde el pasado fin de semana hasta ayer, sin que se reportara algún incidente.

Por otra parte, con una procesión de un sinnúmero de personas caracterizadas y maquilladas como Catrinas y Catrines, cerró el Catrina Fest MX, que en su tercera edición tuvo como escenario el corredor cultural de la avenida Álvaro Obregón, donde se desarrollaron distintas actividades artísticas.

Desde la calle Monterrey hasta Córdoba, en la colonia Roma, se pudo disfrutar de monumentales ofrendas, así como exposiciones plásticas y fotográficas, espectáculos musicales y una muestra gastronómica con los productos de temporada, con la participación de los restaurantes de la zona.

Antonio Morales, cofundador de la asociación civil y coordinador general del festival cultural, señaló que la finalidad es rescatar y promover las tradiciones mexicanas, sobre todo entre los jóvenes, para que sientan orgullosos de este ritual del Día de Muertos que es muy de nosotros, apuntó.

Asimismo, durante el día, miles de personas se volcaron al Centro Histórico para recorrer la ofrenda monumental instalada en el Zócalo, tomarse la foto del recuerdo y hasta pedir calaverita.

Disfrazados de momias, payasos, brujas, hombres lobo, chuckys, vampiros y hasta astronautas, los niños disfrutaron de correr entre las trajineras o elaborar un pan de muerto.

Algunos entrevistados comentaron que la ofrenda basada en trajineras fue “muy sencilla, muy equis, respecto a la de hace varios años.