Opinión
Ver día anteriorSábado 15 de octubre de 2016Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Infancia y Sociedad

Las nini madres

L

os mil bebés de madres adolescentes que –según el secretario Miguel Ángel Osorio Chong– nacen diariamente en el país, no sólo se explican por la pobreza, las violaciones y la falta de educación sexual. Parece que hay también un retorno a la maternidad como refugio y sentido de vida de jóvenes que carecen de otras oportunidades.

El dicho si una mujer no es madre, no es nada, y si una madre no es nada, no importa –que tanto cuestionó el feminismo hasta demostrar su aberrante significado– pareciera que está siendo reactivado por los adolescentes ninis, quienes hallan en la reproducción un camino para cubrir su crónica carencia afectiva y dar sentido a sus vidas y a su humana necesidad de ser. He visto parejas casi infantiles extasiadas por su bebé, aunque con frecuencia la felicidad les dure muy poco.

Parafraseando a Octavio Paz, decimos que cuando la libertad no encuentra alas para volar necesita, entonces, echar raíces. Es claro que el fenómeno de la maternidad temprana rara vez se presenta en adolescentes económicamente protegidos y con oportunidades de desarrollo.

Para apoyarlos inteligente y sanamente hace falta comprender bien la dinámica de millones de padres muy jóvenes multiplicando la vida en la pobreza de este capitalismo rapaz. En mi opinión, los seres humanos podemos prescindir de muchísimas cosas, pero no de las ilusiones, mucho menos siendo jóvenes.

Una reforma educativa humanista debe ampliar oportunidades, generar proyectos que entusiasmen a los jóvenes por el arte y los oficios e imponer límites a los mensajes de la televisión: evitar que la tele cuente falsas historias de amor, en las que aparecen jóvenes madres o embarazadas hermosas, ricas y amadas por uno o más hombres. También la publicidad promueve modelos de la madre perfecta como único libreto que se ofrece a las niñas para la película de su vida.

¿Por qué no mejor presentarles historias, incluso en formato de telenovelas, de mujeres científicas, artistas o de heroínas? O bien historias que muestren las dificultades que hay en la crianza de los bebés o las complicaciones que enfrenta el amor de pareja cuando se convierten en padres.

Fuera de la escuela tenemos más de 4 millones de niños y adolescentes. El FMI y la OCDE –al tiempo que expresan su perversa complacencia con nuestra política económica– señalan que entre la población de 15 a 29 años sólo una minoría tiene acceso a escuela o trabajo. ¿Cuántas infancias estropeadas más habrán de vivirse antes de que la pobreza de los niños se prohíba en todo el mundo? La respuesta está en el viento, la respuesta esta en el viento, nos repite Bob Dylan.