Cultura
Ver día anteriorLunes 23 de mayo de 2016Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Campo cerrado evidencia que no todo era expresión de la cultura oficial

Por primera vez, el centro Reina Sofía aloja el arte de la posguerra en España
Foto
Obra Alegoría del invierno (1948), de Remedios Varo, incluida en la exposiciónFoto cortesía del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 23 de mayo de 2016, p. 7

Madrid.

España vivió en el siglo XX uno de los dramas históricos más severos y dolientes para un pueblo: una guerra civil (1936-1939) que dividió y castró a una sociedad aniquilada por la destrucción y la violencia.

Entre el silencio, el acoso fascista, el exilio, la censura y la persecución ideológica emergió, pese a todo, la inspiración y la belleza.

El arte registró con los lenguajes más diversos el hambre, el ansia de libertad, el afán por el sometimiento y la dominación e, incluso, la lucha constante entre los dos bandos enfrentados por significarse también en la calidad de las obras artísticas de sus adeptos.

Por primera vez, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía decidió dedicar en exclusiva una amplia y completa exposición a este doliente periodo de la historia de España, la llamada posguerra, que probablemente refleja los años más duros de una sociedad dividida y herida por la guerra.

Campo cerrado: arte y poder en la posguerra española, 1939-1953 es la exposición en la que se analiza el arte español de los años 40, mediante más de mil piezas variopintas, desde retratos del fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, hasta los cuadros de la resistencia y de la España peregrina de Pablo Picasso o Remedios Varo.

Había vida más allá

El director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, explicó que precisamente por el carácter de ignota durabilidad del régimen franquista y por esa incógnita que condensaba en sus inicios, la cultura española de aquellos años está tintada de una pluralidad hasta ahora oculta bajo el velo de una visión necesariamente oscura, de noche de la historia. Como evidencia la muestra, no todo era expresión de una cultura oficial mediada e instrumentalizada: había vida más allá de los cantos escurialenses, entre lo castrense y lo litúrgico.

De esta forma, invocando el espíritu crítico de Campo cerrado (México, 1943), la novela de Max Aub centrada en los años previos a la Guerra Civil, esta exposición revisa la posguerra española a partir de un trabajo de investigación realizado a lo largo de más de tres años.

La exposición parte del final de la Guerra Givil y llega a los inicios de los años 50, cuando puede vislumbrarse en muchos sentidos un cambio de ciclo.

La comisaria María Dolores Jiménez Blanco explicó que el periodo entre 1939 y 1953 fue, sin duda, un tiempo marcado por el miedo y el silencio, pero ni siquiera las dificultades ideológicas o materiales lo redujeron a un desierto. Tampoco consiguieron aislarlo del exterior ni del pasado. El principal hallazgo de esta exposición es la variedad y la trascendencia de lo ocurrido en una etapa tradicionalmente considerada un páramo.

La muestra aporta material inédito procedente de más de 100 colecciones y archivos, tanto públicos como privados y se compone de cerca de 100 pinturas, 20 esculturas, 200 fotografías, 200 dibujos, bocetos teatrales, 26 filmaciones, 11 maquetas, 200 revistas y materiales documentales de archivo, de más de 200 autores. La exposición concluirá el próximo 26 de septiembre.