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Es el primer actor que recibe el Premio Nacional de Ciencias y Artes

Como a Macario, sólo me queda un cabito: Ignacio López Tarso

Lo agradezco mucho; es el galardón más importante de mi vida, afirma en entrevista

La actuación es mi trabajo de siempre; es lo fundamental de mi carrera, expresa

 
Periódico La Jornada
Miércoles 16 de diciembre de 2015, p. 9

En la película Macario, Ignacio López Tarso logró una de sus actuaciones cinematográficas memorables, en la que el personaje central ve en una secuencia una cueva con millones de velas encendidas, que simbolizan el tiempo que le queda de vida a cada ser, y al observar la suya aprecia con horror que le queda casi nada, un cabito. Así está mi vela. Ya me queda poquito, afirmó ayer el actor en entrevista con motivo de haber ganado el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015 en la categoría de bellas artes.

Su nombre real es Ignacio López López. Nació el 15 de enero de 1925 en la ciudad de México). Agregó: “Este premio no se lo dedico a nadie; simplemente lo recibo con mucho gusto, con mucho agradecimiento. Fue una sorpresa muy grande cuando me lo avisó por teléfono el secretario de Educación (Pública), el señor (Aurelio) Nuño. Habló conmigo y me dijo: ‘Le tengo una buena noticia. A ver si usted cree que es tan buena como a mí me parece’. ¡Nombre, le respondí: ‘señor secretario, pues es una de las más grandes sorpresas que he recibido y, desde luego, el galardón es el más importante de mi vida.

He recibido premios de teatro, de televisión, de muchas asociaciones nacionales y extranjeras; en festivales internacionales. Tengo Arieles, el de Bellas Artes, pero el gran premio Nacional, de Ciencias y Artes, es importantísimo porque se da por primera vez a un actor: es un doble honor que me hacen. Se lo han dado no sé por cuántos años, creo que 30, a pintores, literatos, científicos... a gente muy importante: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Diego Rivera, Rufino Tamayo, José Gorostiza... ¡en fin!, personas muy destacadas del arte en el país. Y ahora me lo otorgan a mí. Es un gran honor. Lo voy a recibir mañana (hoy miércoles) de manos del Presidente en Palacio Nacional. Lo voy a agradecer muchísimo. Lo he agradecido ya mucho y lo agradeceré mucho durante el resto de mi vida.

Dediqué 10 años de mi carrera al disco

López Tarso tiene un título que no da ninguna escuela: primer actor. La actuación es mi trabajo de siempre. Es lo fundamental de mi carrera. El premio me lo dan como actor, y lo soy porque actúo en los escenarios, ante las cámaras, en el teatro, en el cine. Dediqué al disco 10 años de mi carrera. Grabé cien corridos. Le di la vuelta al mundo de habla española, con un mariachi, un guitarrista, un acordeón y un bajosexto. Todo eso está resumido, considerado, en este galardón.

Sobre su trabajo en Macario, película basada en la obra de Bruno Traven, añadió: “Es uno de mis personajes más queridos. La cinta le ha dado la vuelta al mundo. He ido con ella a muchos países. Fui a la India. Recorrí ese país, sus cuatro ciudades más importantes, en cuatro festivales. Una semana en cada uno, en la capital, en Nueva Delhi, en el sur en Bombay, de un lado Calcuta y del otro Madrás. De manera que estuve en los cuatro puntos cardinales, con la película bajo el brazo, porque no pudo ir el productor ni el fotógrafo, que fue Gabriel Figueroa, ni ninguno de los actores. Estuve allá mes y medio, en una nación maravillosa e interesantísima, que me dejó marcado para toda la vida.

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Ignacio López Tarso al asistir a las 200 representaciones de la obra Infidelidades, en el teatro San Jerónimo, el pasado 22 de noviembreFoto Notimex

“Luego estuve, también con Macario, en un festival de cine en Moscú. Fui a Israel, visité Jerusalén, Tel-Aviv, Jaifa. Estuve en las ciudades más importantes de esa nación. El primer ministro de India, Nehru, me dio un premio que conservo. Tengo la foto en la que me entrega el galardón del festival.

“En México Macario no ha tenido un Ariel. Cuando hice mis mejores películas ese premio no existía, no se daba. Durante el periodo de esa cinta, El hombre de papel, El Gallo de Oro, Pito Pérez, Tarahumara... ¡Todos esos años!... Fueron 18, en que la Academia no dio el Ariel, no sé por qué... por razones políticas o económicas... no sé, pero tengo Arieles. Tengo el de Oro que me dieron por trayectoria, y el de La Rosa Blanca, por esa película sobre una historia de Traven, también dirigida por Gavaldón, con la fotografía de Gabriel Figueroa. Una obra muy importante que ha ido a festivales internacionales.”

A la pregunta de si la vida es como lo largo de las velas en Macario, respondió: “Mi vela ya está muy chiquita. Un cabito. En Macario le digo a quien me llevó a la cueva: ‘¡No me friegues, pues si eres mi padrino!”

–¿Cómo está su vela?

–Cada año que pasa se consume más.

Espectáculo caro

Miles no han ido nunca al teatro. Opinó: “Mucha gente no va por falta de información, otra por falta de dinero. El teatro es un espetáculo caro. A veces no se asiste porque no interesa, porque no se sabe lo que ese ese arte. Es por falta de cultura y, seguramente, de interés. Es un espectáculo en el que se puede ver el trabajo de un actor, que te cuenta de principio a fin una historia. Ahora, generalmente las obras son de un solo acto, porque captan mejor la atención del público, porque ya hay el que se da en 15 minutos. Hay pequeños foros donde se ha reducido el tiempo de la función.

Ojalá el público asistiera más. El porcentaje que va es pequeño, muy pequeño para una ciudad con tanta población. Somos más de 20 millones de habitantes con zona conrubada. No va al teatro ni el uno por ciento. Se sostiene por la que va siempre. Cuando hay buenos partidos de futbol, se nota en las entradas. Si ocurre algo muy bueno o muy malo, todos los teatros lo resienten. Más las marchas y la inseguridad.

López Tarso tiene como una distinción, un honor, seguir activo. Está en la obra de teatro Aeroplanos y prepara otra sobre Pablo Picasso. Hay planes de televisión. Estar al lado de mujeres bellas ha sido un regalo de la vida. Siempre me han tocado las mejores. Es muy agradable. Hay muy buenas actrices. Unas muy guapas, no tan buenas, y buenísimas que no son actrices. Ojalá dure mi cabito.