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La joven guardameta Zaira López logró atajar las drogas y busca llegar a Ámsterdam

‘‘El futbol fue la fórmula para apartarme de las adicciones’’, dice; participa con el equipo de Quintana Roo en el torneo De la calle a la cancha

 
Periódico La Jornada
Jueves 6 de agosto de 2015, p. a40

Dejar las drogas y el alcohol ‘‘no es nada fácil, hay que ir poco a poco porque de madrazo nada se puede. Gracias a Dios yo encontré el futbol y practicarlo me ha ayudado a ya no consumir tanto’’, expresó Zaira López, de 23 años, quien custodia el arco del equipo femenil de Quintana Roo que participa en el torneo De la calle a la cancha, el cual se lleva a cabo en el Zócalo capitalino.

La guardameta, quien sufrió una pequeña lesión en el brazo derecho durante el triunfo de su equipo por 8-4 sobre la escuadra de Sonora, comentó que sus adicciones se deben principalmente a cuestiones familiares que ha enfrentado desde muy pequeña; sin embargo, aseguró que en el futbol halla un desahogo.

‘‘Desgraciadamente he tenido muchos problemas en mi familia; incluso abuso sexual por parte del marido de mi mamá; ella nunca me creyó y eso me hizo salir de mi casa a los 15 años y perderme en los vicios.

‘‘Cuando estoy en la cancha me desquito con el balón; me han tocado madrazos y también los he dado, pero saco todo el coraje. La pelota me ha dado mucho dentro y fuera del campo’’, relató la joven.

Agregó que la única persona de su familia que la apoyó en esos momentos difíciles fue su hermana mayor. Ambas fueron a denunciar a su padrastro y lograron que ingresara a un penal.

‘‘Al poco tiempo mi mamá fue a rogarme para que retirara los cargos, pues ella no podía trabajar y su marido tenía que mantener a sus demás hijos. Acepté por ella y regresé a su casa, pero de nuevo tuve problemas con su esposo y mejor me fui a vivir con mi hermana.

‘‘Ahora tengo miedo por mi otra hermanita; tiene 15 años y puede pasarle lo mismo que a mí, pero ya no puedo demandarlo otra vez, pues por retirar la denuncia quedé como mentirosa; me lo advirtió la abogada, ya no me van a hacer caso. Ya no se puede confiar en nadie, ni en tu sombra’’, aseveró.

La arquera explicó que aunque todavía no ha erradicado sus problemas de adicciones se esfuerza cada día por lograrlo, y el futbol es una buena distracción ‘‘para no pensar en drogarme o tomar; cuando estoy en la cancha no me acuerdo de nada, me dedico a entrenar’’.

Zaira contó que ha consumido ‘‘cocaína, mariguana, cigarros, alcohol... bueno, ese todavía de vez en cuando, pero ya lo estoy dejando. Los vicios llegaron a provocarme anemia, me puse muy mal, toqué fondo; ya no quiero eso, no me ha dejando nada bueno, sólo problemas; tú tienes que salir de tus propias broncas, nadie te puede ayudar, es muy difícil’’.

Refirió que en Chetumal, de donde es originaria, a los adolescentes les resulta muy sencillo conseguir drogas o alcohol, pues por ser centro turístico ‘‘encuentras de todo y a la hora que quieras; no importa si eres menor de edad’’.

Afirmó que esa facilidad para adquirir estupefacientes ha afectado mucho a la juventud de su comunidad. ‘‘Tengo varios conocidos que se drogan y se emborrachan. Yo espero dejarlo pronto porque me ha tocado ver amigas que se mueren de eso, y yo no quiero morir así, es muy gacho’’.

No obstante, la joven portera se mostró entusiasta y precisó que ahora que practica futbol se ha ‘‘esforzado bastante para llegar adonde estoy y no lo quiero echar a perder; me gustaría seguir y retomar mis estudios; quiero ser maestra de educación física o entrenadora’’.

Recordó que practica futbol desde los 12 años, aunque ‘‘siempre fue con niños, porque a las niñas no les gusta mucho; en la escuela o en la colonia, pero siempre con niños”. Dijo orgullosa que ella sola se había acercado a este deporte, pues ‘‘a nadie de mi familia le gusta; tampoco les importa si juego o viajo; no les interesa’’.

Agregó que tuvo que soportar que las personas que la veían entrenar le dijeran ‘‘lesbiana, marimacha y muchas cosas más, pero no me importó; si me hubiera dejado llevar por eso no estaría aquí, ni siquiera estaría haciendo lo que me apasiona, que es jugar futbol’’.

Apuntó que al salir de la escuela siguió practicando, ‘‘hasta que un entrenador en Chetumal me vio, me invitó a jugar en su equipo y poco a poco fui escalando hasta llegar a la selección estatal’’, que participa en este torneo.

‘‘Primero quiero dejar los vicios, después terminar mi carrera’’. Aclaró que su sueño es ‘‘llegar a la final’’ de este certamen, el cual es organizado por Fundación Telmex en conjunto con la asociación Soccer Street.

‘‘Deseo que mi equipo sea campeón; quiero ser parte de la selección’’ que representará a México en el próximo Mundial Homeless, que se llevará a cabo en septiembre en Ámsterdam.