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México SA

Deuda abrumadora

Treinta años al alza

EPN rompe récord

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Actividad en casa de cambio de la ciudad de MéxicoFoto Cuartoscuro
E

l endeudamiento público crece a paso veloz como parte del perverso circuito de contratar deuda para pagar deuda, toda a cargo de los mexicanos y sin beneficio alguno para el país. Como en días pasados se publicó en este espacio, la deuda por habitante se incrementó casi seis tantos entre el inicio del sexenio de Vicente Fox, y febrero pasado, con Enrique Peña Nieto, y contando.

Ante esta dramática situación, el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM realizó un detallado análisis sobre esta temática (La deuda que todos los mexicanos debemos de pagar: entre la histórica irresponsabilidad, el despilfarro y la corrupción gubernamental y la avaricia de los prestamistas internacionales), con información al cierre de noviembre de 2014, del que se toman los siguientes pasajes. Va, pues.

La deuda pública neta crece a una velocidad abrumadora. En los primeros dos años de gestión de Peña Nieto, el gobierno se ha endeudado 1.29 billones de pesos. Si se compara con los sexenios previos, en un año y 11 meses (hasta noviembre de 2014) la presidencia de EPN ha endeudado al país 625 por ciento más respecto al periodo de Salinas de Gortari, 84 por ciento más respecto al sexenio de Zedillo y 121 por ciento más que el de Vicente Fox”.

Si el análisis se realiza desde el punto de vista del endeudamiento en que incurrieron las administraciones gubernamentales de acuerdo con el partido en el poder, tenemos que en tan sólo 12 años de gobiernos panistas se alcanzó un nivel de deuda neta que casi duplica la contabilizada en 19 años y 11 meses de gobiernos priístas. El análisis de fondo nos muestra que tanto el PAN, el PRI, PVEM y otros representan máscaras de diferente color, pero su verdadero rostro e intereses son lo mismo, es decir, representan el mismo proyecto histórico en el aspecto político-económico del gran capital. Si se mantiene el ritmo de endeudamiento frenético, es posible que para finales del sexenio de Peña Nieto la deuda pública acumulada en su sexenio alcance 3.8 billones de pesos.

El CAM aporta la siguiente numeralia: si se realiza un comparativo entre la cantidad de recursos destinados a pagar la deuda externa y los usos alternativos que se le pudo dar a ese dinero, encontramos que los pagos a los prestamistas extranjeros en 2013 fueron equivalentes a 10.97 veces el presupuesto destinado a Defensa Nacional, 2.3 veces a Educación Pública, 5.71 veces lo destinado a Salud y 7.72 veces el equivalente a Desarrollo Social. En otras palabras, el gobierno de EPN optó por cumplir con sus compromisos financieros con el exterior, en vez de destinar mayores recursos a mejorar la calidad de vida de la población.

El déficit creciente del sector público federal se ha financiado con deuda, externa e interna, siendo esta última la que ha crecido a un ritmo muy acelerado, particularmente de 2000 a la fecha. Si bien el endeudamiento externo ya no se ha posicionado como la instancia principal de obtención de fondos para cubrir con las necesidades del gobierno, el pago de intereses y las amortizaciones que tiene que afrontar el gobierno mexicano representan una parte importante de sus ingresos, dejando así a las autoridades públicas con un margen de acción muy estrecho, ya que gran parte de los recursos se le escapan con el objetivo de tratar de saldar las deudas contraídas. Por su carácter de clase, la estrategia de la política económico-social del gobierno continúa privilegiando el pago de sus compromisos de deuda antes que el impulso de programas sociales y económicos que beneficien a la población en general, por lo que será imposible alcanzar el México próspero que Enrique Peña Nieto idealiza en el PND.

Por otra parte, la creciente adquisición de bonos gubernamentales por parte de inversionistas especulativos extranjeros genera incertidumbre respecto a lo que podría pasar si estos deciden retirar sus capitales. Si bien estos bonos son parte del endeudamiento interno, la posesión de ellos en manos de extranjeros es como si formara una parte de un endeudamiento externo maquillado. La década de los 80, con los numerosos intentos fallidos de rescate, constituyó un duro aprendizaje para las autoridades económicas y un sacrificio enorme para la sociedad mexicana, pero en la actualidad ese supuesto énfasis en el manejo responsable de las finanzas públicas ha sido dejado de lado. Pareciera ser que la receta de los gobiernos en turno, a todos los males, siempre ha sido endeudarse más y más, no importando los costos sociales, económicos y políticos.

La economía mexicana, caracterizada por su excesiva dependencia de su sector externo, (centrado en las exportaciones de manufacturas, la recepción de remesas y la venta de petróleo a Estados Unidos) y con una política económica obsesionada en la estabilidad macroeconómica, da muestras de ser un modelo de desarrollo fallido. A pesar de las privatizaciones y de los recortes presupuestales a programas públicos el balance financiero sigue siendo deficitario.

Si a ello se agrega que el precio del petróleo se ha desplomado y que los ingresos por exportación de crudo disminuyen constantemente, las autoridades económicas seguirán recortando el presupuesto y endeudando a México, cueste lo que cueste, para cubrir con los requisitos financieros. Así, mientras el país sufre las consecuencias del ajuste, la clase política continuará sin renunciar a sus privilegios económicos y derrochará en propaganda publicitaria el millonario presupuesto otorgado por el Instituto Nacional Electoral con dinero de los ciudadanos.

Al igual que ocurrió con el PND de Calderón, los objetivos plasmados en el papel por la gestión de Peña Nieto distan mucho de cumplirse. Primero, EPN indica que su gobierno procurará el manejo prudente de la política fiscal; sin embargo, las cifras oficiales indican que en lo que va de su sexenio el país conserva una tendencia considerablemente deficitaria en materia del balance del sector público, teniendo cifras bastante similares a las presentadas en los últimos años de Felipe Calderón. De acuerdo con los datos de Hacienda, el déficit en 2013 alcanzó un total de 374 mil 231 millones de pesos, de tal forma que la supuesta administración correcta de la política fiscal es tan sólo un mito.

Las rebanadas del pastel

Hagan sus apuestas: ¿David Korenfeld pierde el puesto –lo que es obligado–, o simplemente EPN lo arropa y le compra otro helicóptero?… Ayer pusimos la velita número 14 a México SA. Gracias por su apoyo… Un fuerte y solidario abrazo al querido Víctor Hugo Torres González por el lamentable fallecimiento de su señora madre, María del Rosario González.

Twitter: @cafevega