Opinión
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México SA

SHCP juega al tío Lolo

Petrodólares dilapidados

En 20 años, medio billón

Carlos Fernández-Vega
L

a caída del precio del crudo mexicano de exportación y su consecuente recorte para efectos del presupuesto de egresos 2015 invitó a los responsables de las finanzas públicas a practicar uno de sus juegos preferidos: el del tío Lolo.

Lo anterior, porque ante dicho recorte (de 82 dólares originalmente presupuestados a 79 billetes verdes por barril), la Secretaría de Hacienda desestimó los efectos de tal acción, pues la nueva estimación –avalada por el Senado– se mantiene 6.9 dólares por arriba del promedio de los últimos 10 años, que se ubica en 72.1 dólares por unidad (La Jornada, Víctor Cardoso).

En efecto, si los geniócratas hacen cuentas a modo incluso pueden presumir que con todo y recorte el precio para 2015 de la mezcla mexicana se encuentra casi ocho veces por arriba, si se le compara con el registrado en 1998, cuando se reportó el peor nivel (10.18 dólares por barril) en cuando menos en cuatro décadas.

Pueden hacerlo y ser felices, pero más allá de su pasión por el juego del tío Lolo el problema real para el país y sus finanzas públicas no es lo que sucedió una, dos o cuatro décadas atrás y si los promedios del precio por barril resultan mayores a los imperantes en tiempos de la expropiación cardenista de 1938, sino lo que está por venir, es decir, el efecto nada grato que tendrán 3 dólares menos por barril, y descontando, con respecto a lo originalmente presupuestado para 2015.

Lo delicado no es lo que ya pasó, sino lo que pasará el próximo año con la caída del precio petrolero y, por si fuera poco, el constante descenso en la plataforma de exportación, porque si les gusta jugar con los números de antes y compararlos con los actuales, entonces también es válido mencionar que de 2003 a 2014 el envío de crudo mexicano a los mercados foráneos registró un desplome mayor a 40 por ciento (todas las cifras que se mencionan provienen de Petróleos Mexicanos).

Y ya entrados en la numeralia, entonces los geniócratas de Hacienda nada tendrían de qué presumir, porque el actual volumen de exportación de crudo mexicano resulta 16 por ciento inferior al registrado, por ejemplo, en el primer año de gobierno de Ernesto Zedillo, cuando el precio promedio por barril fue de 15.70 dólares.

El juego del tío Lolo también puede ser al revés, porque de los 10.18 dólares por barril en 1998, al cierre de 2012 (101.96 dólares) el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación se multiplicó por diez, y de allí descendió a 98.46 en 2013, a 86.77 dólares en 2014 (hasta el 29 de octubre) y a 79 dólares en 2015. ¿Cuál es la buena noticia?

Lo que sí es preocupante es que el México moderno (léase las tres décadas y pico de gobiernos neoliberales) ha obtenido multimillonarios recursos provenientes del oro negro, y la pregunta se mantiene en el aire: ¿dónde están y qué hicieron con ellos?, porque no hay registro positivo para efectos de crecimiento económico y menos de desarrollo social.

De acuerdo con la estadística de Pemex, de 1995 a la fecha el erario captó 542 mil millones de dólares por concepto de exportaciones petroleras, monto equivalente a cerca de 43 por ciento del producto interno bruto, a precios actuales. En ese periodo, la tasa promedio anual de crecimiento económico a duras penas sobrepasa el 2 por ciento, mientras el número de mexicanos en pobreza no ha dejado de crecer. ¿Qué hicieron con los petrodólares?

En números cerrados, el gobierno de Zedillo captó 64 mil 500 millones de billetes verdes por el concepto referido; el de Fox 128 mil 600 millones, y el de Calderón 271 mil 600 millones. En lo que va de Peña Nieto el ingreso de petrodólares se aproxima a 77 mil 300 millones. En dos décadas, pues, 542 mil millones de billetes verdes, una abundancia que, como en tiempos de López Portillo, se dilapidó.

El 74 por ciento (74 centavos de cada dólar captado por exportación petrolera) de ese total se obtuvo en tiempos de la decena trágica de Fox y Calderón, cuando el crecimiento de la economía fue el peor desde tiempos de Miguel de la Madrid (2.3 por ciento el primero y 1.8 por ciento el segundo) y el número de pobres se incrementó a 63 millones.

Aquí se ha comentado que la creciente dependencia gubernamental del ingreso petrolero comenzó con el cambio de modelo económico, es decir, con la llegada de Miguel de la Madrid y la tecnocracia a Los Pinos, es decir, cuando el gobierno liberó a la gran empresa privada de pagar impuestos (por medio de la evasión legal, las exenciones, la cancelación de créditos fiscales y conexos), en medio del estancamiento económico y la crisis recurrente.

¿Dónde quedó esa multimillonaria cantidad? La Auditoría Superior de la Federación ha documentado que “de 1938 (año de la expropiación cardenista) a 1984, el importe total anual de los impuestos, derechos y aprovechamientos pagados por Pemex y sus organismos subsidiarios no tuvieron representatividad en relación con el producto interno bruto. Fue a partir de 1985, con MMH, cuando comenzó a incrementarse la carga tributaria (a la paraestatal) al igual que la proporción respecto del PIB, al pasar de 0.1 por ciento ese último año a 7.6 por ciento en 2012”, con Felipe Calderón, de tal suerte que Pemex fue utilizado como caja grande para tapar los agujeros fiscales dejados por el gran capital.

Esa misma institución, en un informe entregado a la Cámara de Diputados, también documentó que en el sexenio de Vicente Fox y en los dos primeros años de Felipe Calderón los gobiernos del Partido Acción Nacional obtuvieron ingresos extraordinarios por un billón 281 mil 902.7 millones de pesos –la mitad por excedentes petroleros–, que fueron dilapidados casi en su totalidad en gasto corriente de la burocracia panista, y de los estados y municipios. De 2003 a 2008, 71.8 por ciento de esos excedentes se dedicaron a ampliaciones presupuestales a dependencias federales y de los estados, que se destinaron principalmente al gasto corriente. Esta práctica se extendió a 2012, cuando menos.

Ahora se cae el precio de la mezcla de exportación y, por si fuera poco, la renta petrolera ya no es exclusiva del erario.

Las rebanadas del pastel

Entonces, en lugar de aprovechar la experiencia de esos gobiernos derrochadores para evitar que se repita el saqueo y en su lugar aplicar políticas públicas que eviten el mal uso de los petrodólares y estimulen el crecimiento económico y el desarrollo social, a los geniócratas les da por justificar el recorte al precio del barril con comparativos verdaderamente ociosos, por decirlo suave.

Twitter: @cafevega