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La Sinfónica del Politécnico Nacional rinde homenaje al director de orquesta

Armando Zayas pide un apoyo más intenso a la educación

Falta que la música y los intérpretes mexicanos den el salto cualitativo para homologarse con los de EU y Europa, expresa a La Jornada

Hoy y el sábado ocupa el podio como batuta huésped

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Con la música tengo una deuda ¡impagable! En más de 62 años de trayectoria me ha llenado siempre de satisfacciones y amor, señala Armado Zayas en entrevista. El director de orquesta fue el titular artístico de la Osipn de 1994 a 2003Foto Yazmín Ortega Cortés
Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Jueves 26 de junio de 2014, p. a11

¡Impagable!, exclama Armando Zayas para definir la deuda que tiene con la música, disciplina a la que ha consagrado de manera profesional 62 de sus casi 85 años de existencia.

Ha constituido mi felicidad, me ha llenado siempre de satisfacciones y amor. ¡No tengo duda: ha valido mucho la pena dedicarle prácticamente toda mi vida, ha recompensado todos mis esfuerzos, reafirma con emoción el director de orquesta.

Nacido en la ciudad de México, en 1930, el maestro recibirá un homenaje de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (Osipn), en reconocimiento a su larga y fructífera trayectoria.

Tendrá lugar durante los dos últimos conciertos de la actual temporada de la agrupación, los días 26 y 28 de junio, en el Auditorio Alejo Peralta del Centro Cultural Jaime Torres Bodet, en Zacatenco.

Armando Zayas actuará en ambas ocasiones como batuta huésped de la sinfónica estudiantil, de la cual es uno de sus artífices intelectuales y en la que se desempeñó como director artístico de 1994 a 2003.

El programa consta de la obertura de la ópera El francotirador, de Carl María von Weber; la Obertura mexicana, de Armando Lavalle; el Concierto para contrabajo y orquesta, de Serge Koussevitzky, y Los pinos de Roma, de Ottorino Respighi.

El impulso de Carlos Chávez

Para Armando Zayas, quien desde hace 10 años se desempeña como titular de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de la delegación Magdalena Contreras, la música de concierto en México ha experimentado cambios significativos desde que él comenzó su carrera, hace más de seis décadas.

Hace 62 años me inicié en este negocio y claro que hay gran contraste entre el antes y el ahora. En mi época de estudiante sí había muy buenos músicos y maestros en México, con formación académica muchos de ellos en Europa, pero no existían condiciones propicias, sobre todo en las instituciones educativas, como el Conservatorio y la Escuela Nacional de Música, para formar a artistas de primera línea, explica en entrevista.

“Tampoco eran muchos los que estudiaban esta expresión. Hablo de la época en la que Carlos Chávez estaba en Bellas Artes, finales de los años 50 y principios de los 60 (del siglo pasado), y se hicieron muchos esfuerzos.

El maestro impulsó mucho a la música, a los compositores, hizo el taller de composición en el Conservatorio y comenzaron a surgir tanto buenos compositores como buenos directores y ejecutantes. Pero este es un proceso que lleva tiempo.

El panorama actual del arte sonoro del país, dice, es realmente muy gratificante, con avances tangibles no sólo en el terreno de la educación profesional, de la que egresan músicos muy brillantes y talentosos en los ámbitos de la ejecución, composición y dirección.

También lo es, señala, en lo que respecta al incremento de orquestas y otras agrupaciones en gran parte de la República, así como en el número de conciertos, temporadas y presentaciones musicales.

No obstante esa positiva percepción inicial, Armando Zayas asume que aún falta que la música y los músicos mexicanos den ese salto cualitativo para homologarse con los de Estados Unidos y de Europa.

Falta, sobre todo, creo, el interés y los recursos de muchas autoridades de la educación. No digo que todas, pero sí considero que en México hace falta un apoyo más intenso, más consciente a la educación en todos sus niveles, desde la básica hasta la superior. Lo que puede sacar adelante al país es, precisamente, la educación, resalta.

Además de los recursos económicos y humanos, quien fue director de la Orquesta Típica de la Ciudad de México considera que para incrementar la calidad educativa y artística también son imprescindibles el interés y la imaginación.

Sí hacen falta, lo estamos viviendo, la educación básica está por los suelos. Pero no es por culpa de los maestros, sino de las políticas educativas que se han tenido en el gobierno desde hace varias décadas, prosigue.

Como ejemplo, recuerda que hace unos años a alguna alta autoridad se le ocurrió suprimir a la educación artística de los planes de estudio oficiales, lo mismo que historia, civismo y ética.

“Y ahora nos extraña que exista el bullying. Es necesario preparar a los niños desde sus inicios, que tengan una buena formación y sensibilidad, y para eso sirven las artes y las humanidades, para sensibilizar y formar realmente la calidad ética y moral de las personas”.

Durante la conversación, el maestro Zayas recuerda cómo, en su época de estudiante conservatoriano, formó parte del grupo de alumnos que promovieron la creación de la Sinfónica del IPN, en 1965, a la cual llegó como titular artístico casi tres décadas después.

De su gestión al frente de ese conjunto se dice satisfecho y orgulloso, pues le tocó reorganizar a la orquesta con la encomienda de elevar su calidad técnica e interpretativa, para lo cual incrementó su plantilla con 21 músicos más y realizó por los menos dos temporadas al año.

Creo que logramos nuestro propósito y, por fortuna, desde que salí, la orquesta ha tenido otras renovaciones, incremento de músicos con mayor preparación, y eso ha propiciado que ésta vaya creciendo. En la actualidad se encuentra en magníficas condiciones artísticas. Y eso me hace profundamente feliz.