Cultura
Ver día anteriorLunes 28 de abril de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Ayer se festejó el Día Internacional de la Danza en el centro cultural

La compañía Yuka contagió al público del Cenart con los ritmos de Colombia
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de abril de 2014, p. 9

El ritmo de los tambores y de la danza afrocolombiana del grupo Yuka contagió de alegría al público que asistió este sábado al Centro Nacional de las Artes (Cenart) con motivo del Día Internacional de la Danza, que se celebra mañana.

La gente, sentada o de pie, con la música no puede evitar contonearse, se deja llevar por el golpe de los tambores, de las maracas y el sonido de la gaita, mientras en el escenario los bailarines de Yuka zapatean, mueven la cintura y los hombros.

Con un vestuario muy colorido y con los tradicionales sombreros vueltiaos, hombres y mujeres compartieron parte de sus raíces en el espectáculo Colombia negra, dedicado a la memoria del escritor Gabriel García Márquez, recién fallecido en la ciudad de México.

El folclor afrocolombiano llenó de vida y alegría la Plaza de la Danza del Cenart. Bullerengue, currulao y cumbias fueron los ritmos que bailó la compañía Yuka, bajo la dirección de Penélope Vargas. Con sus cámaras y celulares, el público quería llevarse un instante de esa danza y de la música, que sintetizan las herencias africanas.

El característico grito de huipi huipi se escuchó en la canción El alegre pescador, mientras los bailarines danzaban y giraban en torno a una red que colocaron en el centro del escenario, al tiempo que el público coreaba: el pescador, habla con la luna. El pescador, habla con la playa.

El ambiente festivo hizo que algunos hombres gritaran y lanzaran silbidos a las bailarinas de la agrupación, quienes después de lucir hermosos vestidos aparecieron con faldas cortas y canastos de frutas para bailar en pareja una cumbia colombiana.

Amplias sonrisas

El contoneo de las bailarinas y del público seguía. No importaba si solo se movía la cabeza o los hombros, la gente sentía la melodía. Una enorme sonrisa se dibujaba en los rostros de los asistentes, sabían que estaba a punto de concluir la participación del grupo Yuka, por lo que comenzaron a aplaudir con fuerza.

Finalmente, las personas abandonaron la Plaza de la Danza, porque sabían que la fiesta dedicada al cuerpo en movimiento seguiría en el Teatro de las Artes, donde la Compañía Nacional de Danza presentó una gala contemporánea que incluye las piezas Joy, de Carlos Carrillo; Mona Lisa, de Itzy Callili; Allemande, de Joshua Beamis, y Sinfonía para siete hombres, de James Kelly, con música de Metallica.

La celebración en torno a la danza, que a su vez forma parte de los festejos de los 20 años del Cenart, reunió a varias compañías como el Ballet Folklórico Vini-Cubi, Sur Oeste Arte Escénico, El Duende Danza Flamenca, la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, y la Compañía Artes Transformáticas Pilar Urreta, que presentó en el foro experimental Black Box la obra Y...para qué poetas en tiempos de penuria.

Como parte de las actividades también se presentó en el Aula Magna José Vasconcelos una selección de documentales y videodanzas, y se ofrecieron clases magistrales con los coreógrafos de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea. Todas las funciones fueron de entrada libre.