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El gobierno pro occidental de Kiev rechaza que una constituyente establezca una federación

La escalada de tensión en el este de Ucrania provoca un policía muerto y varios heridos

Grupos pro rusos buscan mayor autonomía, pero no la independencia como en Crimea

Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 14 de abril de 2014, p. 27

Moscú, 13 de abril.

Cuatro días antes de la fecha prevista para comenzar a negociar en Ginebra un arreglo político a la crisis de Ucrania –entre el gobierno de Kiev, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea–, la escalada de tensión en las regiones del este ucranio alcanzó este domingo un punto muy preocupante, con un oficial del servicio de seguridad de Ucrania muerto y heridos de bala por ambos bandos.

En esencia, el gobierno de Kiev pro occidental rechaza convocar una asamblea constituyente para establecer una federación en Ucrania y grupos radicales pro rusos –la mayoría de los habitantes del este, representados por el Comité Patriótico del Donbass quieren más autonomía dentro de Ucrania, pero no apoyan la independencia– buscan imponer un Estado federal, con ayuda de Rusia.

Ante esa divergencia nodal, es imposible predecir qué va a pasar en Ucrania por la suerte de círculo vicioso que se observa desde días recientes: cada vez son más los edificios gubernamentales y delegaciones policiales ocupados por hombres armados y con pasamontañas en ciudades del este –Donietsk, Slaviansk, Mariupol, Makeyevka, Yenakievo; en Jarkov se enfrentaron a golpes pro rusos y pro occidentales–, mientras el gobierno de Kiev lanza un ultimátum tras otro sin arriesgarse a emprender una operación militar contra los radicales que denomina separatistas.

Aleksandr Turchinov, presidente en funciones de Ucrania, dio hasta las diez de la mañana de este lunes (hora de Moscú) de enésimo plazo para deponer las armas y desocupar los edificios, tras lo cual advirtió que se utilizará el ejército para evitar que los sucesos de Crimea se repitan en el resto del territorio de Ucrania.

La cancillería rusa, en un comunicado, calificó de orden criminal la posibilidad de usar el ejército y aseveró que ahora depende de Occidente impedir una guerra civil en Ucrania. Moscú considera que Estados Unidos y los países europeos que apoyaron las protestas en Kiev contra el destituido presidente Viktor Yanukovich tienen la obligación de controlar a sus pupilos, de instarles a que se distancien de los neonazis y otros extremistas, así como de cesar el uso del ejército contra el pueblo ucranio.

Aunque no lo recuerda el comunicado, queda abierta la posibilidad de que Rusia mande tropas a defender a la población rusohablante, pero es consciente de que la situación en el este ucranio es diferente a la de Crimea y asegura que no tiene intención alguna de anexar esa parte de Ucrania.

Moscú busca demostrar que Kiev no controla el este ucranio y da a entender que si no empieza por reformar la Constitución hacia una federación y persiste en celebrar elecciones presidenciales en mayo siguiente, la creciente inestabilidad o un baño de sangre pueden ser argumentos para que el Consejo de Seguridad de la ONU acepte enviar cascos azules y soldados rusos en misión pacificadora.

Mientras tanto, el gobierno de Kiev y el Kremlin intercambian acusaciones y se atribuyen la responsabilidad de lo que está pasando en el este ucranio. Para el primero, agentes de las unidades especiales del GRU (inteligencia militar del ejército ruso) encabezan la toma de edificios, y para el segundo el gobierno autoproclamado (de Ucrania) tras un golpe de Estado amenaza con reprimir las protestas populares en las regiones orientales.

Hasta ahora el incidente más grave ocurrió este domingo en la pequeña ciudad de Slaviansk, donde un grupo pro ruso de hombres armados ocupó la delegación policial. En un mensaje a la nación, Turchinov informó que hoy murió el capitán Guennadi Bilichenko y tres oficiales más del servicio de seguridad de Ucrania resultaron heridos cuando se dirigían a negociar a la delegación policial, y unos criminales abrieron fuego ocultándose tras un escudo humano de habitantes locales, engañados por la propaganda rusa.

No se pudo confirmar si murió una persona entre los ocupantes de la delegación policial, como difundió y luego desmintió una agencia noticiosa ucrania, y se habla sólo de varios heridos en sus filas como resultado de la balacera que se desató en Slaviansk. La cancillería rusa sostiene que los intentos de sofocar con la fuerza las protestas ya provocaron un derramamiento de sangre en el sur de Ucrania.

Para Moscú las protestas populares son respuesta a la completa falta de respeto a los derechos legítimos de los habitantes del sur y el este de Ucrania, a las amenazas directas y violencia contra todos los que no están de acuerdo con la preponderancia de los nacionalistas radicales ni con las acciones chovinistas, rusofóbicas y antisemitas de la coalición que gobierna en Kiev con ayuda de Estados Unidos y la Unión Europea.

El gobierno de Kiev revira: La sangre se derramó en la guerra contra Ucrania que sostiene la Federación Rusa. El agresor continúa organizando disturbios en el este del país. No es una guerra entre ucranios. Es una situación creada a propósito para debilitar y destruir Ucrania.