Opinión
Ver día anteriorDomingo 24 de noviembre de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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¿La Fiesta en Paz?

El premonitorio agradecimiento de Luis Silis

¿Qué se necesita en Tlaxcala (y en el resto del país)?

L

a amplia bóveda de la Asociación Nacional de Matadores resonó como nunca con la intensa, conmovida y prolongada ovación que el colmado auditorio Silverio Pérez tributó al renacido Juan Luis Silis luego de que el hombre, con algunos parches en el rostro aún deforme tras el cornadón que sufriera el 13 de octubre pasado en la feria de Pachuca, y rodeado del personal médico que le salvó la vida, vaticinara convencido: La única manera que tengo de agradecerles a todos es con una muleta en la mano y delante de un toro.

Si a algunos toreros la vocación se les escurre por las heridas que les causan los pitones, a otros parece renovarles el alma y fortalecerles el cuerpo tras el guiño terrible que la muerte les hace por jugarse la vida como si suya no fuera, en ese rito milenario que el nuevorriquismo taurino se empeña en secuestrar, gracias a una alelada afición que se resiste a protestar, pero también a un Estado proyanqui que se niega a actuar, en los toros y en lo demás. Otra valoración demandan la tauromaquia y la vocación de Silis.

En la próxima entrega nos ocuparemos del reconocimiento de la mencionada asociación al cuerpo médico que salvó la vida a Juan Luis, así como de la interesante lectura dramatizada de la obra La controversia del toro y el torero, del dramaturgo catalán Albert Boadella, con los actores Ernesto Godoy y Pablo Mendizábal Aragón y la dirección de Edgar Álvarez Estrada.

¿Qué se necesita?, pregunta contrariado el crítico taurino de Tlaxcala Álvaro Sánchez, y agrega: A lo largo de mi vida como aficionado a la fiesta brava me ha tocado ser testigo, en varios lugares, de sus altas y bajas, de los tiempos buenos y otros que no lo han sido, a los que nuestro querido estado de Tlaxcala no escapa. Siendo rico en historia y tradiciones donde los toros ocupan un lugar preponderante, por el prestigio de sus ganaderías y la fama de sus toreros, casi no se podría hablar de la festividad de alguna población que no vaya aderezada con un festejo taurino, los cuales anualmente rebasan el medio centenar en toda la entidad.

“Por supuesto incluidas las ciudades más importantes, donde hay ferias anuales y festejos aislados. Dichas ferias son organizadas por personas que hacen como que hacen empresa un año y se van, viene otro y sucede lo mismo, sin que exista compromiso ni continuidad en la labor empresarial que al cabo de algunos años les reditúe mayores dividendos porque, claro, se trata de un negocio, pero... ¿Qué se necesita?

“Como en todo negocio, deben invertir anteponiendo la honestidad en las acciones y el respeto a la clientela, en este caso al público, sostén del espectáculo y merecedor de todas las consideraciones. Desafortunadamente, esos empresarios golondrinos, como se les conoce, sólo se enfocan en la utilidad económica, lo cual no está mal, siempre y cuando tuviesen muy en cuenta su oferta y la cumplieran. Pero en lo primero que piensan es en reducir costos y en lo primero que repercute es en el ganado.

“Ocurrió recientemente en la Feria de Tlaxcala, donde la gente respondió y se le volvió a tratar con la punta del pie al anunciar una cosa y darle otra, pudiendo dar a tan bello escenario más categoría por la seriedad del ganado que se presenta y corresponder al público por lo que paga. Pero no fue así, sino que por el contario vino a la baja en cantidad de festejos y calidad del ganado. ¿Qué se necesita?

“En Apizaco, la ciudad con más habitantes en el estado y el coso de mayor aforo, el número de festejos y la calidad de éstos no corresponden al potencial de la población, cuya afición también ha sido maltratada por las empresas. Huamantla merece atención por las características de su tradicional  feria y otros atractivos, pero tampoco allí lo que se ha ofrecido es lo que esa reconocida afición quiere.

“Hay honrosas excepciones: este año Santa Ana Chiautempan volvió a dar ejemplo de taurinismo al organizar su corrida de feria con un serio encierro de Piedras Negras. En San Miguel Contla no se quedaron atrás y ofrecieron una corrida con toros de Tenexac con presencia. En ambos cosos hubo espectáculo y el público salió emocionado. 

Tiene Tlaxcala un reglamento taurino con más de 20 años que está siendo revisado; sin embargo, las empresas se lo saltan a la torera a ciencia y paciencia de las autoridades. A 40 días de que ocupen sus cargos los nuevos presidentes municipales en todo el estado hay que recordarles que la fiesta brava en Tlaxcala fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial, por lo que como aficionados y tlaxcaltecas les exigimos preservarla y honrarla. ¿Qué se necesita? Nada más respeto, tanto por la tradición taurina de Tlaxcala, como por el toro de lidia, por el reglamento vigente y por una afición que está harta de ese trato, concluye Álvaro Sánchez.