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Deben privilegiarse los mecanismos de inteligencia, sostiene

Policías cesados y desertores del Ejército alimentan filas del hampa, señala experto
 
Periódico La Jornada
Sábado 27 de julio de 2013, p. 11

La depuración de los cuerpos policiales en México, a la par de la deserción de militares, ha generado un ejército de reserva para el crimen organizado, advirtió el doctor Franz Vanderschuren, ex coordinador internacional del programa Ciudades Más Seguras, de la Organización de Naciones Unidas.

En conferencia dictada en la Secretaría de Gobernación (SG), el actual director del Centro de Seguridad Ciudadana de la Universidad Alberto Hurtado, fundada por jesuitas en Santiago de Chile, dijo que hace 12 años, en el sexenio de Ernesto Zedillo, desertaron alrededor de 80 mil soldados. ¿Y adónde va toda esa gente?, preguntó.

En su opinión, los controles de confianza (evaluaciones aplicadas para depurar corporaciones policiacas) han redundado en una expulsión indiscriminada de uniformados, lo mismo por señalarlos como presuntos cómplices de los delincuentes que por asuntos de obesidad o determinadas características sicológicas.

Eso no funciona, señaló el sociólogo. Lo que se requiere para combatir a la delincuencia es fortalecer los mecanismos de inteligencia policial para saber quién es corrupto y quién no.

Ante representantes de gobiernos locales que llevarán el programa de prevención del delito a todo el país, advirtió que se requieren entre dos y cuatro años para que los planes en esta materia se apliquen y, posteriormente, se consoliden; sin embargo, sub­rayó, si no se garantiza la continuidad de los mismos (cuando haya cambio de presidentes municipales o gobernadores, por ejemplo) se puede perder todo el trabajo inicial: así lo demuestran experiencias en otras latitudes.

Si no garantizan la continuidad, olvídense de lograr un cambio consolidado; a lo más tendrán un impacto inmediato, quizá espectacular, pero no más. Sugirió a los preventistas del delito acercarse a la policía de su comunidad, aun cuando ésta sea deficiente o corrupta.

Dijo que aquellos que busquen evitar la comisión de más delitos no deben pensar en corregir a tal o cual criminal, sino entender de dónde viene la pandilla; trabajar de manera independiente a los operativos policiales, es decir, ser civil al cien por ciento, y tener una fiscalización seria de los recursos empleados.

El doctor Vanderschuren se mostró optimista de que sí es posible ganarle a la delincuencia o, por lo menos, alcanzar ciertos niveles –rayar la cancha–, es decir, cambiar condiciones que no propicien el terreno fértil para que estos grupos se expandan. Así ha ocurrido en experiencias exitosas, lo mismo en Japón que en Colombia, explicó.

Luego, en entrevista, precisó que el naciente programa de prevención del delito en México tiene los recursos y la voluntad necesaria para que funcione; no obstante, la tarea es enorme porque Gobernación debe dar resultados en el corto plazo y la prevención no da resultados inmediatos. Las ciudades más violentas necesitan (para aminorar la situación crítica) tiempo.