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Realizan en Campeche simposio sobre Quintana Roo en el contexto de esa cultura

Hallazgos recientes en el sureste refutan era de decadencia maya

Varias investigaciones han cambiado la perspectiva acerca de la historia prehispánica de esa región: Adriana Velázquez Morlet

Hubo etapas con altibajos, reacomodos, pero nunca colapso

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Luis Lleira, Adriana Velázquez Morlet, Silvia Incháurregui, Enrique Terrones y Nicolás Guevara, investigadores del Centro INAH Quintana RooFoto Juan Chi Poot
Enviada y corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 29 de junio de 2013, p. 3

Campeche, Camp., 28 de junio.

Los recientes hallazgos en sitios prehispánicos de Quintana Roo y otros estados del sureste de México confirman que no existe ningún periodo de decadencia en la historia antigua de la cultura maya, como se creía a mediados del siglo XX, afirma la arqueóloga Adriana Velázquez Morlet.

La investigadora coordinó el simposio Quintana Roo en el contexto de la cultura maya: una mirada retrospectiva que se realizó este miércoles en el noveno Congreso Internacional de Mayistas.

En el encuentro se presentó un balance de los trabajos que se han hecho en el estado durante los recientes 25 años, en torno a algunos descubrimientos en el sur de Quintana Roo, así como análisis y reflexiones.

Aportes de Enrique Nalda

Los nuevos datos obtenidos por diversos investigadores han cambiado la perspectiva sobre la historia prehispánica de esa región, marginada hasta hace unos años de la interpretación arqueológica mayista, por ejemplo, en el sur y el norte de Quintana Roo tenemos hallazgos muy novedosos que nos hablan de una ocupación muy compleja desde tiempos muy tempranos , recalcó Adriana Velázquez.

La también delegada del Instituto Nacional de Antropología e Historia en aquel estado explicó a La Jornada que hace 40 años, el conocimiento sobre la historia prehispánica del actual Quintana Roo era prácticamente inexistente, salvo escasas referencias a Tulum, Cobá y otros sitios de la Costa Oriental, así como a Kohunlich, que había comenzado a ser explorado de forma poco ortodoxa años atrás.

El vertiginoso desarrollo de la infraestructura turística en el estado generó nuevos proyectos arqueológicos, pero no hubo avances sustanciales sino hasta los años 90, cuando investigadores como Enrique Nalda, Javier López Camacho y otros, comenzaron a generar interpretaciones innovadoras sobre la organización de los asentamientos, sus trazas urbanas y su desarrollo histórico.

Velázquez Morlet señala que ahora hay evidencias de que en la historia maya prehispánica hubo periodos “de altibajos, pero nunca, como tal, un colapso. Son épocas de reacomodos que nunca se dan al mismo tiempo en ésta área, la cual era gigantesca, lo que hacía imposible que se diera un rompimiento definitivo de todas las ciudades, a diferencia del centro de México donde sí había gobiernos muy centralizados, fuertes y poderosos.

En contraste, en el área maya hay muchas entidades autónomas que se pelean, tienen alianzas y generan una dinámica particular que hace imposible que todas hubieran acabado al mismo tiempo. Por eso, lo que planteamos en Quintana Roo es que las respuestas que dieron todas las ciudades a esta situación fue muy diferente.

La arqueóloga considera que para los académicos es muy claro que la periodización de preclásico, clásico y posclásico “en este momento ya nada más es un referente cronológico, pues es claro que el llamado preclásico no es un periodo formativo, ni el clásico de esplendor y el posclásico de decadencia.

Cada etapa tiene actividades arquitectónicas, políticas y de todo tipo muy complejas, además de que sus procesos de cambio que se dan todo el tiempo cada vez nos sorprenden más.

Como ejemplo, mencionó el recién descubierto sitio de Chactún, en Campeche (del cual se informó ayer en estas páginas), donde se encontraron vestigios que muestran que los antiguos habitantes rompían las estelas para reutilizarlas, práctica la hemos visto en algunos lados de Quintana Roo, pero no es muy común, señaló.

“Los gobernantes mayas, las élites, respondían de manera distinta a las situaciones de conflicto que enfrentaban. Seguramente algunos fueron muy represores, otros se fueron y a otros los mataron. Esto quiere decir que se trata de una historia muy diversa.

Multiculturalidad, a debate

“Este congreso –prosiguió Adriana Velázquez Morlet– está enfocado a hablar de la multiculturalidad. Es un buen momento de reflexionar a los mayas como una sociedad muy diversa, pues aún hoy lo es. Por eso, al final del simposio también proponemos una reflexión de para qué y para quiénes hacemos arqueología, pues al principio el INAH y sus investigadores estuvieron muy centrados en la conformación de un proyecto de país, de una identidad nacional, pero hoy eso, muy a nuestro pesar, ha pasado a un segundo plano.

“Ahora el valor que se da a las zonas arqueológicas está más asociado al turismo y a la vida económica. Querámoslo o no, somos parte de eso.

Por tanto, debemos generar las respuestas y los trabajos que nos permitan salvaguardar el patrimonio en este nuevo contexto, y no sólo me refiero a los empresarios hoteleros, sino a las comunidades que viven cerca de las zonas arqueológicas y que todo el tiempo reclaman un beneficio para mejorar su calidad de vida, concluyó la investigadora.