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Trabajadores de la delegación Iztapalapa le negaron el acceso a la capilla, informa

Pésima restauración del mural de Benito Messeguer, denuncia hija del artista

Lo único que hicieron fue limar la mugre, la ermita sigue totalmente dañada, manifiesta Emma Messeguer a La Jornada

Estamos como al principio, en riesgo de que la obra se pierda, alerta

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Fragmento del mural realizado por el artista de origen catalán Benito Messeguer VilloroFoto Cortesía de Emma Messeguer
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Detalle de la ermita, donde se observa el salitreFoto Cortesía de Emma Messeguer
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Detalle de la ermita, donde se observa el salitreFoto Cortesía de Emma Messeguer
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Miércoles 31 de octubre de 2012, p. 6

La delegación Iztapalapa realizó una pésima restauración del mural del artista de origen catalán Benito Messeguer Villoro (1930-1982), que se ubica dentro de una capilla en la Unidad Habitacional Ermita Zaragoza, denuncia su hija Emma.

Los trabajos de dudosa calidad, explica, omitieron el remplazo de metal oxidado, así como el mejoramiento de muros con cuarteaduras y salitre, entre otros detalles que, sorprendentemente, avaló el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), por conducto del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam).

Luego de varios años de peticiones a las autoridades capitalinas y al INBA para rescatar del abandono y el deterioro la obra monumental de su padre (La Jornada, 30/4/12), Emma Messeguer consiguió hace cinco meses que Clara Brugada, entonces jefa delegacional en Iztapalapa, diera instrucciones para restaurar el mural de 300 metros cuadrados, realizado en 1978.

Si bien la funcionaria nunca tuvo tratos con Emma, su emisario, Gerardo Carrillo, coordinador de Promoción y Difusión Cultural, confirmó a la hija del artista que había un presupuesto asignado para la restauración, el cual en un principio dijeron que era de 800 mil pesos, pero al final el secretario de Finanzas me aseguró que no pasaba de 300 mil; nunca supe cuál fue la cantidad exacta.

Carrillo afirmó entonces que la delegación se encargaría de la renovación del inmueble, al reconocer que el salitre era el problema más grave por resolver. Incluso aseguró que la llamada capilla Messeguer funcionaría como un recinto cultural ligado a la Casa del Pueblo, en la misma unidad habitacional: se proyecta que ambos espacios queden integrados, serán la primera obra cultural que se vea cuando se entre a la ciudad por el oriente, esto conforma un plan de gobierno en el que también se incluye la Cabeza de Juárez, a unos kilómetros, y el centro de Aztahuacán, que data del siglo XVII (La Jornada, 3/5/12).

Ninguna de esas afirmaciones fueron ciertas. La administración de Clara Brugada terminó el pasado 30 de septiembre y Gerardo Carrillo le habló por teléfono a Emma el 10 de octubre pasado, para avisarle que el día 12 le entregarían la capilla restaurada.

Lo único que hizo el ex funcionario delegacional fue mostrarle la presunta restauración, en medio de agresivos trabajadores que no permitieron a la hija del artista grabar video y tomar fotografías del recinto.

“Lo único que hicieron fue limar la mugre. La ermita sigue totalmente dañada, las ventanas con el fierro oxidado, hay tubos tapados en los que seguramente se seguirá acumulando el agua durante las lluvias, lo cual seguirá provocando salitre.

Me dio mucha tristeza ver todo eso, no entiendo cómo el INBA, que supuestamente iba a supervisar los trabajos, permitió que se hiciera una restauración encima de algo que no sirve, detalló Emma.

La hija del muralista había presentado un proyecto a la delegación, elaborado por restauradores y arquitectos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), para el rescate de la obra, en el cual se estimaba una inversión de 900 mil pesos, pero fue rechazado.

Los funcionarios de Iztapalapa le aseguraron que ellos tenían ya contratada a una empresa privada que realizaría los trabajos, sin que hasta el momento le hayan comunicado el nombre de esa compañía. Incluso, Emma acudió en diversas ocasiones a monitorear la restauración y nunca se le permitió entrar a la capilla.

Aval del INBA

Laura Pérez, funcionaria del INBA, dijo a Emma que el Cencropam avalaba esas labores porque ellos no contaban con personal suficiente para hacer la restauración de la obra que se considera entre las más importantes y complejas realizadas por las generaciones que siguieron a la de los fundadores del muralismo.

En todos los muros de la capilla, incluida la bóveda, el artista pintó una multitud que avanza, combatiendo desde la parte más lejana hasta la más cercana, incluidas las figuras de Cristo y Zapata, que se unen en sacrificio con el afán de salvar al hombre, explica la propia delegación Iztapalapa en su página de Internet.

Pero el salitre va a volver a surgir, es decir, estamos como en un principio, ante el riesgo de que el mural se pierda. Se invirtió en el vacío, reitera Emma, quien ha enviado cartas al nuevo jefe delegacional de Iztapalapa, Jesús Valencia, sin obtener respuesta.

A petición de la hija de Benito Messeguer, el arquitecto Alberto Peña Guerrero y el restaurador Ricardo Lozano Gálvez, del IPN, realizaron un dictamen de las condiciones en las que se encuentran la capilla y el mural.

Indicaron que existen grietas en muros y algunas fracturas en la obra. También hay “humedades en las cúpulas, bajadas de agua tapadas y con escurrimiento directo, aplanados con desprendimiento, pintura exterior en mal estado.

“Cabe hacer mención de la herrería que es parte integral del inmueble y de la pintura mural: se observó que la herrería no tiene vidrios ni tratamiento de los metales y que se realizó la intervención sin la colocación de los vidrios y esto puede ser causa de nuevos daños por el medio ambiente, vandalismo, agentes físicos y biológicos.

Las puertas, que son parte integral del mural y de la relación con el exterior, están clausuradas con soldadura y sin tratamiento así como falta de consolidación y funcionamiento de abatimientos (...) Como resultado del proceso de evaluación de la seguridad estructural y de los trabajos realizados en la intervención del mural se concluye que esta obra presenta daños que no son significativos en su estructura, que el mural queda desprotegido si no se concluyen los trabajos al inmueble y sobre todo la herrería, ya que si no se realizan los trabajos urgentemente la restauración del mural será infructuosa.

Benito Messeguer Villoro nació en Mora de Ebro, provincia de Tarragona, España, el 27 de octubre de 1930. Durante la Guerra Civil española abandonó su pueblo natal y se estableció en Barcelona.

Llegó a México en 1944 con sus padres, emigrados políticos republicanos. Al cabo de los años obtuvo la nacionalidad mexicana. Estudió en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda, de la cual fue después director, así como del Centro de Estudios Superiores de Investigación Plástica del INBA.

Murió en la ciudad de México el 19 de octubre de 1982, dejando importantes obras murales como en el Casino de la Selva, en Cuernavaca, y en el auditorio de la Escuela Nacional de Economía, en Ciudad Universitaria.