20 de octubre de 2012     Número 61

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

25 años de caminar con las mujeres rurales

Araceli Calderón Cisneros* y Rosa H. G. Govela Gutiérrez**
*Profesionista independiente, participa en la REDPAR desde hace ocho años
** Colabora en CESDER y COMALETZIN, lleva 15 años en la REDPAR.

En agosto de 1987, en la ciudad de Cuernavaca, Morelos se reunieron 21 mujeres que trabajaban en distintos estados del país. La memoria de aquel evento describe que: “(..) Se pretendía establecer contacto y compartir las inquietudes y las experiencias entre mujeres trabajando con campesinas, ya que encontramos que este trabajo, generalmente se hace en condiciones de aislamiento pues los espacios de apoyo e intercambio son pocos. Pensábamos que era importante establecer una interrelación que permitiera apoyarnos mutuamente para avanzar juntas”. Fue así como surgió hace 25 años, la Red Nacional de Promotoras y Asesoras Rurales (REDPAR).

Desde entonces las integrantes de esta Red nos hemos reunido sin falta dos veces por año, con el fin de seguir compartiendo saberes, experiencias, reflexión teórica y metodológica sobre el trabajo con las mujeres rurales de la Sierra de Puebla, de los Altos de Chiapas, del Bajío guanajuatense, de las comunidades purépechas de Michoacán, del Istmo oaxaqueño, del campo sonorense, del trópico de Tabasco y la península de Yucatán, de la Huasteca hidalguense, del campo morelense, de la zona rural del Distrito Federal y de muchas otras regiones.

En este cuarto de siglo, la Red ha presenciado y participado de muchos cambios de la realidad rural. Las tareas de la Red han contribuido a fortalecer las organizaciones de mujeres rurales, a actuar contra las injusticias que viven por el hecho de ser mujeres y parte de los grupos más empobrecidos del país; a evidenciar el efecto pernicioso de algunos programas dirigidos a ellas, y a posicionar su voz y sus experiencias ante interlocutores nacionales y de América Latina. Basadas en el compromiso de construir junto con campesinas e indígenas mejores condiciones de vida, asumiendo y construyendo el feminismo rural, las mujeres que conformamos la red, hemos realizado trabajo de base, participado en investigaciones colectivas, y hemos elaborado planes de incidencia y propuestas políticas, con y para las mujeres con quienes trabajamos. Las temáticas son muchas, pero junto con ellas hemos definido a la alimentación como un eje común de trabajo, organización y acción.

Las participantes de la Red no siempre somos las mismas; aunque a lo largo del tiempo estamos activas unas 30 a 50 socias, son muchas las mujeres que han participado de esta experiencia. Por eso somos diversas, lo mismo hay mujeres de 60 años que jóvenes universitarias, académicas e investigadoras y promotoras indígenas. La historia de la Red se teje de periodos de mucho trabajo, de tiempos de vacas flacas y de vacas gordas, de intensas historias personales, de abrazos alegres y de pérdidas irremplazables. Junto a nosotras también están nuestros hijos e hijas, los que llevamos en el vientre en algún encuentro, o las que ahora ya se suman a la red de modo propio.

La REDPAR cumplió ya 25 años de aventura y compromiso, y a las mujeres que nos toca formarla ahora nos pareció paradigmático haber celebrado esa fecha en Milpa Alta, donde los pueblos deciden mantener una vida rural a la vuelta de una de las urbes más grandes del mundo; ahí por donde Zapata entró a la Ciudad de México en tiempos revolucionarios. Ahí nos reunimos algo más de 40 mujeres, a realizar nuestro encuentro número 50, a reflexionar sobre nuestra experiencia y los retos que ahora enfrentamos. A celebrar nuestro aniversario en compañía de amigas y amigos, recordando el camino recorrido.

Después de revisar nuestra historia, nos sentimos fortalecidas y tenemos claro que tenemos mucho camino por delante. Compartimos el desaliento que ha dejado en buena parte de la sociedad mexicana un proceso electoral lleno de irregularidades y triquiñuelas. Por ello refrendamos nuestra certeza: el trabajo cotidiano, comunitario, desde y con las mujeres, en el hogar, la milpa y el traspatio, es el que nos permite construir una sociedad más justa. Aunque también advertimos la importancia de fortalecer lo que llamamos “alfabetización ciudadana”, para que junto con las mujeres rurales podamos reflexionar críticamente sobre la forma en que se elige a los gobernantes y en que se toman las decisiones políticas en este país, para revisar la actuación de nuestros representantes, el papel de las instituciones y de los medios de comunicación, para que aprendamos a analizar propuestas políticas y no votar por “caritas sonrientes” que ocultan intenciones contrarias a lo que las mujeres demandan. Sabemos que ese trabajo cotidiano, multiplicado por cada una de nosotras, dará frutos, y que si ya hoy las mujeres rurales se están construyendo como sujetas sociales, también tenemos que abonar para que actúen como sujetas políticas. Somos de los millones de mexicanos y mexicanas que estamos convencidos de que el futuro se construye por todos y todas, y nosotras lo empujamos desde el campo junto con las mujeres rurales y urbanas.


Las enredadas: “seguimos aquí luchando…”

Gisela Espinosa Damián* y Dora Ávila Betancourt ** 
*Académica de la UAM-X
** Integrante del Centro de Derechos de la Mujer “Naxwiin”, Matías Romero, Oaxaca.
Ambas participan en la REDPAR

En el marco conmemorativo de sus ¡25 años de vida y de trabajo!, la Red Nacional de Promotoras y Asesoras Rurales (REDPAR), aprovecha el momento para hacer un balance crítico de la situación que viven el campo y las mujeres rurales.

Las integrantes de la REDPAR se declaran feministas rurales que, junto con mujeres campesinas, indígenas y no indígenas, residentes del campo, migrantes o radicadas en la ciudad, están empeñadas en buscar estrategias que mejoren la situación y el ejercicio de los derechos y libertades de las mujeres rurales, a quienes consideran sujetas sociales activas e indispensables para lograr cambios sociales positivos. La REDPAR asume su autonomía frente a partidos políticos e instituciones oficiales; mantiene una postura crítica ante el machismo manifiesto o agazapado en políticas públicas, leyes, programas, dependencias del Estado y organizaciones sociales. He aquí algunos fragmentos de su balance:

“Durante 25 años, asesoras y promotoras rurales hemos compartido preocupaciones y malestares con mujeres campesinas de distintas organizaciones, juntas hemos imaginado otro mundo, otros mundos rurales donde sea posible la justicia; donde ser campesina, indígena o mestiza no signifique marginación, discriminación, violencia y desigualdad social, étnica y de género; donde se elimine la pobreza en lugar de usarla para controlarnos y pervertir la democracia; donde podamos aprovechar las plantas, los animales, el agua, el aire y el subsuelo conviviendo respetuosamente con ellos; un campo diverso donde todas y todos los que lo habitan logren una vida digna. Las integrantes de la REDPAR no sólo soñamos un mundo más feliz, también estamos impulsando proyectos y experiencias para lograrlo.

“Muchas de nosotras nos enredamos en 1987, durante la “década perdida”, al borde del gran fraude electoral que impidió el cambio exigido por la mayoría de la gente; hoy, la negra noche del ajuste neoliberal no ha concluido; en sus tres décadas de existencia no hemos saboreado ninguno de los frutos prometidos; al revés, se acumulan sinsabores. Pero además, las elecciones del 2012 muestran que con recursos renovados, los poderosos vuelven a negar la posibilidad de un cambio democrático, de modo que las nuevas integrantes de la REDPAR vuelven a sentir coraje y frustración como las fundadoras, pero ya hay mucho camino andado y estamos comprometidas con la alfabetización ciudadana de y con las mujeres rurales. En 25 años, la situación no ha mejorado, pero si el cuento dice que ‘Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí’, nosotras aún estamos aquí, resistiendo y convencidas de que hay que seguir luchando, que la vida tendrá que cambiar para bien de las mujeres rurales y de todas las personas que padecemos este sistema neoliberal y sexista.

“Hoy, los saldos de la política neoliberal, del desarrollismo y del progreso están a la vista: despoblamiento de las comunidades indígenas y campesinas; desmotivación de la juventud rural hacia el campo y la agricultura; crecimiento de narcocultivos y de la delincuencia organizada; 95 mil muertes por violencia, entre las que se hallan miles de jóvenes nacidos en el campo, militares de origen indígena y campesino y también, cada vez más, mujeres; envejecimiento y feminización de la vida rural; hambre y pobreza; crisis ambiental empeorada por el cambio climático, y devastación y remate de los recursos naturales. Todos ellos signos inequívocos de los errores garrafales cometidos por los grandes mandones del país y del planeta, que nos revelan sus verdaderas intenciones: descampesinizar el campo y convertir los territorios indígenas y campesinos en paraíso empresarial abierto a la minería a cielo abierto, a parques eólicos, semillas transgénicas, biopiratería y agrocombustibles; campo que el poder quiere arrebatar a sus habitantes, productores y productoras, guardianes de siempre, pues desalentar la producción, el empleo, el ingreso decoroso para las familias rurales, la alimentación y el bienestar de la gente de los pueblos, es una estrategia para sacarlos de sus territorios por desesperación.

“En 25 años de trabajo y reflexión con mujeres rurales nos queda clara la retórica del discurso oficial y la estafa social que implica el sostener un proyecto que atenta contra los derechos y contra la vida digna de campesinas y campesinos. Un proyecto a todas luces injusto e inhumano.

Agenda Rural

Evento: Foro Nacional: Programa Nacional de Producción Orgánica. Organiza: Movimientos Orgánicos Mexicanos. Lugar y fecha: Cámara de Diputados, martes 23 de octubre de 2012, de las 10:00 a las 14:00 horas. Informes: 595-952-15-06 / 951-520-26-87.


Evento: Presentación libro Políticas públicas para la agricultura mexicana.Organiza: Editorial Itaca. Lugar y fecha: Zócalo capitalino. Sábado 27 de octubre de 2012 a las 14:00 horas. Informes: [email protected]


Evento: Presentación libro Los grandes problemas nacionales. Organiza: Editorial Itaca. Lugar y fecha: Zócalo capitalino. Sábado 27 de octubre de 2012 a las 15:00 horas. Informes: [email protected]


Evento: Seminario “Crisis civilizatoria, G-20 y alternativas”. Organiza: Varias organizaciones. Lugar y fecha: A partir del 8 de octubre hasta el 10 de diciembre de 2012. Tacuba 53, Centro Histórico de la Ciudad de México. De las 17:00 a las 19:30 horas. Informes e inscripciones: [email protected]


Evento: Congreso de Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas del Distrito Federal. Testimonios-Evaluación-Perspectivas. Organizan: Consejo de Nacional de Unidad Étnica, AC, Consejo Nacional de Egresados del Instituto Politécnico Nacional, AC y Colegio Nacional de Ingenieros Arquitectos de México, AC. Lugar y fecha: Club de Periodistas de México (Filomeno Mata No. 8. Col. Centro. Metro allende); 16 y 17 de noviembre de 2012. Viernes 9:00 a 14:00 horas, sábado 10:00 a 14:00 horas. Informes: Teléfonos: 55-27-82-83-34 / 55-10-72-82-73 / 55-30-75-47-37 / 55-13-84-49-76 / 55-39-23-80-11.


Libro: Despojo capitalista y privatización en México, 1982-2010. De: Rubén Trejo. Editorial: Itaca.

“Podemos afirmar con conocimiento de causa que en las nuevas ruralidades, la feminización del campo no es la panacea para las campesinas: hay más mujeres que hombres en las comunidades, y si bien las mujeres siguen siendo las principales responsables del trabajo doméstico y de las tareas de crianza y de cuidado, hoy se está modificando su papel en la casa, donde crece el número de jefas de familia; y en la comunidad, donde más mujeres ocupan cargos de representación y autoridad –a veces con gran oposición familiar y comunitaria, otras, forzadas por la ausencia de sus parejas, unas más porque hay más reconocimiento a su capacidad–; también hay más mujeres rurales en los mercados de trabajo peor pagados y sin seguridad social y, desde hace algunos años, por las rutas migratorias transitan tantas mujeres como varones.

“Aumenta la presencia pública, laboral y social de las mujeres rurales, pero también sus cargas de trabajo y sus responsabilidades, sus riesgos, su desgaste físico y emocional. Se feminiza la vida rural y se feminizan los problemas y los costos”. Esta es una de las razones por las que la REDPAR sostiene su tarea, pues en 25 años los desafíos van en aumento.

Las enredadas también reconocen que hoy las mujeres del campo tienen mayor acceso a la educación formal y más posibilidad de decidir sobre su maternidad, que se ha extendido el uso de anticonceptivos –no siempre con consentimiento informado–y tienen menos hijos que antes, reduciendo así el número de años dedicados a la crianza. En los 25 años recientes aumentó el porcentaje de mujeres titulares de la parcela y el de las que ocupan cargos en los comisariados ejidales o comunales, aunque la cifra aún esté muy lejos la equidad. Pese a los asegunes, hay algunas mejorías.

Las promotoras y asesoras destacan como un cambio positivo la participación cada vez mayor de mujeres indígenas y campesinas en organizaciones sociales, políticas o productivas, y la lucha por sus derechos agrarios, indígenas, humanos, económicos, sociales, culturales, reproductivos, ambientales, territoriales y políticos.

En el lustro reciente, sus reflexiones, estudios, procesos organizativos y acciones con las campesinas han puesto en el centro el papel de las mujeres como productoras y la responsabilidad asignada de alimentar a la familia en un contexto de crisis alimentaria, de bajos precios de sus cosechas y productos del campo, de altos precios de los alimentos, de programas asistenciales que han provocado la chatarrización alimentaria y la obesidad. Juntas se han propuesto lograr una alimentación sana y suficiente, primero para las familias campesinas, pues entre ellas el hambre azota más que en otros grupos sociales, pero también para los mercados locales y regionales, donde no sólo aportan alimentos. sino crean y recrean formas de intercambio alternativas a las grandes empresas comercializadoras. “No ha sido fácil ni se ha ganado la batalla”, afirman.

“Las condiciones desventajosas desde donde actúan las mujeres campesinas conduce a afirmar que bajo el rostro de mujer que va tomando lo rural se halla una mayor extensión o intensidad de su jornada de trabajo –a veces doble o triple–, multiactividad, pobreza de tiempo, ingresos precarios, necesidades insatisfechas, derechos incumplidos o vulnerados, violencia, mayor desgaste emocional, soledad y angustia. Los pocos cambios positivos para ellas tienen un alto costo personal y colectivo, pero hay que reconocer que pese a todo, conservan y hacen crecer su fuerza y encuentran oportunidades de realización y crecimiento”.

Es de festejar que una Red como ésta, sin financiamiento fijo o cobertura institucional, tenga tan larga vida. Contra la idea de que “mujeres juntas sólo difuntas”, aquí se logra permanencia, fuerza y crecimiento. En 25 años de interacción, las integrantes de la REDPAR no sólo intercambian experiencias, metodologías de trabajo y análisis para trabajar en proyectos, acciones y campañas comunes. También se juntan para romper el aislamiento y la dispersión que implica el trabajo en comunidades y con mujeres rurales; se reúnen para compartir dudas, incertidumbres, penas, emociones, para dar la bienvenida a nuevas y jóvenes integrantes, y se apoyan en momentos personales y sociales difíciles o dolorosos. La REDPAR también es un espacio de afecto y solidaridad, quizá esta es otra de las razones, tan importantes para el ser humano, por las cuales, en 25 años de enredadas se mantienen activas, críticas y comprometidas. Su experiencia es una invitación a construir desde abajo la colectividad que necesitamos ahora mismo.