Economía
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Vulnera derechos humanos básicos e incide en el crecimiento económico de cada país

Sela: padecen hambre 53 millones de personas en América Latina y el Caribe

Insta a combatir el flagelo no sólo por razones humanitarias, sino por motivos macroeconómicos

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Una mujer lanza llamas en la esquina de Insurgentes y Plaza de la RepúblicaFoto José Carlo González
 
Periódico La Jornada
Domingo 14 de octubre de 2012, p. 26

El desarrollo económico de los países de América Latina y el Caribe queda minado por el encarecimiento de los alimentos y el hambre que todavía persiste en unos 53 millones de personas, es decir 9 por ciento de la población de la región, advirtió el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (Sela).

El hambre no solamente representa la vulneración de los derechos humanos básicos de quién la padece, sino que también incide en las propias posibilidades de desarrollo de cada país y de crecimiento económico de largo plazo. Combatirla no sólo es una urgencia desde el punto de vista humanitario, sino parte esencial de cada país y gobierno de la región, aún desde un punto de vista estrictamente político y de desarrollo económico, sentenció.

Creado desde 1975 para concertar estrategias económicas comunes de los 28 países que lo integran, el organismo regional aseguró que los precios de los alimentos se han mantenido a niveles elevados en los primeros seis meses de 2012, superiores al promedio registrado tanto en los años previos a las crisis alimentaria de 2008, como de los últimos 20 años.

Los precios elevados y volátiles de los alimentos perjudican las condiciones macroeconómicas de los países de la región al contribuir al proceso inflacionario, desincentivar la inversión en agricultura e infraestructura, y aumentar la incertidumbre y riesgo a nivel macroeconómico, indicó el Sela en un informe sobre la cooperación regional en seguridad alimentaria, donde planteó medidas que los gobiernos latinoamericanos deben tomar en previsión de una eventual emergencia alimentaria, como la creación de un banco de alimentos o de un comité regional de alerta temprana.

Tan sólo en los últimos nueve años el producto interno bruto (PIB) per cápita en las naciones latinoamericanas y caribeñas subió 27 por ciento al pasar de 4.5 dólares en 2002 a 5.7 dólares en 2011. En cambio el precio de los alimentos se disparó 57 por ciento en el mismo periodo, es decir más del doble que el ingreso de la población, destacó en el documento difundido este mes como parte de una reunión interna y a unos días del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora cada 16 de octubre.

El Sela consideró que los países de la región no han resultado especialmente perjudicados por el alza y mayor volatilidad en los precios de los alimentos en estos últimos años. Por el contrario, sostuvo que incluso sus economías crecieron al vender materias primas más caras y ello contribuyó a que redujeran los niveles de pobreza y hambre en su población.

Sin embargo, alertó que ahora su crecimiento económico podría estar en serio peligro si se detiene la senda de crecimiento acelerado (de la región) y que se estimaba podría concretarse este año, porque la crisis financiera, de deuda y desempleo en Europa, la desaceleración de China y la caída de la demanda global lo colocan bajo seria amenaza.

Más aún porque, refirió, las proyecciones de organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización para la Cooperación y de Desarrollo Económicos (OCDE) proyectan un nivel de precios reales más elevados para la próxima década respecto del promedio 2001-2010, de 20 por ciento en cereales y de 20 por ciento en carnes, por lo que se espera que las dificultades para garantizar la seguridad alimentaria persistan en el largo plazo.

En el combate al hambre y la pobreza, el Sela hizo notar que la crisis en Europa también pone en riesgo la continuidad de los programas de ayuda humanitaria hacia los países latinoamericanos, a pesar de que la crisis de 2008 hizo que el Grupo de los 20 y otros organismos los volvieran a colocar como prioridades con el fin de cumplir con los Objetivos del Milenio marcados por Naciones Unidas.

Por ello, ante dicho panorama, el organismo regional apremió a que los gobiernos latinoamericanos y caribeños adopten de manera urgente medidas de cooperación y coordinación regional para evitar una crisis alimentaria.

El desafío principal de América Latina y el Caribe en el mediano y largo plazos será garantizar las posibilidades de acceso de su población a los alimentos, sentenció.

Criticó también que hasta el momento los países de la región han desaprovechado la oportunidad de incrementar la cooperación efectiva en seguridad alimentaria, pese a que no faltan declaraciones e iniciativas de los gobiernos latinoamericanos, pero que no se han traducido en acciones concretas.