Opinión
Ver día anteriorMiércoles 10 de octubre de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Huevo y algo más

Alimentos en fuga

Ferrari: ya bajó

S

atisfecho por la labor cumplida, el alegre secretario de Economía del calderonato anunció con bombo y platillo que el precio del kilogramo de huevo ya bajó, y que la intervención de la autoridad ha sido tan efectiva que ya está en 25 pesos, cuando llegó a 36. No hay como echarle ánimo a las declaraciones para intentar convencer a los consumidores, por mucho que éstos no le den mayor valor a lo dicho por Bruno Ferrari, pues cotidianamente constatan que el precio de dicho producto básico se mantiene en alrededor de 50 por ciento por arriba respecto del imperante tres meses atrás. Entonces, bajar, lo que se llama bajar, puro cuento.

Pero, lamentablemente, el elevado precio del kilogramo de huevo no es el único caso, el cual, dicho sea de paso, ayer se fijó en 30 pesos al menudeo en la Central de Abasto de Iztapalapa. En este contexto, el Inegi informó que al cierre de septiembre de 2012 la inflación anualizada se incrementó a 4.77 por ciento (contra 3.14 en igual periodo de 2011), crecimiento atribuido en buena medida al precio que alegremente bajó Bruno Ferrari. Al cierre del noveno mes del presente año, los precios de alimentos procesados, bebidas y tabaco avanzaron 6.91 por ciento y los agropecuarios 16.02 por ciento, mientras que los correspondientes a la canasta básica crecieron 6.22 y los energéticos 7.49 por ciento (el aumento al salario mínimo, si alguien recuerda qué es eso, fue de 4.2 por ciento para todo 2012).

Septiembre se suma al calendario de incrementos en los precios de productos básicos. En agosto, por ejemplo, aumentaron 9 por ciento anual, por lo que continuaron creciendo más que los de la canasta básica que aumentaron 6.46 por ciento y que la inflación general que subió 4.57 por ciento, todos respecto del mismo mes de 2011, de acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. Así, la inflación general acumula 18 meses seguidos por debajo de la inflación de los alimentos y suma tres meses consecutivos por arriba de la meta oficial de 3 por ciento fijada por el Banco de México.

El encarecimiento de los alimentos en el octavo mes del año se debió en gran medida a los mayores precios de productos agropecuarios, como los granos básicos, la carne, el huevo y algunos derivados de granos, como el pan, la masa y harina de maíz, las galletas y la tortilla, esta última con un aumento de 11.14 por ciento anual, situación que se repitió en septiembre, con lo que este renglón acumula 19 meses con crecimientos superiores a dos dígitos. En agosto, los precios de maíz y arroz crecieron 15.75 y 12.18 por ciento anual, respectivamente. Otros alimentos con fuertes alzas: carne de res (16.19 por ciento), la de cerdo (9.19), pollo (8.38), huevo (24.4; desde mayo de 2011 este precio reporta incremento constante), y frutas y hortalizas (8.45), todos respecto del mes de agosto de 2011. El precio de la canasta básica, que incluye productos indispensables en el consumo de la familia (alimentos y bebidas, vivienda, servicios de salud, educación, muebles y transporte), representa poco más de una tercera parte del índice general, y repuntó de 5.51 por ciento en marzo a 6.46 por ciento en septiembre de 2012. La dinámica alcista de dicha canasta se mantiene por arriba de la inflación general desde julio de 2011.

Por lo que toca a la inflación en el renglón de los alimentos (incluye productos procesados y agropecuarios), en marzo fue de 6.35 por ciento, y para septiembre llegó a 6.91 por ciento y a 16.02 por ciento en el caso de los agropecuarios. Se aprecia, apunta el CEFP, que la inflación de los alimentos se ha mantenido por arriba de la inflación general desde abril de 2011. En este caso, la incidencia de los alimentos sobre la inflación general se amplió debido a que mientras que en marzo contribuyó con 1.31 puntos porcentuales de la inflación general, lo que representó 35.12 por ciento de esta última, para junio participó con 1.77 puntos (40.71 por ciento de la inflación general).

Otra forma de establecer el impacto que ha tenido el incremento del precio de los bienes y servicios es determinando el poder de compra del salario; esto es, midiendo la cantidad de un bien que se puede adquirir con éste. Para comprobar si ha perdido o ganado poder de compra, se compara la cantidad de un bien que puede adquirirse con un salario de un periodo a otro. Como ejemplo, apunta el CEFP, se observa que mientras que en marzo con un salario mínimo general de 60.50 pesos por día se podían comprar 6.11 kilogramos de tortillas en el supermercado, para junio, con ese mismo ingreso se adquiría sólo 5.55 kilogramos, lo que implicó una reducción de 0.56 kilogramos de dicho bien.

En el caso de la adquisición de frijol negro, la disminución fue de 0.45 kilogramos; la de arroz, de 0.49 kilogramos; y la de carne de res, de 0.08 kilogramos; en tanto que se dejó de comprar poco más de media lata de sardina (0.69 de lata). En lo que concierne al pan dulce y la carne de cerdo se mantuvo la cantidad adquirida (12.10 piezas y 0.89 kilogramos, respectivamente). En tanto, aumentó la cantidad comprada de cebolla, huevo rojo y café soluble en 1.40 kilogramos, 1.06 kilogramos y 0.24 frascos (de 100 gramos), respectivamente. Pero Bruno Ferrari es feliz, porque, dice, el precio del huevo ya bajó.

Las rebanadas del pastel

Envalentonados y más voraces que nunca, los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial, con Gerardo Gutiérrez Candiani como cabeza visible, exigen mano de obra gratuita, que no coma y que no sea rezongona. A los legisladores les reclaman por “sobrerregulación en el outsourcing”, pago de intereses por salarios caídos y las rígidas condiciones para el pago por hora. ¿Algo más, señoritos?... Tras el decretazo de 2009, el brillante y carismático secretario calderonista del Desempleo, Javier Lozano, mandó a paseo a los electricistas, porque no procede una contratación colectiva en CFE, ni habrá sustitución patronal. Tres años después, una vez más a Lozano le dan en la boca, pues el segundo tribunal colegiado en materia del trabajo del primer circuito publicó su sentencia definitiva que ampara a los electricistas, y advierte que es injustificada la extinción de LFC, que no existió causa para la terminación de las relaciones laborales, que éstas persisten, y que la Comisión Federal de Electricidad es el patrón sustituto de estos trabajadores (La Jornada, Patricia Muñoz). Lozano, pues, como el caballo blanco (con el hocico sangrando).