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Artemio Benavides habla de su libro más reciente publicado por Tusquets

En un Estado libre no corresponde al poder público decirnos la verdad histórica

El investigador eligió a Santiago Vidaurri, personaje poco conocido, un liberal antindigenista

Es falso que el federalismo sea algo consustancial a la evolución del país, dice a La Jornada

 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de agosto de 2012, p. 7

Un personaje muy controvertido y poco conocido a escala nacional, pero de gran peso regional, es el que eligió el investigador, catedrático y editorialista Artemio Benavides Hinojosa para su reciente libro, titulado Santiago Vidaurri: caudillo del noreste mexicano (1855-1864).

Tan controvertido como luchar contra Santa Anna, ser liberal y juarista, y después apoyar la invasión francesa y colaborar con el imperio de Maximiliano, comenta Benavides (1933) en entrevista vía telefónica desde Monterrey.

Federalista y considerado un impulsor del desarrollo económico del noreste, Vidaurri también fue un empresario, combatió a los indígenas y decretó la unión de Coahuila y Nuevo León, donde es referido casi como un mito.

La historia no acepta dogmas

Artemio Benavides comparte su concepción y postulados principales como estudioso de la historia, presentes en su libro editado por Tusquets.

“La historia no es una devoción religiosa, fundamentalista. Primero, es una disciplina que no acepta ningún dogma. Segundo, no creo que la historia sea la moral, que sea exaltar, como no lo hago en mi libro. Tercero, la historia no es un objeto jurídico que se vaya a decidir como tantas cosas aquí, por algún tribunal.

En un Estado libre no corresponde a los poderes públicos decirnos la verdad histórica. La política del Estado, aunque esté animada por las mejores intenciones, no es la política de la historia.

–¿Cuál es el valor de Vidaurri como figura histórica?, ¿el impulso de la región noreste?

–Eso y las luchas que llevó a cabo porque, como Vidaurri dijo, el problema es la economía, y él se había apoderado de las aduanas desde Piedras Negras hasta Matamoros, que representaban el principal ingreso del gobierno federal.

–¿Él fue contrabandista?

–Todos eran contrabandistas en esa época, hasta la fecha hay muchos en el norte. Sí, era contrabandista.

–Historiadores locales de Coahuila dicen que era muy duro con los indígenas.

–Era duro con los indígenas, como eran severos todos los liberales, quienes querían el comercio abierto, que no hubiera corporaciones ni propiedad comunal.

“Gran parte de los liberales conocidos, porque Vidaurri no es tan conocido, fueron antindigenistas. Vidaurri decía que el hombre que más odiaba era al nómada que tanto asolaba las regiones en esa época.

Al romper las comunidades, los liberales se enemistaron con todas las personas de origen indígena. Lo primero para el liberalismo es la propiedad privada, no la comunal. A ellos les interesaba el progreso, la industrialización, la separación de la Iglesia y el Estado.

Pleito con Juárez

–¿Por qué Santiago Vidaurri quedó excluido de la historia oficial, por qué no es tan conocido a escala nacional?

–No es tan conocido como otros caciques, caudillos o ambas cosas porque él se incorporó al imperio. Eso era y es un espanto para la historia oficial, que tiene sus mitos, y uno de ellos es Benito Juárez, con el cual se peleó Vidaurri.

“Otro de los mitos es que fue un terrible asunto, como lo fue, la intervención (francesa), a la cual él se unió. Vidaurri murió del lado intervencionista, lo mataron en el centro de la ciudad de México y lo mató Porfirio Díaz, porque ya se había apoderado de la capital.

La historia oficial hace de lado a los más terribles, a algunos los acepta más o menos, pero a otros no, y Santiago Vidaurri era de los más condenados por la historia oficial y por toda la gente que crea que la monarquía es algo terrible, cuando España e Inglaterra son monarquías.

–¿Qué representa Santiago Vidaurri en el presente para Nuevo León y el noreste de México en general?

–Desgraciadamente representa cosas positivas y también negativas. Toda historia es escrita desde lo contemporáneo, yo escribo sobre algo que sucedió en 1850. México nació federalista, en 1824, con Ramos Arizpe, de Coahuila, pero quien se opuso a ello fue un paisano muy distinguido, el padre Mier, quien no era centralista, pues estaba por un federalismo, pero gradual, cuando los estados tuvieran la viabilidad económica, política, militar.

“Es falso que el federalismo sea algo consustancial a la historia mexicana. Eso puede rescatar a Vidaurri y hay unos que lo rescatan. Él era liberal, estaba mucho por el federalismo, por rescatar a las regiones, hasta se le acusaba de pensar en una ‘República de la Sierra Madre’, aunque tal vez lo hizo como a uno se le ocurren muchas cosas cuando pasa la vecina guapa.

Santiago Vidaurri siempre estuvo dentro de la línea mexicana y no pro yanqui. Aunque, por otra parte, era muy pro yanqui, pero curiosamente es otra aberración: él estuvo de parte de los sureños, no de Lincoln, no de los federalistas.

–Incluso comerciaba con los sureños.

–Hacía grandes negocios, no hay que olvidarlo: el problema de las aduanas, porque era la única entrada de dinero al país, ese era el pleito con Benito Juárez.