Política
Ver día anteriorLunes 2 de julio de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
Elecciones 2012

Tanto la candidata de AN como el presidente del IFE adelantaron sus pronunciamientos

Apresurados, Valdés y Vázquez Mota presionan a López Obrador con conteos

#YoSoy132 batalla para organizar quejas, pero los consejeros electorales minimizan el tema

Foto
Vigilados por policías federales y capitalinos, ciudadanos que no pudieron votar en las casillas especiales protestaron ayer ante la sede del IFE, en TlalpanFoto Carlos Cisneros
 
Periódico La Jornada
Lunes 2 de julio de 2012, p. 8

Hay condiciones, y si no, las creamos. Leonardo Valdés, consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), se suma a las prisas de Josefina Vázquez Mota y adelanta media hora su cadena nacional para dar a conocer los resultados del conteo rápido. La diferencia le quita el copete –para usar el término en boga– a los resultados que en la víspera han acompañado al aguacero de la jornada electoral: en números gruesos dejan la diferencia en siete puntos, contra los 11 que promedian las encuestas de salida pagadas –es un decir– por los medios de comunicación.

Poseedora de su voto duro, la candidata del Partido Acción Nacional ha adelantado dos horas su rueda de prensa. Aunque suma ya lustros como política profesional, declárase lista para encabezar a los ciudadanos, que estará ojo avizor para que se cristalicen reformas y que no llegue el autoritarismo, el retorno de la impunidad y la relación con el crimen organizado.

Las prisas no tienen otro sentido que apurar a Andrés Manuel López Obrador, a quien se sabe reunido con Juan Ramón de la Fuente, Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard, Manuel Camacho, Jesús Zambrano. Al filo de la medianoche, se dice en la casa de campaña, el candidato del Movimiento Progresista saldrá a dar un mensaje.

¿Qué dirá Andrés Manuel?, es la pregunta de la medianoche, cuando ya es 2 de julio. Una cosa es segura: para los seguidores de López Obrador que desde temprano se reúnen en el Zócalo y en La Alameda, el triunfo de la izquierda en la capital del país no hace menos amargo el resultado.

Hay pronóstico de lluvia

Andrés Manuel está tranquilo, con la tranquilidad de haber cumplido, de haber hecho todo lo que se podía hacer. Habla César Yáñez, coordinador de prensa, mientras su jefe, el candidato López Obrador, hace la fila para votar que no hizo Enrique Peña Nieto.

El candidato del Movimiento Progresista llega dos minutos antes de las 8 de la mañana, pero la casilla abre una hora después. Mientras, desaparecido en medio de las cámaras, López Obrador habla del viejo Copilco, de los poetas de su tierra y de su convicción de que por la noche habrá fiesta.

Algunas nubes surcan el cielo claro. Pero se va a cerrar, hay pronóstico de lluvia, adelanta la siempre afable Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de López Obrador, a la espera de que su marido vote.

Además de ella, acompañan al candidato sus cuatro hijos, Yáñez y el general Audomaro Martínez. Nadie más a la vista, pero el reportero de Televisa dice: López Obrador acaba de llegar rodeado de su equipo de seguridad. Desde su helicóptero, Tv Azteca también hace tomas.

Se cierra. En la tarde hay aguacero. Se cierra la elección si se piensa en los resultados de los sondeos de enero, marzo o mayo. No lo suficiente para permitir que el candidato que vino del subsuelo, el rey de los negativos, el presidenciable que llenó más plazas, pueda remontar y vencer la renovada maquinaria tricolor.

El México que viene

¿La jornada electoral anticipa el México que viene?

La sede del PRI amanece rodeada con vallas metálicas, los estacionamientos repletos de vehículos equipados para transmitir en vivo y el tinglado listo para la fiesta. El PRI es también campeón en periodistas acreditados.

Pedro Joaquín Coldwell, presidente nacional del PRI, no va a Quintana Roo a votar. Se traslada a la casilla especial más cercana a su domicilio político. Cada seis años, las 750 boletas asignadas a esas casillas se agotan rápidamente y siempre hay protestas. A Joaquín le vale sorbete la larga fila y se la brinca. Le llueven mentadas y gritos de ¡corrupto, corrupto! Sus acompañantes dan a la prole su merecido: ¡Jodidos, jodidos!

De ahí, escala del escribidor en un tianguis de la colonia Doctores. Una muchacha dicharachera cuenta a sus padres: “A Jorge le compraron su voto en 2 mil pesos… Ay, mamá, pero si ni IFE tengo”.

Un botoncito en la bonetería que son las redes sociales a lo largo del día. Los muchachos del #YoSoy132 batallan para recibir y organizar denuncias y quejas de todos los tamaños, aunque desde muy temprano los consejeros del IFE les responden: nada de importancia, nada que influya en los resultados.

El PRI cierra la pinza con el paseíllo triunfal de Luis Videgaray en radio y televisión: Ya la campaña quedó atrás, todos hicieron su mejor esfuerzo.

El cuarto de guerra priísta presume desde temprano una ventaja de 11 a 12 puntos, consistente con las que filtran Gobernación, Los Pinos, el PAN, el Panal y dos o tres casas privadas.

Apenas el miércoles pasado, la empresa periodística que hizo tracking cerró su ejercicio diario con una ventaja de casi 19 por ciento para Peña Nieto sobre su más cercano competidor.

El conteo rápido del IFE fija la diferencia en siete. Se dirá que 12 puntos no es nada.

Los apoyos simulados

Las explicaciones sobre el resultado electoral se irán hilvanando en los siguientes días. En la mesa estará la diferencia obtenida por el priísta Peña Nieto, superior a las tendencias de las dos últimas elecciones presidenciales (Vicente Fox derrotó a Francisco Labastida con diferencia de 6.55 por ciento, y Felipe Calderón, en cuestionadísima elección, venció con sólo 0.56).

A pesar de la insistencia y del empeño del candidato –que hizo del tema un eje de sus discursos largo tiempo–, su partido, el PRD, apenas acreditó representantes en la mitad de las casillas, casi el mismo número que el Panal y menos que el Partido del Trabajo. El PRI, naturalmente, registró más de 90 por ciento.

Fuentes del mismo PRD atribuyen la repetición de ese error fatal al control que ejerció la corriente Nueva Izquierda, en la persona de Roberto Morales, quien habría registrado representantes fantasma en el afán de que no se los agandallara Morena, la estructura paralela creada por el candidato, que aportó muchos de los representantes registrados bajo las siglas del PT y el Movimiento Ciudadano.

Del otro lado de la acera, Margarita Zavala escribe en Twitter: Seguiremos adelante, cuentas conmigo, aunque no acompañó –por una condicionante médica, se informó oficialmente– a la abanderada panista a depositar su voto.

Días antes de los comicios, personajes cercanos a la candidata panista, sin embargo, aseguraban que la esposa del Presidente de la República acudía a actos de Vázquez Mota sólo para cubrir las apariencias, porque ya la abandonaron.

Los perredistas abonan a esa versión cuando aseguran que el PAN aportó cuatro de los puntos de ventaja de Peña Nieto, perdida su candidata, empeñado el presidente en parar a López Obrador (a estas alturas, su única coincidencia con Vicente Fox).

Palabra que sonará en el futuro

Peña Nieto vota en su tierra. Un pequeño grupo de muchachos –de quienes se deslinda el movimiento #132– lleva una manta que reza: Ante la manipulación, información. Ante la intimidación, razón. Voto informado jamás manipulado. Los lugareños les gritan: ¡Fuera 132, fuera 132! y ¡A-tla-co-mul-co!, ¡A-tla-co-mul-co!, palabra que, se sospecha, podría escucharse bastante en el futuro.

Por lo pronto, la fiesta. El PRI anuncia que la noche de su victoria, de su retorno a Los Pinos tras 12 años de ausencia, será cantado por Espinoza Paz, rey de los proles.