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El gobierno de Sarkozy le dio la nacionalidad; sólo así la Siedo nos oyó

Músicos de Europa exigen la liberación de Rodolfo Cázares, plagiado en Tamaulipas
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El director de orquesta Rodolfo Cázares, quien fue secuestrado junto con 17 parientes en julio de 2011Foto Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 11 de marzo de 2012, p. 12

Rodolfo Cázares, de 35 años, llevaba una vida plena como director de orquesta. En los últimos 10 años había conseguido el reconocimiento a su trabajo en Europa. Empezó en Viena, y hace tres años lo contrató el Teatro de la Ciudad de Bremerhaven, Alemania.

Todo iba bien, hasta que decidió ir a visitar a sus padres a Matamoros, Tamaulipas; él y 17 personas de su familia fueron secuestrados por el cártel del Golfo. Tras días de cautiverio, liberaron a las mujeres y a los niños, pero él y cuatro hombres más siguen desaparecidos.

Han pasado ocho meses y el caso del director de orquesta secuestrado ha conmovido a un grupo de europeos que empezaron una campaña en favor de su liberación. Su esposa, la francesa Ludivine Barbier, ha conseguido que el gobierno de Nicolas Sarkozy le otorgue la nacionalidad: Esperemos que al ser ciudadano francés, el gobierno y las autoridades de México nos hagan caso y pronto veamos a Rodolfo y a sus parientes.

Efectivamente, Ludivine consiguió que su caso fuera atendido. Durante meses esperaron la respuesta de las autoridades policiacas y judiciales de Matamoros y Tamaulipas, pero el caso fue ignorado. Fue hasta la intervención del gobierno francés que la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo) asumió el asunto: Estamos muy decepcionados de las autoridades de Tamaulipas y muy indignados, porque hasta que la Siedo asumió el caso nos buscaron, dice Cynthia Cázares, hermana e hija de dos plagiados.

Ambas padecieron el secuestro, y al ser liberadas empezaron una lucha para encontrar a sus seres queridos. A principios de agosto del año pasado pagaron 100 mil dólares –en cuatro entregas– a los delincuentes, y desde entonces perdieron contacto ellos: “Nos dijeron que eran del cártel del Golfo y que nos habían secuestrado –a los 18 miembros de mi familia– porque estaban haciendo una investigación. Nos aseguraron que liberarían a todos al terminar de darles el dinero. Estamos pidiendo la intervención del Presidente de la República”.

Ahorita nos vemos, le dijo Ludivine Barbier a Rodolfo mientras le daba un beso en los labios. Se suponía que iba a ser una despedida momentánea, según los secuestradores. Liberaron a 12 mujeres y niños en el estacionamiento de un supermercado. En aquella casa de seguridad quedaron seis hombres: los hermanos Rodolfo, Héctor y Alberto Cázares Garza; su padre, de 82 años, liberado luego de 16 días; Rodolfo Garza Solís y su cuñado Rubén Luna Mendoza.

En la madrugada del 9 de julio de 2011 se llevaron a ocho personas

Eran las 4:30 de la madrugada del 9 de julio de 2011 cuando la familia fue despertada con violencia. Ocho hombres encapuchados fuertemente armados, vestidos con ropa militar pero usando tenis, se presentaron en su casa ubicada en la colonia Laguna Santa María, en Matamoros. Se llevaron a ocho personas, incluidos dos niños, de 9 y 11 años: tenían aspecto militar, pero algunos usaban tenis y nos dimos cuenta que no eran soldados por el lenguaje de groserías y porque preguntaron por dinero y aparatos electrónicos. Nos vendaron los ojos y nos amarraron las manos con cinta, cuenta Ludivine.

Durante más de 12 horas los trajeron dando vueltas en una camioneta; luego, de día, fueron por otras dos familias, de los dos hermanos de su suegro. En la noche los llevaron a todos a una casa de seguridad. “Nos decían: ‘vamos con el comandante’. Yo pregunté a uno de ellos: ¿ustedes son soldados, por qué nos están haciendo esto? Y él me contestó que antes había sido soldado, y recuerdo que me dijo: ‘Usted no se preocupe. Nosotros somos mejores que los soldados. Somos los buenos’”.

Los cuidadores, todos muy jóvenes, les quitaban la venda de los ojos, pero cuando el supuesto comandante llegaba se las ponían nuevamente. Los alimentaron poco y mal. Estábamos como deshidratados. Fue horrible. La primera noche hicieron una fiesta, tomaban y se drogaban. Jugaban mucho con las ametralladoras. Pensábamos que íbamos a morir, señala Ludivine.

Rodolfo Cázares Garza era director de la Junta de Aguas y Drenaje de Matamoros y con sus dos hermanos tenía negocios en la construcción, aunque según dice Cynthia todos pertenecen a la clase media: Mi papá es una persona reconocida por su trabajo en el ayuntamiento, pero nadie del gobierno hizo nada por él.

Rodo –como le llaman sus amigos– luce en una foto familiar contento y sonriente, rodeado de niños en el teatro Reforma de Matamoros. Es un hombre entusiasta y sumamente sensible, tal vez por eso decidió estudiar música –especialmente piano– en su casa, hasta que en 2002 se fue al Conservatorio de Viena para prepararse como director de orquesta. Terminó en 2007 y aceptó la oferta del Teatro de la pequeña ciudad de Bremerhaven, donde encontró el cariño y, ahora, la solidaridad de sus músicos.

Tenemos la esperanza de un final feliz, dice Mokrusch Ulrich, director musical del teatro que encabeza la campaña para apoyar su liberación. Los músicos de la orquesta que Rodolfo dirigía han organizado también una colecta de dinero para ayudar a su esposa, a fin de continuar con los gastos que genera la indagatoria.

Me da mucha tristeza lo que sucede en México, dice Ludivine de manera lacónica. En especial por su gente maravillosa. Hay miles de víctimas. Aún me siento secuestrada y a pesar de todo sigo queriendo a México, el país del hombre que amo, al que sueño y siento todos los días. México está en mi corazón.