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Recibe un homenaje en Bellas Artes por sus 35 años de escritora y 65 de vida

Gracias a la lectura progresamos en la vida, afirma Silvia Molina

Deberían existir becas para leer, recomienda la autora de La mañana debe seguir gris

El libro impreso siempre estará presente en la astronomía, las matemáticas, asevera

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Silvia Molina durante la entrevista con La JornadaFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Martes 11 de octubre de 2011, p. 4

Por sus 35 años de amplia y sólida trayectoria literaria, así como 65 de vida, la escritora Silvia Molina recibe hoy un homenaje en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

En entrevista con La Jornada, expresa: Deberían existir becas para leer, pues gracias a la lectura también progresamos en la vida.

Molina ha transitado por la novela, el cuento, el ensayo, la crítica literaria, el teatro, la crónica y la literatura para niños.

Consciente de la importancia de la creación literaria, así como de la necesidad de difundir las obras de los escritores mexicanos, su labor en esos aspectos, además del de editora, ha sido de suma importancia para la cultura nacional. Por ello, el reconocimiento a Molina se da dentro del ciclo Protagonistas de la Literatura Mexicana.

Lectora tardía pero voraz, la maestra Molina ha recibido varios galardones, entre los que destacan el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores en 1977, por La mañana debe seguir gris; el Nacional de Literatura Juan de la Cabada, en 1992, por Mi familia y la bella durmiente; el Sor Juana Inés de la Cruz, en 1998, por El amor que me juraste, y el de Leer es Vivir, en 1999, de Editorial Everest, en España, por Quiero ser la que seré.

La narradora reconoce que fue una lectora muy tardía, pues aprendí a leer libros hasta la secundaria. Sin embargo, en cuanto descubrió el placer por los libros, desde aquel momento no hay día en que antes de dormir, así me haya desvelado, tengo que leer algo, asevera quien también fue agregada cultural de México en Bruselas, Bélgica.

“Cuando comienzas el camino, un libro te lleva a otro libro. Descubrí diversas maneras de contar historias. Una de las autoras que recuerdo por la forma sencilla de contar sus historias, pero muy descarnadas en torno a la mujer, es la inglesa Jean Rhys.

“Tuve la suerte de contar con amigos que me iniciaron en el gusto literario, como Elena Poniatowska y Hugo Hiriart. Como escritora fue, por muchos años, autora de fines de semana.

Gracias a la lectura progresamos en la vida, prosigue Silvia Molina. El libro impreso siempre va a estar presente en todos los ámbitos: en la astronomía, en las matemáticas, en la geografía, en las ciencias sociales; debería haber becas para leer, considera.

“Creo que sí se podrían implementar, pues además de que dieran una beca para leer, se aprovecharía ese tiempo de lectura para después tener ciertos resultados.

“De alguna manera ese aprovechamiento bien podría ser para escribir, para impartir un taller sobre ciertos temas o bien para preparar a otros lectores, para retribuir así el apoyo de una beca de ese tipo.

Sería maravilloso, porque muchos escritores quizás madurarían mucho mejor su escritura si tuvieran esa oportunidad, añade.

De acuerdo con la autora de los libros Ascensión Tun y La familia vino del norte, si bien las nuevas tecnologías son parte hoy día de los niños, la lectura en voz alta entre un infante y la madre, abuelo o tía propicia un lazo afectivo que dura toda la vida. Eso es un hecho que está documentado.

Silvia Molina ha sido becaria del Sistema Nacional de Creadores de Arte y tuvo a su cargo la Coordinación de Publicaciones del Instituto Nacional de Bellas Artes. Asimismo, parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés y alemán.

Con la participación de Hernán Lara Zavala, David Martín del Campo, Adolfo Castañón y Rafael Pérez Gay, Silvia Molina recibe tributo hoy a las 19 horas en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes (avenida Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico).