Cultura
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Elena Poniatowska deplora el escarnio hacia ese sector de la sociedad

Dan a conocer antología con los aportes de la comunidad gay a la cultura

El volumen México se escribe con j fue coordinado por Miguel Capistrán y Michael K. Schuessler

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Elena Poniatowska, flanqueada por Miguel Capistrán y Michael K. Schuessler, en la sala Manuel M. Ponce del palacio de Bellas ArtesFoto José Antonio López
Ericka Montaño Garfias
 
Periódico La Jornada
Jueves 6 de octubre de 2011, p. 7

El volumen México se escribe con J: una historia de la cultura gay es histórico, porque es el primer libro colectivo que documenta y celebra la manera particular en que los homosexuales de México representaron su mundo por medio de cuadros, poemas, obras de teatro, fotogra-fías, crónicas, cine y televisión, dijo la escritora y periodista Elena Poniatowska, durante la presentación de esa obra, coordinada por Miguel Capistrán y Michael K. Schuessler, efectuada la noche del martes en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Acompañada por los compiladores y también autores de algunos de los ensayos reunidos en el libro publicado por Planeta, Poniatowska destacó que en el país “todavía es común hacer escarnio de los jotos, los maricones, los jovenzones de Hungría, los lilas, los mano caída, los 41, a los que se les hace agua la canoa, pero un libro como México se escribe con j normaliza la conducta homosexual y le da una categoría de movimiento cultural, creador y humanista.

Habría que felicitar a los autores de los ensayos y, sobre todo, a los compiladores, porque es muy difícil hacer una antología y más de este calibre: los autores alejan cada día más la fecha de entrega y no cumplen ni en el último momento, la edición es lenta y laboriosa, las imágenes se imprimen mal para no encarecer el volumen, los editores tardan en la publicación. Sin embargo, ahí está el libro que ha sido presentado en toda la República y también en Los Ángeles y Nueva York, y goza hoy por hoy de una aceptación cada vez más amplia.

La periodista resaltó uno de los textos que se incluyen en el libro, el de Luis Zapata, quien señala que este título “viene a llenar el gran vacío que existía en torno a la cultura gay en nuestro país. Ya José Joaquín Blanco había publicado uno de los textos literarios más excepcionales que se han hecho en nuestro país, Ojos que da pánico soñar, pero no conocíamos un libro de este tipo en el que participara gente como Juan Carlos Bautista, Pável Granados o Carlos Monsiváis”, sobre cuyo ataúd fue colocada la bandera gay y quien, recordó, escribió textos fundacionales sobre la cultura mexicana incluyendo Diez y va un siglo, recopilado en el apéndice de este libro.

Por documentar el lado femenino

Miguel Capistrán, a quien la autora de Hasta no verte Jesús mío definió como el mejor conocedor de la vida y obra de los Contemporáneos, dijo que quizá no están del todo contentos o satisfechos con el libro por la falta de ensayos relativos a la homosexualidad en la época prehispánica o colonial.

“Hasta donde parece, creo que este libro es un primer intento en español en el que se aborda una cuestión que se refiere a todo este sector de la población que siempre ha sido escarnecido.

Lo que buscamos demostrar es que hay una aportación muy importante de todos los campos de la cultura en la cual la contribución de personajes gay ha sido definitiva, entre otros Novo.

Michael K. Schuessler, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana y autor de Elenísima, coincidió con el señalamiento de Capistrán y dijo: hay mucho por hacer en esta edición, en este campo, y mencionaría el lado femenino que brilla por su absoluta ausencia, pero ello se debe a que este libro tiene como tema la cultura gay masculina en México. Invitamos a las lesbianas a que hagan algo parecido.

En una breve sesión de preguntas y respuestas, se les cuestionó por qué la necesidad de un libro como México se escribe con j, Capistrán tomó la palabra:

“Nuestro país participa de este aspecto demográfico, siempre en este medio machista y homofóbico que siempre se ha despreciado al homosexual como carente no sólo de cultura o que siempre ha sido vejado. Se ha pensado que no vale la pena la gente gay y, concomitantemente, por lo mismo que no valen la pena, no tienen nada qué aportar.

Con este libro queremos demostrar esta falacia y ver en cuántos aspectos de la cultura nacional está presente la aportación de la comunidad gay; hay muchos otros intereses, pero a nivel personal, para enterarnos de qué es lo que se ha creado o ha habido en este campo durante tantos años de la vida nacional. Hicimos una obra que no pretende ser académica o de difícil acceso al público en general.